El arma final y la carrera por la seguridad
“ACTUALMENTE se está creando un arma que no tiene paralelo, la cual ha de cambiar por completo las condiciones de guerra del futuro [...] A menos que con el tiempo se realice de veras algún acuerdo para controlar el uso de los nuevos materiales activos, la perpetua amenaza que se cierne sobre la sociedad humana sobrepasará cualquier ventaja temporera, sin importar lo grande que sea esta.” (Físico nuclear danés Niels Bohr. Escrito en 1944.)
Un estudio de las Naciones Unidas declara: “No hay [...] objetivo alguno lo suficientemente fuerte como para resistir los graves efectos de las armas nucleares, ni ninguna defensa eficaz que pueda resistir tal ataque [...] En este sentido, la humanidad se enfrenta ante el arma final”.
El hombre rápidamente se está dando cuenta de que las ciudades no solo pueden ser borradas del mapa en cuestión de segundos, sino que también la devastación puede efectuarse de manera relativamente fácil, sin que primero se tenga que vencer a algún ejército. Las armas nucleares pueden aniquilar la población de un país entero y destruir completamente su economía en un solo día, sin que este siquiera ofrezca la más mínima resistencia.
El comprender que no hay defensa eficaz contra las armas atómicas resultó en que se desarrollara el concepto de la disuasión de lo nuclear. En noviembre de 1945 Henry H. Arnold, comandante general de las Fuerzas Aéreas del Ejército de los Estados Unidos, declaró lo siguiente en un informe al ministro de guerra: “La verdadera seguridad contra las armas atómicas en el futuro cercano estriba en que podamos tomar inmediata acción ofensiva con abrumadora fuerza. Al posible agresor se le debe hacer saber que un ataque contra los Estados Unidos sería seguido inmediatamente por un ataque aeroatómico de inmensa devastación contra tal agresor”.
Muchas personas no creen que tal clase de disuasión provea verdadera seguridad. Robert J. Oppenheimer, brillante físico que dirigió la construcción de la bomba atómica, comparó a las potencias nucleares enemigas a “dos escorpiones en una botella, cada uno con el poder de matar al otro, pero solo a riesgo de que ambos pierdan la vida”. En años más recientes, el presidente Ronald Reagan dijo que la situación de los Estados Unidos y la Unión Soviética es como la de dos personas que están apuntando cada uno su pistola a la cabeza del otro.
Se intenta internacionalizar el átomo
En junio de 1946 los Estados Unidos presentaron un plan a la recién formada Organización de las Naciones Unidas. Dicho plan pedía que se formara una agencia internacional que tuviera la autoridad de controlar e inspeccionar toda actividad relacionada con la energía atómica a nivel mundial. Después que se estableciera dicha agencia, los Estados Unidos entregarían sus secretos atómicos, desecharían sus bombas atómicas existentes y no harían ninguna otra.
La Unión Soviética afirmó que primero se debería eliminar las bombas atómicas. Una vez que se hiciera eso, entonces se podría decidir la manera como se llevaría a cabo tal control e inspección. Pero el asunto se estancó y, durante los años subsiguientes de guerra fría, pereció la esperanza que tenían las Naciones Unidas de controlar las armas atómicas.
La carrera de armamentos: Acción y reacción
En 1949 los soviéticos hicieron estallar su primera bomba atómica. La sospecha y la desconfianza aumentaron entre oriente y occidente, y así comenzó con verdadera intensidad la carrera de armamentos. La reacción de los Estados Unidos a la bomba soviética fue la de crear un arma mucho más poderosa, la bomba de hidrógeno. La primera que se probó (en 1952) fue casi 800 veces más poderosa que las bombas atómicas anteriores. Solo nueve meses después los soviéticos desarrollaron su propia bomba de hidrógeno.
Entonces se inventó el ICBM (misil balístico intercontinental). La Unión Soviética fue la primera que lo tuvo, en 1957. Ahora un ataque nuclear se podría efectuar en unos cuantos minutos, en vez de en unas cuantas horas. Los Estados Unidos se apresuraron a alcanzar a los soviéticos y para el año siguiente ya tenían el ICBM en su arsenal.
Mientras tanto, otros países estaban trabajando y probando sus propias bombas atómicas. Así, el Reino Unido, Francia y otros países llegaron a ser potencias nucleares.
El síndrome de acción y reacción continuó sin cesar en los años sesenta. Tanto los Estados Unidos como la Unión Soviética llevaron a cabo experimentos con misiles antibalísticos. Ambos aprendieron a disparar misiles desde submarinos. Y también inventaron los misiles de ojivas múltiples.
La carrera de armamentos continuó durante los años setenta con el significativo invento de los MIRV (vehículos de reentrada de tiro individual y múltiple). Ahora un solo misil podía cargar muchas ojivas nucleares, cada una de las cuales podía dirigirse a objetivos ubicados en diferentes sitios. Por ejemplo, el moderno misil estadounidense MX, o Peacekeeper, lleva diez ojivas, al igual que el misil soviético SS-18. De modo que cada uno de estos misiles puede destruir diez ciudades.
Los misiles también han llegado a funcionar con mayor precisión, y junto con el invento de los MIRV han reanudado el temor de la gente. Ahora, en vez de dirigir los misiles a ciudades específicas, los MIRV podrían alcanzar muchas veces las bases de misiles e instalaciones militares del enemigo. Algunas personas ahora especulan que en una guerra nuclear puede haber un vencedor. Y que un primer ataque masivo podría eliminar la capacidad o la voluntad del enemigo de lanzar un contraataque.
Ambas potencias se han sentido obligadas a responder a tal amenaza mediante hacerle saber a la otra que puede lanzar un contraataque aun después de haber sido atacada por sorpresa. Ambas razonan diciendo que si no tuvieran el poder para lanzar un contraataque, habría muy poca esperanza de evitar la agresión del enemigo; ciertamente la agresión podría resultar ser irresistiblemente tentadora. Y por eso se fabrican más armas.
Ahora que estamos adentrados en los años ochenta, la carrera de armamentos continúa a gran velocidad. Recientemente se ha añadido al arsenal la bomba de neutrón... una pequeña bomba de hidrógeno diseñada para matar a la gente mediante radiación, mientras que los edificios y vehículos quedan intactos. También se ha inventado el misil crucero, que puede volar por encima de los árboles (y lo suficientemente bajo como para no ser detectado por un radar enemigo) llevando con precisión su poder nuclear destructor a su objetivo a unos 2.400 kilómetros (1.500 millas) de distancia. El invento más reciente, conocido popularmente como la “Guerra de las galaxias”, extiende el campo de batalla al espacio sideral.
Se intenta el control de armamentos
Aunque los antecedentes históricos del desarrollo de las armas pudieran indicar que la carrera de armamentos nucleares ha continuado sin absolutamente ninguna restricción, sí se ha llegado a varios acuerdos. Algunos de estos limitan las pruebas o establecen límites sobre ciertos armamentos, mientras que otros impiden que las armas nucleares se esparzan por los países donde no se aceptan.
Se ha podido llegar a tales acuerdos solo debido a los grandes esfuerzos que se han hecho y al mucho tiempo que se ha dedicado. Pero no se ha logrado ningún acuerdo que haya reducido significativamente la cantidad de armas que hay.
La raíz del problema es esta: Las superpotencias tienen gran desconfianza y temor entre sí. Es irónico que la inseguridad que resulta de todo esto lo que hace es aumentar la demanda de más armamentos. Pero, por otra parte, el que haya más armamentos hace que cada potencia vea a la otra como más siniestra y amenazadora; por lo tanto, la gente se siente más insegura que nunca antes.
[Comentario en la página 5]
“Cuando los elefantes pelean, el césped también sufre”
[Diagrama en la página 5]
(Para ver el texto en su formato original, consulte la publicación)
Un misil MX tiene el poder destructivo de 300 bombas como la de Hiroshima, suficiente para destruir un área de 621 kilómetros cuadrados (240 millas cuadradas) (Para ver el texto en su formato original, consulte la publicación)
MANHATTAN
Explosión de la bomba de Hiroshima
Explosión de un misil MX