Cómo acrecentar nuestra aptitud para razonar
1 Se define la palabra razonar como “hablar dando razones para probar una cosa”. Si queremos ser más eficaces en el ministerio, tenemos que cultivar la aptitud para razonar con quienes hablamos (Hech. 17:2-4). ¿Cómo podemos hacerlo?
2 El primer paso es meditar. Al estudiar las verdades bíblicas, nos conviene reflexionar en lo que aprendemos. Si hay cuestiones un poco difíciles, dediquemos algún tiempo a investigarlas y meditar en las respuestas. Procuremos entender claramente tanto las explicaciones que se dan como las razones bíblicas que las apoyan.
3 La preparación para el ministerio es esencial. Pensemos en cómo explicaríamos la verdad a distintas clases de personas. Formulemos una pregunta que invite a la reflexión para avivar el interés. Determinemos la forma de enlazarla con un texto bíblico y de razonar sobre él. Preveamos las objeciones que pudieran surgir y lo que diríamos para vencerlas. Aislemos algún punto destacado de la publicación que vayamos a ofrecer que nos parezca adecuado.
4 Sigamos el ejemplo de Jesús. Jesús nos dio el ejemplo óptimo en cuanto a razonar eficazmente a partir de las Escrituras. Analicemos su enseñanza por medio del relato de Lucas 10:25-37. Fijémonos en esta secuencia: 1) Dirigir la atención a las Escrituras al responder las preguntas de las personas. 2) Animar a estas a expresarse y encomiarlas cuando hagan comentarios atinados. 3) Asegurarse de destacar la relación entre la pregunta y las Escrituras. 4) Emplear una ilustración que toque el corazón para estar seguros de que se comprende la verdadera importancia de la respuesta (véase La Atalaya del 1 de marzo de 1986, págs. 27, 28, párrs. 8-10).
5 Utilicemos el instrumento que se nos ha dado. El libro Razonamiento a partir de las Escrituras se concibió como un manual para el servicio del campo. Sus introducciones, respuestas a expresiones que pudieran detener la conversación y razonamientos nos ayudan a acrecentar nuestra aptitud para razonar. Esta obra es un valioso instrumento que siempre deberíamos llevar al servicio del campo. No dudemos en emplearlo al conversar sobre temas bíblicos. Repasemos las páginas 7 y 8 para ver de qué manera podemos aprovecharlo a plenitud.
6 Acrecentar nuestra aptitud para razonar nos hará más hábiles en la predicación y enseñanza, lo que redundará en muchas bendiciones tanto para nosotros como para aquellos con quienes hablemos en el ministerio.