¿Por qué llamar a mi puerta?
“LOS respeto mucho a ustedes. Admiro su sinceridad y convicción. Ustedes están haciendo un excelente trabajo al tratar de traer la gente a Dios. Pero, ¿por qué llamar a mi puerta? Ya tengo religión.”
Lo susodicho es típico del punto de vista de muchos amos de casa que los testigos de Jehová encuentran en su trabajo de educación bíblica. Usted, también, quizás se pregunte por qué los Testigos continúan llamando a su puerta y a los hogares de otros en su comunidad que tienen su propia religión.
¿Están tratando los testigos de Jehová de ganar dinero por la venta de literatura impresa? No, porque las contribuciones pequeñas que se piden por sus publicaciones no cubren completamente ni siquiera el costo de la impresión y distribución de esta literatura. No son las contribuciones de dinero sino el mensaje que contienen estas publicaciones lo que impele a estos voluntarios sin paga a persistir en visitar los hogares de la gente. ¿Por qué debería usted interesarse en este mensaje?
Porque tiene que ver con la eliminación de las guerras, contienda racial, crimen y violencia de la Tierra; con el fin de escaseces de alimento, escaseces de alojamiento, costos elevados, impuestos elevados; hasta con el fin de toda clase de enfermedad y muerte. ¿No plagan estas cosas a la gente de toda religión? ¿No se deleitaría usted en ver el fin de estas cosas?
La Biblia muestra cómo y cuándo Dios actuará para resolver estos problemas. Las Escrituras aclaran que ya estamos en “la conclusión del [presente] sistema de cosas” o “el fin del siglo.” (Mat. 24:3, NM; Versión Valera Revisada) Ciertamente usted quiere saber acerca de esto. No debería importar a qué religión pertenezca usted.
Pero, ¿cómo puede uno estar seguro de que la generación que ahora vive experimentará este cambio? Los discípulos de Jesús hicieron una pregunta semejante: “¿Qué será la señal de . . . la conclusión del sistema de cosas?” (Mat. 24:3; Mar. 13:4; Luc. 21:7) Jesús incluyó lo siguiente en su respuesta:
“Se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá grandes terremotos, y en un lugar tras otro pestes y escaseces de alimento.” (Luc. 21:10, 11) Pero, ¿no han acontecido guerras, escaseces de alimento, terremotos y enfermedades epidémicas durante la mayor parte de la historia humana? Sí, pero solo desde 1914 E.C. han afligido estas cosas a la humanidad en todas partes de la Tierra durante una sola generación. Por lo tanto, como declaró Jesús, la gente que ahora vive verá cuando se le ponga fin al presente sistema de cosas con todos sus ayes.—Compare con Lucas 21:29-32.
¿Significa eso ‘el fin del mundo,’ como lo visualizan algunas personas? ¿Habrá una destrucción de la Tierra y de toda la vida en ella? ¡De ninguna manera! De hecho, la Tierra nunca será destruida. Ha sido “establecida para siempre.” (Sal. 78:69, Authorized Version) Entonces, ¿qué es lo que terminará? El presente “siglo” de iniquidad. Entonces habrá un cumplimiento por toda la Tierra de la promesa de Dios dada en el Salmo 37:10: “El inicuo ya no será; y ciertamente darás atención a su lugar, y él no será.” Un orden de cosas enteramente nuevo reemplazará a éste.
¿Cómo será ese nuevo orden? El inspirado apóstol Juan describe algunas de las bendiciones de ese nuevo orden en Revelación 21:3, 4: “¡Mira! La tienda de Dios está con la humanidad. . . . Y Dios mismo estará con ellos. Y él limpiará toda lágrima de sus ojos, y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento, ni clamor, ni dolor.” El profeta Isaías también habla de asuntos que suministran razón para que estemos convencidos de que entonces “ningún residente dirá: ‘Estoy enfermo.’” También, los ciegos, sordos, mudos y cojos serán curados de sus males. (Isa. 33:24; 35:5, 6) Se disfrutará genuinamente de la vida en medio de condiciones justas. ¿No le gustaría a usted vivir en condiciones como éstas?—2 Ped. 3:13.
¿Le ha mencionado a usted su ministro, sacerdote o caudillo religioso esta esperanza maravillosa? La mayoría de los clérigos no dicen nada acerca de ella. De hecho, muchos ni siquiera creen en la Biblia. Ésta es una razón importante por la cual los testigos de Jehová van a los hogares a visitar a la gente de otras religiones.
Los esfuerzos de los testigos de Jehová por abordar a la gente en público y en sus hogares están arraigados en la Palabra de Dios. Jesús mismo fue directamente a la gente, y mandó a sus apóstoles y discípulos que hicieran lo mismo. (Mat. 10:11-13; Luc. 8:1; 10:5) En realidad, la obra de los testigos de Jehová constituye una parte adicional de la señal que Jesús dio de la proximidad del fin de este sistema de cosas. Dijo: “Y estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.”—Mat. 24:14.
¿Es eficaz esta obra de predicar las ‘buenas nuevas del reino de Dios’? ¡De veras que sí! Literalmente a centenares de miles de personas con hambre de la verdad se les ha reforzado su fe en Dios y en la Biblia mediante las visitas que hacen los testigos de Jehová a las casas. Considere la siguiente experiencia de una señora de Nueva Caledonia:
“Mientras estaba en una condición angustiosa al borde del suicidio, recurrí por carta a la única persona que me pareció que podía ayudarme... mi sacerdote. Pero no respondió. Sin embargo, una semana más tarde una testigo de Jehová visitó mi casa. Acepté una ayuda para el estudio de la Biblia, y tan pronto como salió la mujer devoré con ansia lo que contenía la publicación. En el transcurso de unos días empecé a sentir alivio mental y un sentido aumentante de liberación.” Después de eso, esta señora y su esposo llegaron a ser siervos felices de Dios, llevando las buenas nuevas a todavía otras personas.
Los testigos de Jehová se dan cuenta de que muchas personas tienen su propia religión. Pero las religiones del mundo no dicen nada acerca de las buenas nuevas del reino de Dios. Por eso los testigos de Jehová continúan llamando a su puerta. La siguiente vez que lo hagan, ¿por qué no los invita usted a que entren y escucha el mensaje que le traen basado en la Biblia?