Pistas pequeñas, pero importantes
ÁCIDO DESOXIRRIBONUCLEICO. Pocos pueden pronunciarlo, y mucho menos recordarlo, por lo que la mayor parte de las personas solo lo conocen por sus siglas: ADN. La molécula del ADN es tan pequeña que a pesar de sus potentes microscopios, hasta hace poco los científicos nunca habían visto una. Sin embargo, tales moléculas contienen vastos caudales de información que afectan la vida de todos nosotros. La estatura, la textura del cabello, el color de los ojos y de la piel, todo eso ya estaba determinado de antemano y registrado en el ADN.
No obstante, hoy día se recurre a esta molécula en busca de ayuda para tomar un tipo diferente de decisiones: si un hombre quedará en libertad o irá a prisión, vivirá o morirá. La singularidad del ADN de cada persona ha abierto el camino a un nuevo método de identificación que ha recibido el nombre de “huellas del ADN”.
Como el ADN está presente en casi todas las células del organismo, así como en la mayoría de los fluidos del cuerpo, si un delincuente deja atrás algo de pelo, un poco de piel o hasta un chicle mascado, puede probarse su culpabilidad. La nueva técnica ha sido eficaz en especial contra los que cometen delitos sexuales. Ya ha habido casos de violadores que negaban obstinadamente haber cometido el delito y a los que su ADN ha declarado culpables. Un asesino fue llevado a la silla eléctrica sobre la base de tal testimonio.
Las huellas del ADN hacen que los abogados defensores se sientan indefensos. The National Law Journal, de Estados Unidos, cita las siguientes palabras de uno de ellos: “Es desolador. Cuando entra un experto y dice que la posibilidad de que tu hombre no sea [el perpetrador del delito] es una entre 700 millones, eso te mata”. Por otro lado, las huellas del ADN pueden exonerar a alguien que haya sido acusado equivocadamente y así reducir el riesgo de encarcelar o ejecutar a un inocente.
De todas formas, no existe ningún método científico, por sofisticado que sea, capaz de resolver la tragedia mundial que supone la delincuencia. Además, la mayoría de los delitos violentos no dejan ninguna evidencia de ADN. Por eso, el fin de la delincuencia solo se verá cuando se erradique de la Tierra a los inicuos. (Salmo 37:10, 11.)