GRANADA
(heb. rim·móhn).
Por medio de Moisés, Jehová le prometió a la nación de Israel que los introduciría en una tierra de trigo, cebada, vides, higos, granadas, olivas y miel. (Deu. 8:7-9.) Anteriormente, los espías que entraron al país habían regresado con uvas, higos y granadas. (Núm. 13:2, 23.) Los israelitas habían conocido la granada en Egipto, tal como se indica por la queja que se registra en Números 20:5. Sobre el dobladillo de la vestidura sin mangas del sumo sacerdote Aarón había una serie de granadas hechas a base de un trenzado de hilo azul, lana teñida de púrpura rojiza y fibra escarlata carmesí, alternadas con campanillas de oro. (Éxo. 28:33, 34; 39: 24-26.) Más tarde, cuando se construyó el templo, los capiteles de las dos columnas de cobre que había en el pórtico de la casa estaban decorados con cadenas en forma de granadas. (1 Rey. 7:18, 20, 42; 2 Rey. 25:17; 2 Cró. 3:16; 4:13; Jer. 52:22, 23.)
El granado (Punica granatum) es una planta arbórea o arbustiva que crece por todo el Oriente y que rara vez sobrepasa los 4,5 m. de altura. Sus abundantes y extendidas ramas están cubiertas de hojas lanceoladas de color verde oscuro y sus flores poseen una coloración muy viva que varía del rojo coral hasta el escarlata. El fruto maduro, las granadas, son de un color amarronado, del tamaño de una manzana grande y se hallan coronadas por un cáliz persistente por debajo. La dura corteza cubre una multitud de granos encarnados, jugosos, cada uno con una pequeña pepita blanquecina. Con el zumo se prepara una bebida refrescante (Cant. de Cant. 8:2), de las semillas o grano se saca un jarabe llamado granadina y las flores se usan en la preparación de una medicina astringente que se utiliza como remedio para la disentería. Las sienes de la sulamita, detrás de su velo, se compararon a un “gajo de granada”, y su piel, a un “paraíso de granadas”. (Cant. de Cant. 4:3, 13; 6:7.)
El granado se cultivaba extensamente en los tiempos bíblicos y el nombre de varios lugares, como Rimón, En-rimón y Gat-rimón, sin duda se derivan de la abundancia de granados que había en esa zona. (Jos. 15:32; 19:45; Neh. 11 :29.) El granado era muy estimado y por esa razón a menudo se le ha relacionado con la vid y la higuera, que también son importantes por su fruto. (Cant. de Cant. 7 :12, 13; Joel 1:1 2; Ageo 2:19.)