Animales en las noticias
● Cierta sección de un camino en el sur del estado de Illinois (E.U.A.) se cierra dos veces al año mientras culebras de cascabel, víboras cobrizas, mocasines de agua y otras criaturas de esta índole lo cruzan arrastrándose. En la primavera y el otoño, durante las migraciones anuales, las víboras tienen derecho de paso en la Región Ecológica de LaRue Pine Hills del Bosque Nacional de Shawnee. “Las culebras tienen que viajar 155 metros desde su hogar invernal en los acantilados peñascosos hasta uno de varios pantanos que han formado las aguas estancadas de los ríos Misisipí y Big Muddy,” explicó el guardabosques estadounidense Jay Wittak. “Hace varios años decidimos que sería más fácil limitar el tráfico en la región que simplemente advertir a los automovilistas,” agregó Wittak.
● Algunos científicos se han preguntado si el avestruz con sus dos patas será un corredor más eficiente o menos eficiente que criaturas de semejante tamaño que tienen cuatro patas. Para hallar la respuesta, dos investigadores de la Universidad de Harvard midieron la cantidad de oxígeno que consumieron un avestruz y dos caballos de Shetlandia. Descubrieron que el avestruz podía dejar atrás a los caballitos en corridas breves, pero que éstos tenían mayor resistencia. No obstante, ambas categorías de criaturas utilizaron la misma cantidad de oxígeno para abarcar la misma distancia a la misma velocidad. La revista científica de Gran Bretaña intitulada “Nature” comentó: “Al comparar todos los datos que están disponibles sobre la energía que gastan para la locomoción una gran variedad de animales que representan 66 especies, se encuentra que no existe ninguna diferencia consecuente entre la energía que gastan los bípedos [animales con dos patas] y la que gastan los cuadrúpedos [los que tienen cuatro patas], sea cual sea su tamaño.”
● Un cuento sensacional nos llega desde la laguna San Ignacio en México, donde la escritora de artículos científicos Jane E. Brody observó a un grupo grande de ballenas de California del tipo Rhachianectes glaucus en la zona donde pasan los inviernos. Ella relata acerca de una que era “tan larga como un autobús urbano y pesaba unas 35 toneladas y que junto con su cría de dos toneladas venían directamente hacia nuestro esquife de cinco metros.” Entonces, “justamente cuando parecía inevitable que hubiera un choque, la madre se sumergió y se colocó suavemente debajo del bote que estaba estacionario, pero con el motor funcionando en mínima, de modo que empujó el bote parcialmente fuera del agua con los soplos de sus orificios nasales y lo empujaba de un lado para otro con su espalda cargada de percebes,” relata Brody. “El ballenato fue nadando al lado del barco y presentaba su cabeza con hoyuelos para que le hiciéramos cariños, nosotros los mamíferos bípedos que al lado de ella parecíamos enanos.” Continúa el relato: “Por media hora, la madre y su criita juguetearon alrededor del barco, pues nos mojaban con las rociadas que emitían de sus dos orificios nasales y se turnaban para que les pasáramos la mano por su piel parecida a goma; a veces se paraban en la punta de su cola y a veces se ponían de lado para darnos un buen vistazo.” Parece que las ballenas que son tan amigables siempre son las que tienen hijuelos.