“Sírvanse cancelar nuestra suscripción”
En marzo de 1954 una Sra. W———— escribió a la Sociedad Wátchtower pidiendo la cancelación de su suscripción a La Atalaya debido a que algunos de sus artículos ‘no eran exactamente conforme al gusto nuestro.’ En respuesta la Sociedad observó que si ella pudiera ser más específica en cuanto a sus objeciones tal vez se pudieran hacer las debidas explicaciones y entonces sin duda ella “tendría gusto en seguir recibiendo nuestra revista. Debido a que el propósito de nuestra revista es prestar ayuda no nos gusta cancelar ninguna suscripción.” En diciembre de 1954 le fué grato a la Sociedad recibir la siguiente carta:
“Hace algún tiempo (unos seis meses), les escribí una carta pidiendo que dejaran de enviarnos La Atalaya porque nuestros puntos de vista eran tan diferentes. En esa ocasión ustedes me enviaron una carta maravillosa y alguna literatura excelente la cual estudié.
“Ha tomado algún tiempo el ‘desarraigar’ mi creencia y tradiciones católicas; pero ahora creo que les puedo escribir una carta de agradecimiento sincero y aprecio, no sólo por mí misma, sino también por mi esposo y dos hijos. Es nuestro sincero deseo seguir aprendiendo más y más de las maravillosas verdades de Jehová y poder decir a otros las gloriosas buenas nuevas y la felicidad que éstas traen a nuestra vida diaria.
“Permítanme expresarles de nuevo mi agradecimiento por sus maravillosas publicaciones y la oportunidad de poder compartir la verdad del reino de Jehová.
Atentamente de ustedes, [firma]”