Sea diligente en su ministerio
1 Jehová se complace con sus siervos que trabajan duro. Por supuesto, tenemos muchas cosas que hacer que requieren trabajo duro, ¿no es cierto? Hay responsabilidades de familia, empleo seglar, quizás la escuela para algunos, asignaciones de congregación así como nuestro muy importante ministerio público de casa en casa. El que seamos diligentes al atender a nuestros diversos ministerios es algo excelente. Muestra que somos cristianos verdaderos y sinceros y nos mantiene ocupados, lo cual nos ayuda a mantener fuerte nuestra fe y esperanza. Además, Pablo nos aseguró que Jehová no es injusto para olvidar nuestro duro trabajo.—Heb. 6:10, 11.
2 Durante febrero tenemos la oportunidad de ser diligentes en nuestro ministerio público a medida que ofrecemos la suscripción a La Atalaya (o a ¡Despertad!) en nuestro territorio. Desde hace un año el precio de la suscripción a La Atalaya y ¡Despertad! ha sido $1,50 para cualquiera de las dos revistas por todo un año. ¿Qué le parece ese precio? ¿Vacila usted en ofrecer suscripciones porque cree que quizás el precio sea muy alto? Verdaderamente, no hay razón para vacilar.
3 Si cuando los visitamos hallamos que algunos no tienen dinero, siempre podemos llenar la hoja de suscripción y hacer arreglos para volver a una hora conveniente cuando el amo de casa pueda contribuir por la suscripción. O, quizás podamos aceptar frutas, hortalizas u otros artículos que el amo de casa quizás tenga y que nosotros tendríamos que comprar en una tienda y tomarlas en pago por el valor del costo de la suscripción. Pero, qué excelente es el que La Atalaya llegue con regularidad a los hogares de esas personas cada dos semanas.
4 Por otra parte, debemos considerar también que muchos hogares reciben revistas por medio de una suscripción valorada en 3, 5, 8 dólares o más durante un año. Y a menudo estas revistas se publican solamente una vez al mes. Por eso, cuando nosotros pedimos nuestro costo por una suscripción anual para una revista excelente que se publica dos veces al mes, para algunos el precio es muy bajo. Por lo tanto tenemos que ajustar nuestro punto de vista al que tienen las personas que visitamos.
5 Pero hay algo más que considerar. ¿Conocen ustedes otra revista en el mundo que tenga información más importante para el amo de casa que la que se halla en La Atalaya y ¡Despertad!? No hay ninguna. ¿Por qué? Porque estas dos revistas son las únicas que dirigen a sus lectores a la única Fuente de salvación y a Su reino como la única esperanza verdadera para la humanidad. Debido a que obtienen su mensaje de la Biblia, su contenido es literalmente salvavidas.
6 Puesto que esto es verdad, ¿es $1,50 o su equivalente pedir demasiado? Muchas personas son testigos cristianos de Jehová hoy día debido a la excelente información publicada en La Atalaya y ¡Despertad! Los puso en el camino a la vida eterna y los ha ayudado a permanecer en ese camino. Ciertamente ellos no creen que el precio de la suscripción es pedir demasiado, ¿no es verdad? Al comprender que el mensaje que se halla en estas publicaciones puede significar la vida, no solo para el suscriptor, sino también para otros en el hogar, tenemos suficiente razón para instar a todos a que se suscriban.
7 Las suscripciones pueden hacer cosas que un ejemplar individual de literatura no podría hacer. Son persistentes en sus esfuerzos por ayudar; las revistas vienen vez tras vez, tratando primero de una manera y luego de otra de estimular el interés de aprender acerca de Jehová y sus propósitos. Con sincero interés en el bienestar eterno de los que le predicamos, podemos ayudarlos a sacar provecho de este amoroso servicio al ser entusiastas en animarlos a que se suscriban. Hagamos esto durante febrero siendo diligentes en nuestro ministerio de casa en casa.
No se excusen de ser diligentes hasta el fin.