Enseñando la Biblia a los hijos
UNA madre de África del Sur que es testigo de Jehová relata esta experiencia:
“Mi esposo no es testigo de Jehová y no participa en asuntos espirituales. Por lo tanto, he tenido el privilegio de conducir un estudio bíblico de casa con nuestro hijo y nuestra hija, haciendo cuanto puedo por inculcar la ley de Dios en la mente y el corazón de ellos. Siempre hemos tratado de celebrar nuestro estudio bíblico semanal con regularidad, aun cuando estamos de vacaciones.
“No siempre ha sido fácil. A menudo los niños estaban cansados de la escuela y de sus asignaciones escolares en casa. Y hacían obvio el hecho de que preferirían estar afuera jugando. A veces era difícil retener su atención. Soñaban despiertos, y fijaban la vista alrededor del cuarto, pensando en cualquier cosa menos en lo que se suponía que estábamos estudiando. En muchas ocasiones pensé que sería el último estudio que celebraría con mis hijos, que no mostraban aprecio. Pero, con la ayuda de Jehová, seguí tratando de retener su atención e interés, nunca dejando que el estudio fuera una sesión sermoneadora.
“Descubrí que una de las cosas más importantes para hacer que nuestros estudios fueran deleitables era buena preparación de mi parte. También utilizábamos los mapas de la Biblia. Explicaba los relatos de la Biblia de tal manera que atrajeran la imaginación de los niños, y siempre trataba de aplicar lo que aprendíamos a nuestra vida cotidiana. Juntos aprendimos a apreciar la gran bondad amorosa de Jehová, sus maravillosos consejos y principios para la vida.
“Nuestro estudio bíblico de casa llegó a ser una ocasión para razonar con los niños sobre la obediencia, el respeto y la moralidad. Era una ocasión en la cual ellos podían aprender a alabar a nuestro gran Dios y glorificar Su nombre. Después de nuestro estudio regular utilizábamos artículos del Anuario de los testigos de Jehová, artículos cortos de la revista La Atalaya o temas de Bosquejos para sermones por unos quince minutos. Considerábamos diversos aspectos de la manera en que se está efectuando la obra de Dios hoy en día. Y preparábamos sermones breves que podíamos usar al predicar a otros.
“Verdaderamente puedo dar gracias a Jehová por este gran privilegio de conducir un estudio bíblico de casa con mis hijos. Ahora mi hija ha emprendido la predicación de tiempo cabal y mi hijo ha estado declarando con regularidad las buenas nuevas de Dios durante los últimos años. ¡Qué bendición resulta si perseveramos en nuestros estudios bíblicos de casa con nuestros hijos, sin importar la edad que tengan!”