Recompensado esfuerzo diligente de buscar una ‘oveja’
◆ En Costa de Marfil mientras viajaban en un ómnibus un misionero testigo de Jehová y su esposa usaron bien el tiempo leyendo las más recientes revistas. Cierto hombre notó La Atalaya y preguntó si él podía obtener ejemplares. Se hicieron arreglos rápidamente para esto. El ómnibus estaba atestado de gente, pero el misionero pudo preguntarle al joven su dirección. Él explicó que el número de su casa era 18, pero no podía identificar la calle porque no tenía nombre. Al bajar del ómnibus el hombre, el misionero se preguntó: ¿Cuál de estas calles pudiera ser la de él? Una semana más tarde el hermano salió a buscar a aquella persona que había mostrado interés. En la primera calle halló el número 18, pero no era esta casa. Otra calle, otro número 18, pero tampoco era allí. Finalmente, al acercarse a la casa 18 en otra calle, notó al mismo joven en el patio. Inmediatamente reconoció al misionero y lo saludó cordialmente. Después de considerar un sermón bíblico, el joven se suscribió gustosamente a La Atalaya y ¡Despertad! Se empezó un estudio bíblico inmediatamente y se ha logrado buen progreso.