BIBLIOTECA EN LÍNEA Watchtower
Watchtower
BIBLIOTECA EN LÍNEA
español
  • BIBLIA
  • PUBLICACIONES
  • REUNIONES
  • g75 8/7 págs. 3-6
  • ¿Es necesario un mayor control gubernamental?

No hay ningún video disponible para este elemento seleccionado.

Lo sentimos, hubo un error al cargar el video.

  • ¿Es necesario un mayor control gubernamental?
  • ¡Despertad! 1975
  • Subtítulos
  • Información relacionada
  • ¿Por qué gobernación autoritaria?
  • “Búsqueda de mitos políticos”
  • Gobierno por el Hacedor del hombre
  • Un gobierno de verdadera libertad
  • Parte 5: El poder ilimitado. ¿Bendición o maldición?
    ¡Despertad! 1990
  • Gobierno
    Razonamiento a partir de las Escrituras
  • El gobierno perfecto para todo el género humano
    La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1959
  • Lo deseable que es el gobierno por Dios
    La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1971
Ver más
¡Despertad! 1975
g75 8/7 págs. 3-6

¿Es necesario un mayor control gubernamental?

LOS gobiernos “del pueblo” parecen inseguros de su futuro político. Cada vez tienen más dificultades para hacerle frente a estos crecientes problemas.

En el caso de muchos gobiernos democráticos, capitalistas, el crecimiento económico y la prosperidad material han llegado a ser casi términos sinónimos. Esto ha mantenido comparativamente satisfecha a la mayoría de la gente. Pero ahora el poder financiero del mundo capitalista se enfrenta a su más grande desafío. El crecimiento económico ha empezado casi a paralizarse y, en algunos casos, a retroceder. El descontento va en aumento. ¿Qué ha sucedido?

El enorme aumento de los costos de la energía ha amortiguado los fuegos del crecimiento económico. Esto está amenazando con derribar las normas de vida a las que se han acostumbrado millones de personas. Muchas de éstas, por lo tanto, creen que, en definitiva, será necesario un mayor control gubernamental para hacer frente a los problemas resultantes.

El famoso historiador inglés, Arnold Toynbee, expresó la opinión de que las naciones industriales se verán obligadas a adoptar normas de vida “cada vez más severas,” que generarían un creciente descontento social entre las personas que están acostumbradas a tener más. Como resultado, predice él, “habrá que imponer un nuevo modo de vida —un modo severamente regimentado— por un gobierno despiadadamente autoritario” para obligar a la gente a aceptar niveles de vida menguantes.

Hasta el Secretario de Estado de los Estados Unidos, Kissinger, advirtió que las rivalidades internacionales podrían crear crisis económicas que obligarían a los gobiernos democráticos a “cambiar cada vez más hacia modelos autoritarios” mientras se desintegra la ‘civilización occidental.’

Sigue aumentando el número de personas a las que la idea de dictaduras les parece menos objetable que en el pasado. En la Gran Bretaña, dice el periodista londinense Bernard Levin, el “hablar de dictaduras de derecha o de izquierda es la conversación común del día.” Esto “ni se pensaba” hace solo unos pocos años.

¿Por qué gobernación autoritaria?

La gente quiere soluciones. La inflación, el desempleo y el crimen creciente causan verdaderas penalidades. Todo esto crea frustración y la opinión de: “¿Por qué no hace alguien algo en cuanto a este asunto?” Los procesos democráticos les empiezan a parecer lentos y engorrosos a la gente que ya carece de trabajo o sufre un nivel de vida menguante. Quieren acción... rápida. El medio de obtenerla se les hace cada vez menos importante.

La habilidad de los gobiernos fuertes para “restaurar la ley y el orden” y tomar acciones económicas decisivas se hace más atrayente. Esto es lo que sucedió en Alemania después de la primera guerra mundial. Puesto que los regímenes democráticos no pudieron hallar una salida de la depresión, los que estaban en pro de controles gubernamentales más fuertes hallaron cada vez más escuchas.

Así se preparó el camino para que Adolfo Hitler llegara al poder. Bajo su férrea gobernación la recuperación económica y social fue rápida. Prosperaron los negocios. Terminó el desempleo... junto con las libertades personales.

Según la opinión de muchos observadores, el mundo capitalista se enfrenta a tiempos mucho más críticos que ésos, a medida que los problemas de alimentos, población, contaminación, energía y otros recursos se empeoren implacablemente en los días por venir. El respetable economista profesor Robert Heilbroner, en su libro An Inquiry into the Human Prospect, predice:

“La franqueza me obliga a sugerir que el pasar la ordalía futura quizás sea posible solo bajo gobiernos capaces de obtener obediencia de manera mucho más eficaz de lo que sería posible en un arreglo democrático. Si la cuestión para la humanidad es la supervivencia, gobiernos de esa índole pueden llegar a ser inevitables, aun necesarios.”

Para ser francos, en muchos lugares la democracia puede dar paso a la dictadura. Pero, ¿son los gobiernos autoritarios el medio de hacer frente a los problemas? ¿Cuáles son las alternativas?

“Búsqueda de mitos políticos”

La humanidad ha experimentado con gobiernos durante miles de años. Se ha probado prácticamente toda forma imaginable de gobierno: la monarquía, la democracia, el socialismo, el comunismo, el nazismo, el fascismo, la gobernación eclesiástica, la gobernación militar, el sistema feudal y otros.

Pero ya ha pasado el tiempo de experimentar. Las cuestiones del poder político, dice la Encyclopædia Britannica (ed. de 1974), son “más urgentes hoy de lo que han sido en cualquier período histórico anterior,” debido a que actualmente la humanidad puede “autodestruirse en la búsqueda de mitos políticos.”—Tomo 14, pág. 685. (Bastardillas nuestras)

¿Qué gobierno político hoy no es un simple ‘mito político’ de promesas rotas e ideales frustrados? Aunque se puede admitir que cada uno de los gobiernos políticos puede tener ciertas características deseables, ¿cuál de ellos no se malogra totalmente en otros aspectos que son precisamente de igual o más importancia?

Por ejemplo, el punto de vista colectivo de los sistemas democráticos y su énfasis en la libertad tiene ventajas definidas. Sin embargo la historia muestra que éstos también presentan terreno fértil para la corrupción política, el aumento del crimen y la violencia, las huelgas perjudiciales y la distinción de clases.

Algunas personas creen que los gobiernos autoritarios tienen cierta habilidad para “lograr que se hagan las cosas.” Puede que esos gobiernos parcialmente tengan éxito en ponerle límite a algunos de los problemas que atormentan a las democracias... ¡pero a qué precio! Para mantener el control a menudo hay que privar a los ciudadanos de la libertad hasta para expresar sus verdaderos sentimientos.

Experimentos políticos más recientes se basan en la desesperada esperanza de que las naciones de algún modo ‘reconocerán su interdependencia,’ como recomienda el Sr. Kissinger. Tienen la esperanza de alcanzar soluciones políticas globales, evitando así la amenaza autoritaria a la democracia. Pero, ¿es éste otro mito, o una realidad?

Hablando con franqueza de ello, la Britannica (1974) dice: Los esfuerzos de “casi todas las partes” para conseguir la cooperación internacional “han naufragado en las rocas del nacionalismo.” (Tomo 14, pág. 719) Y el economista Heilbroner declara que este aspecto nacionalista de la “‘naturaleza humana’ hace utópico tener la esperanza de que nos enfrentaremos a los desafíos globales del futuro como una hermandad internacional de hombres.”

¿No debieran los hechos de la historia decir algo en cuanto a los gobiernos de hechura humana a la persona pensadora? ¿No ha resultado cierto, según se registró hace mucho en la Biblia, que “el hombre se enseñorea del hombre para mal suyo”?a Además, ¿no ha sido cierto que “no depende del hombre su camino, que no es del que anda enderezar su paso”?b

“Pero,” quizás diga usted, “ese es un modo de pensar sin esperanza, negativo; y además, no hay otra alternativa. Tenemos que seguir tratando.” Sin embargo, después de seis mil años de “tratar,” ¿es un pensar negativo o un pensar práctico el que señala a esas conclusiones? El enfrentarse con la verdad puede ser una medicina amarga, pero es la mejor medicina, porque puede abrir las mentes que de otra manera estarían cerradas a la verdadera solución.

En el caso de gobierno, existe una alternativa. Es medicina amarga solo para los que insisten en hacer las cosas a su manera, prescindiendo de las consecuencias. Para personas de corazón honrado es la respuesta que realmente buscan. ¿Cuál es?

Gobierno por el Hacedor del hombre

El Hacedor de la humanidad ha sido pasado por alto por mucha gente durante demasiado tiempo. Pero considere esto: Cuando hacemos algo con nuestras propias manos, algo de lo cual nos enorgullecemos, ¿no tenemos el derecho de decidir de qué modo se usará? Hasta los derechos de propiedad literaria y las leyes de patentes reflejan este derecho como un principio legal.

¿Qué hay, pues, de nuestro Creador? Las maravillosas complejidades de la creación reflejan un Hacedor que se enorgullece de su obra. ¡Qué cuidado y atención a detalles entraron en Su proyecto de las cosas “extras” que realzan nuestra vida... la variedad infinita de la belleza en la naturaleza, los colores agradables, los aromas, los sabores y sonidos que deleitan los sentidos! Con toda seguridad aquel que diseñó criaturas con la capacidad para apreciar esas cosas tiene presente lo mejor para la humanidad.

Puesto que toda la creación le pertenece a Él, ciertamente el gobierno del mundo por su Hacedor sería justo y propio. Lo razonable y la validez legal de Su derecho a esa posición se cita en la Biblia: “Eres digno . . . Dios . . . de recibir . . . el poder, porque tú has creado el universo; por tu voluntad lo que no existía fue creado.” ¿No es nuestro Diseñador y Hacedor Aquel que mejor conoce a los hombres, y es, por lo tanto, el más calificado para gobernar con éxito los asuntos humanos?—Apo. Rev. 4:11, Biblia de Jerusalén.

Sin embargo, por lo general las criaturas humanas han rechazado este principio como falto de realidad y por ende rehúsan buscar la guía del Creador. ¿Por qué, entonces, el Hacedor del hombre no ha hecho valer su derecho para gobernar? Fue porque Él optó por permitirle a su creación que demostrara para todo tiempo la futilidad de vivir sin su guía. Más bien que hallar la “libertad” sin el control de Dios, cada vez más personas se enfrentan ahora a la posibilidad de una gobernación opresiva, a menudo corrupta, y autoritaria, sin libertad.

¿Verá alguna vez la creación humana el fin de la futilidad a la que están sujetos los hombres desobedientes y sus gobiernos? Notemos el propósito de Dios en este asunto:

“Porque la creación [humana] fue sujetada a futilidad . . . sobre la base de la esperanza de que la creación misma también será libertada de la esclavitud a la corrupción y tendrá la gloriosa libertad de los hijos de Dios.”—Rom. 8:20, 21.

¿Cómo obtendrá la humanidad la “libertad de los hijos de Dios”? La profecía bíblica revela que, en nuestra generación, “el Dios del cielo establecerá un reino [un gobierno] que . . . no será dejado a otro pueblo.” De este modo al “pueblo,” las criaturas humanas, jamás se le volverá a permitir usurpar el derecho legal de su Hacedor a gobernar, o que de manera dictatorial ‘se enseñoree del hombre para mal suyo.’—Dan. 2:44, Versión Moderna, Ecl. 8:9, Valera.

Pero, ¿qué hay del actual conjunto de naciones con sus límites, y barreras políticas y tarifas que hacen imposible la cooperación global? Hay una sola solución: “[El reino de Dios] desmenuzará y acabará con todos aquellos reinos,” contesta la profecía, “en tanto que él mismo permanecerá para todos los siglos.”—Dan. 2:44, Mod.

Un gobierno de verdadera libertad

Con la remoción de los regímenes políticos humanos divisivos y corruptos, quedará preparado el camino para que la “libertad de los hijos de Dios” llene toda la Tierra. ¿Significa esa “libertad” que Dios ejercerá poca o ninguna autoridad sobre sus hijos humanos?

Bueno, la mayoría de los padres ejercen algún control sobre sus hijos, ¿no es así? ¿Por qué? Porque el entendimiento de un niño es limitado. No entiende completamente todos los diversos factores que afectan lo que él hace. La dirección de los padres está motivada por el amor y no por la fría eficiencia de un dictador que trata de controlar a la gente. Pero los padres sabios también les conceden mucha libertad a sus hijos merecedores, mientras no se perjudiquen a sí mismos o a otros.

De igual modo, Jehová Dios, por medio de su reino en manos de Jesucristo, ejercerá ese control solamente cuando sea necesario para asegurar el bienestar duradero de la humanidad. Ese reino no será ninguna dictadura. Todos sus súbditos leales hallarán placer al responder a su dirección. Esto será exactamente tan natural para ellos como comer, beber o respirar. No se sentirán restringidos de ninguna manera. Aun si fuera posible la absoluta independencia, escogerían quedar sumisos a su Hacedor amoroso, Jehová Dios.—Compare con Salmo 97:10; 119:104, 128, 163; Jeremías 9:24.

Piense en los beneficios que les vendrán a los libres “hijos de Dios” bajo su gobernación amorosa. Hoy las criaturas humanas tienen reconocidamente un entendimiento muy incompleto de su ambiente... de ahí la crisis de contaminación. Su conocimiento limitado aun acerca del tiempo les impide suministrar suficiente alimento a la humanidad.

Pero el Hacedor de la Tierra y la vida sobre ésta entiende a cabalidad todos los principios físicos envueltos. Y también los entiende su Hijo, Jesucristo, quien como “obrero maestro,” ayudó en la creación y ahora sirve como Rey en el reino de Dios. Ellos podrán guiar a la humanidad en un derrotero que desarraigará las causas fundamentales de la contaminación, la escasez de alimentos y todos los otros problemas. Aun cuando estuvo en la Tierra Jesús demostró su entendimiento y control de los fenómenos naturales cuando calmó una tempestad. “Aun el viento y el mar le obedecen,” se maravillaron los observadores.—Pro. 8:22-31; Mar. 4:37-41; Isa. 9:6, 7.

También se informó de Jesús que “no necesitaba que nadie le dijera cómo es la gente, pues él mismo sabía lo que hay en el corazón del hombre.” Piense en cómo puede usar esta cualidad escrutadora para eliminar a cabalidad las causas de los prejuicios raciales y nacionales, el egoísmo y la codicia. En su lugar, inspirará amor e interés genuino por nuestros semejantes.—Juan 2:25; 13:35, Versión Popular.

Aun ahora, “en la parte final de los días,” más de 2.000.000 de personas de “todas las naciones” están aprendiendo la “ley” divina y los “caminos” que prevalecerán en ese entonces... y los están practicando. A pesar de vivir en un mundo dividido los testigos cristianos de Jehová gozan de una maravillosa unidad. Han podido elevarse sobre las barreras raciales y nacionales y ‘no aprender más la guerra.’ Su éxito entre los gobiernos de este mundo que fracasan prueba que no es más control gubernamental por el hombre, sino solo el gobierno de nuestro amoroso Padre y Hacedor el que puede resolver los desafíos que se presentan.—Isa. 2:2-4; Miq. 4:1-3.

[Notas]

a Ecl. 8:9, Valera, Revisión de 1960.

b Jer. 10:23, Biblia de Jerusalén.

    Publicaciones en español (1950-2025)
    Cerrar sesión
    Iniciar sesión
    • español
    • Compartir
    • Configuración
    • Copyright © 2025 Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania
    • Condiciones de uso
    • Política de privacidad
    • Configuración de privacidad
    • JW.ORG
    • Iniciar sesión
    Compartir