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  • Felicidad que proviene de un “espíritu espontáneo”
  • La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1977
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La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1977
w77 15/9 págs. 569-571

Felicidad que proviene de un “espíritu espontáneo”

“¿EN QUÉ PUEDO SERVIR?” Estas palabritas bondadosas expresan mucho en cuanto a un individuo. ¿Qué muestran? Un “espíritu espontáneo,” presto a responder libremente. El ayudar a una persona o el participar en una obra significativa le produce gozo y felicidad inconmensurables a un individuo. Hoy una gran cantidad de personas están recibiendo mucha felicidad por participar en la obra mundial que Jesús mandó. ¿Cuál es ésa? “Y estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.” (Mat. 24:14) Sí, el Anuario de los testigos de Jehová para 1977 muestra que, en obediencia a este mandato, 2.248.390 personas manifestaron este espíritu espontáneo durante 1976 y pasaron 359.258.019 horas compartiendo con otros estas “buenas nuevas” en 210 diferentes países e islas del mar. ¡Verdaderamente, un maravilloso cumplimiento de las palabras proféticas de David cuando dijo: “Tu pueblo se ofrecerá de buena gana en el día de tu fuerza militar”!—Sal. 110:3.

Este espíritu presto, dispuesto, siempre se ha hallado entre los adoradores de Jehová, desde Abel hasta los que hoy día aman la justicia. Jehová ha bendecido muchísimo esta presteza y buena gana de parte de su pueblo. ¡Cuán agradecidos estamos de que nos haya suministrado la oportunidad de expresarla, para nuestra propia felicidad! Los que hoy tienen este espíritu pueden apreciar las propias palabras de Jesús cuando dijo que “hay más felicidad en dar que la que hay en recibir.” (Hech. 20:35) ¿Ha tenido usted esta experiencia? Sí, la felicidad verdadera brota del acto de compartir, de participar, de estar dispuesto a ayudar. El estar conscientes de las oportunidades que tenemos para dar y el saber cómo hacerlo puede contribuir muchísimo a nuestra propia felicidad.

Considere los tratos de Jehová con la nación de Israel en tiempos pasados. A ellos se les suministraron muchas oportunidades de expresar un espíritu espontáneo, dispuesto, y, cuando lo hicieron, recibieron gran bendición. El relato en Éxodo 19:7, 8 nos habla del tiempo en que “vino Moisés y llamó a los ancianos del pueblo y expuso ante ellos todas estas palabras que Jehová le había mandado.” ¿Cómo respondieron los israelitas? “Después de eso todo el pueblo respondió unánimemente y dijo: ‘Todo cuanto ha hablado Jehová estamos DISPUESTOS a hacerlo.’” (Vea también Éxodo 24:3 y Éxo. 24:7.) El registro muestra que mientras continuaron manifestando este espíritu dispuesto y espontáneo prosperaron.

Luego hubo veces en que se presentaron oportunidades de otras maneras. Mientras los israelitas estaban en el desierto, hubo que juntar cosas necesarias para la construcción del tabernáculo. Como dijo Moisés: “De entre ustedes mismos recojan una contribución para Jehová. Que todo el de CORAZÓN DISPUESTO la traiga como contribución de Jehová, a saber, oro y plata y cobre e hilo azul,” y otras cosas. (Éxo. 35:4-9, 20-29) La espontaneidad y buena gana de los israelitas se patentizó, no solo porque suministraron suficiente material para la construcción, sino por lo que Éxodo 36:6, 7 nos informa, que “Moisés mandó que hiciesen pasar por el campamento un anuncio, diciendo: ‘Hombres y mujeres, no produzcan ya más material para la contribución santa.’ De ese modo la gente fue restringida de traerlo. Y el material resultó ser suficiente para toda la obra que había de hacerse, y más que suficiente.” ¡Cómo debe haberse regocijado el pueblo!

En contraste completo con eso, muchas iglesias y organizaciones religiosas hoy día están en graves dificultades financieras, y también afrontan otros problemas, debido a poca presteza por parte de sus miembros. Prácticas de toda clase se utilizan para recaudar fondos. En los Estados Unidos hay juegos de bingo, rifas, platillos de colecta, sobres para echar dinero y ahora la adopción de “noches de Las Vegas,” en imitación del juego por dinero que se efectúa en esa ciudad estadounidense, todo patrocinado por iglesias. No hace mucho un periódico de la ciudad de Nueva York citó el comentario de 407 pastores de la archidiócesis de Nueva York sobre la crítica condición financiera de sus iglesias. Ellos declararon que solo estaban logrando mantenerse “con la cabeza por encima del agua” hoy día y que tenían “aprensión en cuanto al mañana.” El informe continuó de este modo: “Debido a esta aprensión, muchos pastores tienen planes de instituir juegos de casino con admisión del público cuando las llamadas noches de Las Vegas se legalicen para las instituciones caritativas el 1 de febrero de 1977. Quizás no les guste el juego por dinero, pero realmente necesitan los ingresos que éste produce.” ¿Puede usted imaginarse a Cristo Jesús instituyendo prácticas como ésa en el templo durante su tiempo? El registro muestra con claridad lo que él pensó de hombres inclinados a lo comercial que emplearon ese tipo de táctica.—Mat. 21:12, 13.

Jamás emplearon los cristianos primitivos tampoco prácticas de esa índole. Tenían el espíritu del dar espontáneo. Según los historiadores primitivos no hay registro de que hayan participado en pasar platillos de colecta, en juego por dinero ni en diezmar. Uno que se convirtió al cristianismo alrededor de 190 E.C., Tertuliano, escribió: “Aunque haya un cofre de cierta clase, no se compone de dinero pagado por cuotas de entrada, como si la religión fuese asunto de contrato. Una vez al mes todo hombre trae alguna moneda modesta - o cuando lo desea, y solo si lo desea, y si puede; pues a nadie se obliga; es una ofrenda voluntaria.” (Apología XXXIX 5) Los cristianos primitivos daban de corazón y esto los hacía felices. Respondían espontáneamente, de buena gana.

Cuando uno se siente compelido u obligado a dar, ya sea por la presión que se ejerce en uno, o porque lo miren con curiosidad o con el ceño fruncido, hay pérdida de felicidad y gozo. Además, pudiera haber personas financieramente acaudaladas a quienes les gustara dar de su abundancia, pero posiblemente para conseguir prestigio. Sin embargo, aunque esas personas tengan su galardón pleno ahora, ‘la gloria de los hombres,’ también pierden la bendición y felicidad de que habló Jesús. (Mat. 6:1-4) ¡Qué bien podemos apreciar las palabras de estímulo del apóstol Pablo: “Que cada uno haga así como lo ha resuelto en su corazón, no de mala gana ni como obligado, porque Dios ama al dador alegre. En todo están siendo enriquecidos para toda clase de generosidad, la cual produce por medio de nosotros una expresión de gracias a Dios”!—2 Cor. 9:7, 11.

Aunque todos nosotros tenemos nuestra propia responsabilidad personal de participar en la obra del Reino y hacer contribuciones de varias maneras, a muchos en los Estados Unidos les ha parecido conveniente y grato al corazón el hacer contribuciones voluntarias directamente a: Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania, 124 Columbia Heights, Brooklyn, New York 11201. ¿Por qué? Por la tremenda obra de educación bíblica mundial con la que está relacionada esta Sociedad, que ayuda en lugares donde nosotros no podemos. En otros países los Testigos dirigen sus donaciones a las sucursales locales. Estas sucursales están alistadas en la parte de atrás de la mayoría de los libros y folletos de la Sociedad. Por este método muchos han tenido el gozo de saber que están participando en la obra de Jehová, puesto que todas las donaciones se utilizan exclusivamente para sostener la proclamación del reino de Dios. El aprovecharnos de esta oportunidad puede producirnos mucha felicidad. Es la buena gana lo que cuenta, como lo muestran los siguientes ejemplos.

Recientemente la Sociedad Watch Tower recibió una carta que dice en parte: “Estimados hermanos: Adjunta encontrarán una contribución procedente de mi madre, que tiene ochenta y seis años de edad. Ella me pidió que les transmitiera su propio aprecio personal por las revistas La Atalaya y ¡Despertad! que recibe con regularidad por correo. . . . Está medrando espiritualmente por su lectura de la Biblia con regularidad además de su lectura de La Atalaya, por lo cual bendice constantemente la bondad amorosa de Jehová.” Otra carta decía: “Estimados hermanos de Betel: Me llamo Marisa. Tengo ocho años de edad. Vivo en Iowa. Mi abuelito me envió dos dólares, de modo que les estoy enviando un dólar, porque quiero ahorrar el otro dólar para la asamblea grande. Les envío este dólar para que puedan hacer nuevas Atalayas . . . Me gustan los hermosos dibujos de Las Atalayas . . . Me pregunto: ¿cuándo irá a venir el paraíso?” ¡Cómo debe bendecir Jehová el espíritu espontáneo de estos jóvenes! Ese espíritu también refleja la excelente educación que suministran los padres, que cultivan la actitud espontánea de: “¿En qué puedo servir?”

Sí, ese espíritu espontáneo y apoyo amoroso les ha permitido a los testigos de Jehová utilizar esta Sociedad como instrumento para llevar a cabo una multitud de funciones, todo lo cual ha sido una bendición para Su pueblo. Considere unas cuantas: Se utiliza para hacer arreglos para asambleas en escala local, regional, nacional e internacional, para estimular y edificar espiritualmente a todos los que aman la justicia. Ayuda a enviar a hombres maduros como superintendentes viajantes para ayudar a las congregaciones a funcionar en armonía con la voluntad de Dios. Se usa para mantener en función la Escuela Bíblica de Galaad de la Watchtower en la que se entrena a misioneros, y después en hacer que estos misioneros puedan permanecer en todas partes del mundo, hasta en lugares donde las “buenas nuevas” jamás se han predicado antes. Por medio de su ayuda financiera los “precursores especiales” pueden permanecer en territorios aislados para enseñar la Biblia y organizar nuevas congregaciones. Además, en sus noventa y siete sucursales a través del mundo, el personal, todos los cuales poseen y manifiestan este espíritu de buena gana para rendir servicio, recibe sostén y atención por medio de esta Sociedad. Cada año se gastan muchos millones de dólares en el suministro de lo necesario a estos trabajadores de tiempo completo que ahora ascienden a más de 22.700.

Considere, también, que además de esta ayuda financiera directa que se suministra a estos miles de representantes especiales, por medio de la Sociedad Watch Tower se ha suministrado ayuda financiera a víctimas de desastres naturales, emergencias, terremotos y huracanes. Además, se envían cargamentos de ropa y alimento a la zona de desastre para aliviar el sufrimiento. Ahora, habiéndose anunciado y planeado las asambleas internacionales de 1978 de los testigos de Jehová, ¡qué maravillosa oportunidad se suministra a todos para ayudar a estos que dedican todo su tiempo a servir, en diversas partes de la Tierra, a asistir a una de estas asambleas! Esa ayuda será posible por medio de hacer una contribución voluntaria, ya sea directamente a la Sociedad o por medio del Salón del Reino local, con la indicación de que tales fondos se usen para el “Fondo de la Asamblea de 1978.”

También, en escala local, todos tenemos excelentes oportunidades de obtener felicidad por la manifestación de este espíritu espontáneo. ¿Qué hay de la congregación local? ¿Hay necesidades en cuanto al Salón del Reino... alquiler, construcción, mantenimiento, combustible, luz, agua, y así por el estilo? En vista de que sabemos que estos asuntos no se atienden de por sí, ¿estamos alerta para participar, para ayudar? Un espíritu de buena gana elimina todos los problemas en estos asuntos.

Por eso, a medida que la obra de predicar el Reino y hacer discípulos se ensancha y avanza poderosamente, afirmamos que Jehová Dios verdaderamente es el Apoyador de su obra y de su pueblo. A medida que esta expansión prosigue por todo el mundo, que continuamente busquemos oportunidades de mostrar lo que es nuestra disposición espontánea de buena gana, y disfrutemos del verdadero gozo que produce tal espíritu. Si hacemos esto, entonces nuestros sentimientos serán semejantes a los de David cuando dijo: “Restáurame, sí, el alborozo de la salvación por ti, y quieras sostenerme aun con un espíritu espontáneo.”—Sal. 51:12.

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