Preguntas de los lectores
● ¿Qué pueden hacer las personas como individuos para contener o reprimir la ascendiente marea de inmoralidad e impiedad?
Algunas personas creen que la manera de hacer esto es haciéndose miembros de alguna iglesia, haciendo trabajo social o entrando en la política. Pero las impresionantes cifras del número de los miembros de iglesias—el llamado despertamiento religioso—no han contenido la ascendiente marea de impiedad; tampoco lo ha logrado el efectuar trabajo social. Después de emprender obra política, hombres de integridad pronto descubren que tienen que dejar la política o corromperse a cierto grado ellos mismos. Recordando que Satanás es la causa de la aumentada impiedad, vemos la inutilidad de los esfuerzos sociales y políticos como medios de remediar la situación. La Palabra de Dios señala la manera correcta en que deben proceder las personas.
“Ve entrenándote teniendo como mira la devoción piadosa.” Ese es el consejo de la Biblia. Por eso el individuo de corazón honrado hace algo tocante a contener la marea de impiedad comenzando consigo mismo. Se entrena con devoción piadosa, poniéndose lo que la Biblia llama una “nueva personalidad.” “Desnúdense de la vieja personalidad con sus prácticas, y vístanse con la nueva personalidad, la cual por medio de conocimiento acertado está siendo renovada de acuerdo con la imagen del que la creó.”—1 Tim. 4:7; Col. 3:9, 10.
Para ponerse la “nueva personalidad,” adquiera conocimiento acertado estudiando la Palabra de Dios. Mentalmente absorba sus justos principios y aplique esos principios a su vida. Sí, rehaga su mente: “Dejen de amoldarse a este sistema de cosas, mas transfórmense rehaciendo su mente, para que prueben para ustedes mismos la buena y la aceptable y la completa voluntad de Dios.”—Rom. 12:2.
Al rehacer su mente y ponerse la “nueva personalidad,” usted mismo se protege de la ascendiente marea de impiedad. Haga más. La regla bíblica es: “Las malas asociaciones corrompen las costumbres provechosas.” De modo que asóciese usted con los que no corromperán sus buenas costumbres, sino que lo animarán a usted en ellas. Asóciese con la sociedad del nuevo mundo de testigos de Jehová; permita que estos testigos cristianos lo animen a usted en la devoción piadosa.—1 Cor. 15:33.
Habiéndose protegido usted mismo contra la ascendiente marea de impiedad, extienda protección a otros. ¿Cómo? Predicándoles mediante palabra y mediante ejemplo.