Presentando las buenas nuevas... por medio de establecer rutas de revistas
1 Cuando participamos en el servicio del campo, a menudo hallamos a personas que disfrutan de leer las revistas y que las toman con regularidad, pero, por alguna razón, no desean suscribirse. Algunos ponen objeciones personales tocante a recibir las revistas por correo y tener su nombre en una lista de direcciones a las que se envía información periódicamente, pero se complacen en tomar las revistas con regularidad cuando algún publicador se las lleva al hogar. A menudo pueden establecerse rutas de revistas con estas personas.—Organización, págs. 115, 116.
2 ¿Cómo podemos establecer estas rutas de revistas? Primero, debemos esforzarnos por predicar con regularidad todas las semanas. Es útil poner el fundamento para nuestra siguiente visita mediante uno ofrecerse a regresar en una o dos semanas para ver si el amo de casa disfrutó de leer las revistas. Entonces queremos anotar la información necesaria en nuestro registro de casa en casa, incluso el nombre del amo de casa, su dirección, la fecha de la visita, los números que se colocaron y el artículo o tema que se destacó.
3 Cuando regrese, usted pudiera decir: “Buenos días, [utilice el nombre personal del amo de casa]. He venido a considerar con usted un poco más del artículo [mencione el artículo que destacó en la visita anterior].” Sea que el amo de casa diga que leyó el artículo o no, usted pudiera decir: “En este último número de la revista hay un artículo interesante sobre [refiérase a un artículo específico]. Como recordará, son solo 20 centavos. Estoy seguro (o segura) de que se beneficiará muchísimo al leerlas.”
4 El tener una ruta de revistas tiene sus ventajas. Puesto que visita con regularidad a estas personas, usted se familiariza con ellas y a menudo puede desarrollar una afectuosa y amigable relación. Tiene la oportunidad de estimular el interés por medio de dejarles los últimos números de las revistas para que los lean y tener una breve consideración cada vez que les visite. Una vez haya despertado suficiente interés, hallará que se pueden comenzar estudios bíblicos con algunas de las personas con quienes usted tiene una ruta de revistas; o el individuo o la familia a quien visita pudiera ver las ventajas de suscribirse a las revistas.
5 Le animamos a dedicar algún tiempo el segundo y el cuarto sábados de cada mes a establecer y atender las revisitas de la ruta de revistas. Hasta los publicadores jóvenes pueden disfrutar de llevar con regularidad las revistas La Atalaya y ¡Despertad! a las personas que muestran interés. Tenga presente que cada vez que usted entrega las revistas, puede contar una revisita.
6 Se necesita perseverancia para establecer una ruta de revistas. Sin embargo, los resultados son recompensadores. ¿Tiene usted una ruta de revistas? Si no la tiene, le animamos a poner en práctica las sugerencias que hemos dado aquí y a utilizar plenamente esta manera de dispensar alimento espiritual mediante las revistas.