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  • El camino angosto conduce a la vida

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  • El camino angosto conduce a la vida
  • La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1953
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La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1953
w53 15/9 págs. 556-560

El camino angosto conduce a la vida

¡Guárdese de las calles sin salida!

ALGUNAS personas creen que el propósito de la religión sólo es hacer buenos a los hombres. Su opinión es: “Si uno es sincero en su religión eso es todo lo que se espera de él.” Otros consideran la religión como una droga para los mentalmente angustiados o una ayuda para los que se encuentran en dificultad. Dicen ellos: “Todas estas religiones coinciden con las necesidades de alguna gente; si están haciendo bien, ¡esto está bueno!” Otros que creen que con tan sólo tener el nombre de “cristiano” es suficiente dicen: “Simplemente son diferentes vías, todas yendo al mismo lugar.” Por consiguiente, a menudo se propone que estas diversas vías se fundan en un ancho camino intermedio, una unión de todas las religiones. La condición de ánimo tras tal opinión la mostró el Dr. Norman Víncent Peale en la revista Americana de junio de 1948, donde él dijo que las diferencias doctrinales “son de poco significado verdadero para el hombre del término medio hoy”, y, “Ni un solo protestante moderno de 50 le podría decir a uno en qué respectos doctrinales difieren los metodistas de los bautistas o los presbiterianos de los congregacionalistas.”

Esto de pasar ligeramente por encima de las doctrinas lo promueven tales clérigos como Pedro Ainslee, anterior presidente de la conferencia nacional de los Discípulos de Cristo, quien una vez dijo: “Que los cuerpos que se adhieren al bautismo por inmersión todavía practiquen lo que crean. . . . Que los cuerpos de credo todavía se adhieran a sus credos. . . . Pero que abandonen la denominacionalización como una de las cosas que representan.” Parecería que estaba más interesado en que permanecieran dentro de su organización que en que tuvieran adoración verdadera. Pero la adoración verdadera y la doctrina correcta son de importancia vital. El profeta amonestó: “Mi pueblo está destruído por falta de conocimiento. Por cuanto tú has rechazado con desprecio el conocimiento de Dios, yo también te rechazaré.”—Ose. 4:6.

Ese conocimiento viene, no de las ideas humanas que han dividido en secciones a las religiones de hoy, sino de la Palabra de Dios. El salmista dijo: “Lámpara es a mis pies tu palabra, y luz a mi camino.” Todas estas vías religiosas son calles sin salida porque no están alumbradas por esa Palabra. Su luz no se extiende para cubrir las muchas doctrinas contradictorias de hoy, porque Cristo dijo: “Entren por la puerta angosta; porque ancho y espacioso es el camino que conduce a la destrucción, y muchos son los que entran por él; mientras que angosta es la puerta y estrecho el camino que conduce a la vida, y pocos son los que lo hallan.”—Sal. 119:105; Mat. 7:13, 14, NM.

La sinceridad en sí misma no es suficiente para que uno consiga la vida. “Lo que el hombre cree que es un curso correcto, puede terminar en el camino a la muerte.” “Los caminos del hombre siempre son correctos a sus propios ojos, pero con el Eterno está el veredicto respecto a su vida.” (Pro. 14:12; 21:2, Mo) Aun el ser un “buen hombre” no es suficiente. A Jesús se le preguntó: “Maestro, ¿qué bien debo hacer a fin de obtener vida eterna?” Él contestó: “Observe los mandamientos continuamente.” El interrogador dijo que hacía eso; no asesinaba, no robaba, no cometía adulterio, no codiciaba, no daba falso testimonio, y honraba a sus padres. Era un hombre bueno, pero él preguntó: “¿Qué me falta todavía?” La respuesta: Venda sus posesiones, dé a los pobres “y venga y sea mi seguidor”.—Mat. 19:16-22, NM.

Nadie está siguiendo a Cristo si enseña una doctrina diferente; se está siguiendo a sí mismo o a algún otro hombre. Los cientos de clases de religión de hoy que están desparramando con doctrinas que difieren drásticamente aun entre ellas mismas deben prestar atención a la amonestación de Jesús: “El que no está de parte mía está en mi contra, y el que no recoge conmigo, desparrama.” (Mat. 12:30, NM) Están siguiendo una vía ancha y espaciosa que tenga espacio para todas estas creencias. No todos podrían estar de parte de él.

Si un viajero que deseara visitar un país vecino pidiera direcciones a 200 diferentes personas y recibiera 200 respuestas, de todos los puntos de la brújula, norte, sur, este y oeste, ¿qué haría él? ¿Aceptaría el consejo de la persona de quien su abuelo aceptó consejo, o de la que tenía puesta la vestimenta más peculiar, o que tenía la más melosa voz, o a quien escuchó su novia o cónyuge, o quien tenía el edificio más imponente o más cercano en qué hablar? ¿Diría que él no habla acerca de direcciones, como algunas personas dicen que no quieren hablar acerca de religión? No. Un viajero inteligente obtendría un mapa de caminos para comparar las diferentes instrucciones y ver por qué son tan contradictorias.

GUÍAS MALOS

Donde se trata de adoración verdadera, el mapa de caminos o guía del viajero es la Biblia. No obstante, es asombrosa la ignorancia individual que existe hoy acerca de esa guía del viajero. El obispo Wells de la diócesis de Misurí occidental de la Iglesia episcopal dijo: “La verdad de la situación es que el 90 por ciento de nuestros miembros de iglesia—no los caudillos, sino el hombre y la mujer del término medio—realmente no saben lo que creen ni por qué. Se les podría llamar analfabetos religiosos. Muchas personas no conocen la Biblia.” (El Estrella de Kansas City del 31 de enero de 1951) Pero ¿aplica esto sólo al “hombre y la mujer del término medio”, como él denota? No según un estudio hecho por el Dr. Jorge Hérbert Betts de la Universidad Northwestern y publicado en un librito intitulado “Las creencias de 700 ministros”. Él quería determinar: “Haciendo a un lado todos los credos formales, ¿qué creen los ministros de nuestras iglesias? ¿Convienen todos sin excepción en las creencias incluídas dentro de una sola denominación? ¿Convienen las denominaciones unas con otras en cuanto a los grandes asuntos fundamentales de la fe cristiana? ¿Podemos nosotros los de las masas encontrar en nuestros caudillos espirituales tal certeza de creencia sobre las preguntas decisivas de la religión como para garantizar nuestra confianza en su poder de discernimiento?” Para contestar esto envió 56 preguntas doctrinales básicas a 1,500 clérigos y estudiantes teológicos representativos; 700 respondieron. Aquí están los porcentajes sobre ciertas preguntas representativas:

¿Creían ellos: que los profetas del Antiguo Testamento estaban inspirados?

Sí: 67

No seguros: 5

No: 28

en la doctrina de la trinidad?

Sí: 80

No seguros: 7

No: 13

el relato de la creación?

Sí: 47

No seguros: 5

No: 48

en los milagros bíblicos?

Sí: 68

No seguros: 8

No: 24

en un diablo verdadero?

Sí: 60

No seguros: 7

No: 33

en el nacimiento de Jesús de una virgen?

Sí: 71

No seguros: 10

No: 19

que el cielo es un lugar?

Sí: 57

No seguros: 15

No: 28

el infierno?

Sí: 53

No seguros: 13

No: 34

Cristo dijo que el camino es angosto. Ellos ciertamente se han ensanchado. Algunos no pueden menos que estar enseñando doctrinas falsas, porque el Génesis o es cierto o falso; los milagros o acontecieron o no; Jesús nació de una virgen o la Biblia miente. No hay dos respuestas a estas preguntas, sino sólo una. No es que la Biblia sea imposible de entenderse, sino que demasiadas personas se preocupan muy poco acerca de lo que dice, apoyándose en sus propias ideas, siguiendo a hombres en vez de a Dios. Por seguir sus propias teorías se han apartado de la adoración pura tan seguramente como Adán y Eva se apartaron, a quienes Satanás condujo a un simple asunto de desobediencia. Asemejando estas doctrinas falsas a levadura, el apóstol amonesta que con sólo un poco se fermenta toda la masa.a—1 Cor. 5:6, NM.

La iglesia primitiva no tuvo tal confusión. Cristo colocó a los apóstoles en una senda estrecha, la vía angosta que conduce a la vida. ¿Podría usted imaginarse a Pedro yendo a Galacia y diciendo que Jesús no fué el Mesías, mientras que Pablo en Éfeso dijera que sí fué; Pablo yendo a Corinto y diciendo que se bautizaran y otro apóstol diciendo que no; Timoteo en Tesalónica diciendo a los cristianos que estudiaran los profetas fielmente mientras que otro se dirigiera a los de Berea y les dijera acerca de estos mismos profetas de quienes Cristo citó libremente: “Pues, ése es el Antiguo Testamento, sólo mitología, patrañas y falsificaciones; buena literatura, pero eso es todo”? ¡Naturalmente que no! Ellos sabían que Jesús era el Mesías, que el bautismo era correcto, que los profetas eran verdaderos.

EJEMPLO APOSTÓLICO

¿Cómo fué que los apóstoles tuvieron tal unidad? No fué sólo porque su grupo era pequeño, sino porque tuvieron la doctrina correcta, se adhirieron rígidamente a la verdad, rehusaron ser contaminados por la adoración falsa, rehusaron unirse con los que enseñaban falsedades. Los caudillos religiosos de hoy con sus vías anchas y planes para la unión de fes habrían considerado a Jesús y los apóstoles de mente estrecha, porque estos cristianos primitivos jamás se hubieran conformado con la confusión que hoy anda bajo el nombre de “cristiandad”. Sépanlo los clérigos de hoy o no, su falta de interés en la doctrina verdadera los hubiera colocado en la misma clase de los judíos que rechazaron la verdad, y a quienes Jesús dijo: “Ustedes son de su padre el Diablo y quieren cumplir los deseos de su padre.”—Juan 8:44, NM.

Los apóstoles obtuvieron esta doctrina verdadera por medio de obedecer la Palabra de Dios, por medio de ser disciplinados por la verdad; haciendo a un lado sus propias ideas y dejando que la verdad los gobernara. De otra manera hubieran dicho que Jehová era su padre mientras hacían las obras de Satanás, y aptamente les habría aplicado la amonestación de que “si ustedes están sin la disciplina de la cual todos han venido a ser partícipes, son realmente bastardos, y no hijos”. (Heb. 12:8, NM) Los hijos legítimos de Dios tienen unidad porque tienen la sólida fe cristiana que está edificada sobre la roca sólida de la Palabra de Dios. Corrige anteriores ideas incorrectas. “Toda Escritura es inspirada por Dios y es benéfica para enseñar, para reprender, para rectificar las cosas, para disciplinar en justicia, para que el hombre de Dios sea enteramente competente, completamente equipado para toda buena obra.” (2 Tim. 3:16, NM) La disciplina no siempre es agradable, pero es necesaria para el entrenamiento adecuado, y cuando el verdadero cristiano deja que la Palabra de Dios le enseñe y le reprenda y le corrija acerca de las doctrinas falsas de las religiones de este viejo mundo, tiene agrado en cambiar sus ideas para conformarse con esa Palabra. Entonces viene a la unidad en cuanto a doctrina con todos los demás que realmente aceptan la angosta senda de la verdad.

FUENTE DE UNIDAD

No hay motivo para que exista la ignorancia que ha promovido las muchas divisiones religiosas de hoy, salvo que la Escritura dice que el inicuo dios de este sistema de cosas ha cegado la mente de los incrédulos a la verdad. (2 Cor. 4:4) Al dividirse han perdido su fuerza dinámica, han cambiado, modificado, corrompido y tergiversado la verdad. Se han dividido por diferencias insignificantes y rivalidades nacionales, han hecho nuevas doctrinas según su antojo, y han tomado doctrinas y tratado de encontrar unos cuantos textos bíblicos para probarlas, en vez de hacer a un lado sus ideas para estudiar las 1,000 páginas de la Biblia y enterarse de lo que la adoración verdadera realmente es. Dicho estudio pronto manifestaría la diferencia entre lo que se enseña en las religiones de hoy y lo que la Biblia realmente dice.

Considere, por ejemplo, la doctrina de la trinidad. Se enseñó por el pagano Platón, los egipcios, babilonios, zoroástricos, hindúes, taoístas y budistas paganos, pero no fué enseñada por los apóstoles, como lo demostró en detalle el número del 1 de abril de esta revista. La doctrina del alma inmortal, según el historiador griego pagano Heródoto, provino del Egipto pagano. Según la Enciclopedia judía, los judíos la obtuvieron de los paganos. Al examinar la Biblia, sin embargo, usted descubrirá que demuestra irrefutablemente que el alma puede morir, y por lo tanto que no es inmortal. (Eze. 18:4, 20; Hech. 3:23) La doctrina relacionada de un infierno de fuego también era enseñada por los budistas, egipcios, babilonios, persas, fenicios y griegos, pero no por la Biblia, que dice simplemente: “los muertos nada saben ya,” y manifiesta que la esperanza de vida futura se halla en la resurrección como recompensa del bien hacer, no en tormento eterno.—Ecl. 9:5, 10; Job 14:13; Juan 5:28, 29.

Para unidad en la ortografía se acepta al diccionario como autoridad. En religión la Biblia es esa autoridad. Manifiesta lo que la adoración verdadera era antes de que fuera corrompida por todas estas doctrinas paganas. Habiendo considerado tres doctrinas de muestra, la trinidad, la inmortalidad y el infierno, sobre las cuales el estudio del Dr. Betts demuestra que el clero de hoy se halla en desacuerdo, encontramos que al aceptar la autoridad de la Biblia podemos estar en unidad con todos los que igualmente acepten la Palabra de Dios. Pero si esas doctrinas que se aceptan tan extensamente son falsas, ¿cómo sucedió que la religión las adoptó? Mediante la mismísima práctica de tratar de hacer de sus proyectos de unión de fes una unidad de organización en vez de una unidad de doctrina y ensanchar su organización para incluir toda suerte de doctrinas que jamás fueron parte del cristianismo verdadero. Frank S. Mead lo explica sencillamente en su libro Vea ir estos estandartes: “Lo que llamamos la Iglesia es una bola de nieve, rodando. Comenzó en ‘las costas de Cesarea de Filipos,’ . . . rodó hacia el occidente, recogiendo, absorbiendo, siendo colorada por todo lo que tocó y colorándolo todo. Fué helenizada en Grecia; romanizada en Roma; recogió leyes, filosofías, pensadores, caldereros, soldados, santos y diablos; con el tiempo llegó a ser un leviatán rodante de una acumulación de credos y catecismos, convicciones y conceptos, costumbre social y práctica económica. En forma y tamaño y estructura ha cambiado poderosamente.” Al salirse a esta vía ancha que podía abarcar toda clase de adoración, ha rechazado su esencia de cristianismo verdadero, porque Cristo advirtió que la vía ancha que la multitud toma conduce a la destrucción.

ÚNASE A LOS POCOS

Es por una razón muy lógica, sin embargo, que muchas personas creen que todas estas doctrinas y formas de adoración antagónicas son aceptables a Dios. No pueden ver cómo Dios podría condenar a todas estas personas al infierno sólo porque se hallan en la religión equivocada, y por eso creen que Dios no quiere decir lo que Su Palabra dice acerca del camino angosto. Piensan que por ser tan numerosas podrán ejercer presión sobre él y hacerlo aceptar a casi todas ellas. Lo defectuoso de su argumento está en que la Biblia no dice que el salario que el pecado paga es fuego del infierno, sino la muerte, y que el don que Dios da por la justicia es vida eterna. “Porque el salario que paga el pecado es muerte, pero el don que Dios da es vida eterna por Cristo Jesús nuestro Señor.” (Rom. 6:23, NM) Dios no bendice con vida futura a los indiferentes y letárgicos que piensan que Él les debe algo, sino más bien a los que agradecidamente hacen un verdadero esfuerzo por encontrar el camino angosto que él ha señalado, y lo siguen. Los demás no se han mostrado dignos de la vida, de modo que no recibirán una resurrección, sino que quedarán en muerte permanente. Sólo ocho personas fueron dignas de sobrevivir el diluvio; no se pudieron hallar diez hombres justos en Sodoma; sólo unos cuantos cientos aceptaron a Jesús en su día; la gran mayoría de los llamados cristianos de hoy es eso de nombre únicamente. Cristo tuvo razón cuando dijo que sólo unos cuantos seguirían el camino angosto que conduce a la recompensa de la vida.—Gén. 6:1-7:7; 18:23-33; Mat. 23:37, 38; 1 Cor. 1:22, 23; Mat. 7:13, 14.

Estudie. Demande prueba absoluta de todas las doctrinas—no únicamente los “textos de prueba” que todas las religiones tienen, sino el cuadro entero, todo lo que la Biblia tenga que decir sobre el tema. Pruebe lo que es correcto. Salga de esta charlatanería confusa de doctrinas en estas calles anchas que terminan en la muerte. En armonía con la Palabra inspirada de Dios, el Único Libro que es la única base para la verdadera adoración unida, siga estrechamente el camino angosto que realmente conduce a la vida.

Hijo mío, ¡oh si tú recibieras mis palabras, y atesoraras mis mandamientos dentro de ti!; si clamares tras el entendimiento, y a la inteligencia levantares tu voz; si la buscares como a plata, y cavares por ella como por tesoros escondidos; entonces entenderás el temor de Jehová, y hallarás el conocimiento de Dios.—Pro. 2:1, 3-5.

[Notas]

a La referencia que se hizo al estudio del Dr. Betts consideraba a todas las denominaciones juntas. La respuesta confusa de los clérigos dentro de las denominaciones individuales sobre las preguntas de muestra acerca del Diablo y el relato del Génesis en cuanto a la creación se manifiesta aquí. Se da la denominación, el número de clérigos que contestó, y el porcentaje que creía, no estaba seguro o no creía.

Denominación

Bautista

¿Creen en el Diablo?

Respuestas: 50

Sí: 68%

No seguros: 0

No: 32

¿Creen el relato de la creación?

Sí: 63%

No seguros: 7

No: 30

Congregacional

¿Creen en el Diablo?

Respuestas: 50

Sí: 17

No seguros: 10

No: 73

¿Creen el relato de la creación?

Sí: 12

No seguros: 0

No: 88

Episcopal

¿Creen en el Diablo?

Respuestas: 30

Sí: 46

No seguros: 21

No: 33

¿Creen el relato de la creación?

Sí: 11

No seguros: 4

No: 85

Evangélica

¿Creen en el Diablo?

Respuestas: 49

Sí: 71

No seguros: 10

No: 19

¿Creen el relato de la creación?

Sí: 53

No seguros: 2

No: 45

Luterana

¿Creen en el Diablo?

Respuestas: 104

Sí: 97

No seguros: 2

No: 1

¿Creen el relato de la creación?

Sí: 89

No seguros: 4

No: 7

Metodista

¿Creen en el Diablo?

Respuestas: 111

Sí: 35

No seguros: 11

No: 54

¿Creen el relato de la creación?

Sí: 24

No seguros: 9

No: 67

Presbiteriana

¿Creen en el Diablo?

Respuestas: 63

Sí: 55

No seguros: 11

No: 34

¿Creen el relato de la creación?

Sí: 35

No seguros: 7

No: 58

más

¿Creen en el Diablo?

Respuestas: 43

Sí: 77%

No seguros: 0

No: 23

¿Creen el relato de la creación?

Sí: 60%

No seguros: 8

No: 32

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