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  • Siempre esté listo para hacer una defensa

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  • Siempre esté listo para hacer una defensa
  • La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1960
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La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1960
w60 15/1 págs. 45-52

Siempre esté listo para hacer una defensa

“Siempre listos para hacer una defensa ante todo aquel que demande una razón de la esperanza que hay en ustedes, pero haciéndolo junto con un genio apacible y respeto profundo.”—1 Ped. 3:15.

1. ¿A qué se asemejan los ministros de Jehová Dios? ¿En qué sentido tienen que ser así?

LOS testigos de Jehová han sido asemejados a hombres versados en la ley más encumbrada, que enseñan la ley de Dios a los hombres de buena voluntad. Según el Dictionary de Webster, un abogado es “una persona versada en las leyes, o un practicante de ley, consejero, procurador, etc.” Aunque no todos los cristianos son “abogados” que practiquen en tribunales de derecho terrestres, es menester que estén bien versados, no en las leyes hechas por el hombre, sino en la ley de Jehová, el Legislador supremo. Tienen que ser practicantes y consejeros de la ley de Jehová y es menester que sean defensores airosos de la ley de Jehová.

2. (a) ¿Qué es ley? (b) ¿Acerca de qué ley aconsejan a la gente los testigos de Jehová, y por qué?

2 La gente acude a un abogado terrestre para pedir consejo jurídico a fin de evitar daño o perjuicio. Ley se define como una regla de acción o de conducta. Por lo tanto un abogado aconseja a la gente en cuanto a cómo obrar o comportarse en armonía con la ley, y defiende tales actos legales en los tribunales. Mientras los abogados del mundo averiguan qué actos y conducta están en armonía con las leyes humanas, los testigos de Jehová se interesan principalmente en conocer qué actos y qué conducta están en armonía con las leyes supremas de Jehová. Les agrada aconsejar a la gente en cuanto a la ley y palabra de Dios. Pero la ley de Jehová no sólo declara reglas de acción y conducta, como las leyes humanas, sino que proporciona a los versados en ella fe cristiana y esperanza segura. Por lo tanto al enseñar la ley de Dios a los hombres de buena voluntad los testigos de Jehová están ayudándolos, no sólo a hacer que sus actos y conducta estén en armonía con la ley de Dios, sino también a hacerse fuertes en la fe y esperanza cristianas, evitando daño y perjuicio o castigo del Juez supremo, Jehová.

3. ¿A quiénes escribió Pedro su primera carta?

3 Como buenos maestros cristianos de ley los testigos de Jehová no sólo tienen que explicar la ley de Dios, sino que también tienen que defender la fe y la esperanza basadas en dicha ley. Al igual que los abogados, ellos no sólo tienen que aconsejar, sino también tienen que defender. Este requisito divino se declara en 1 Pedro 3:15: “Siempre listos para hacer una defensa ante todo aquel que les demande una razón de la esperanza que hay en ustedes.” ¿A quiénes aplica esta regla? ¿Quiénes esperaba el apóstol Pedro que estuvieran siempre listos para hacer una defensa? ¿Lo esperaba sólo de una clase sacerdotal especial o lo esperaba de todos los que afirmaban ser cristianos? Por lo tanto, ¿aplica también esta regla a la persona que lee este número de La Atalaya? Por el primer versículo sabemos a quienes dirigió Pedro su carta, a saber, “a los residentes temporáneos dispersados alrededor en Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, a los escogidos.” Estos residentes temporáneos eran cristianos que vivían entre judíos y gentiles no cristianos en las provincias romanas del Asia Menor. Comentando sobre 1 Pedro 1:1, el traductor de la Biblia católico romano Ruperto Storr dice que el apóstol Pedro escribió su primera carta a cristianos y que los capítulos 1Pe 1:3 a 4:11 son un sermón dirigido a recién bautizados.

4. ¿A quiénes aplican las palabras de Pedro en 1 Pedro 3:15?

4 De estos cristianos, y según este traductor de la Biblia, aun de recién bautizados, Pedro esperaba que estuvieran siempre listos para hacer una defensa y dar buenas razones de la esperanza que había en ellos. Por eso 1 Pedro 3:15 aplica a los cristianos, y es menester que todos ellos cumplan el requisito divino de defender airosamente su esperanza. Usted, lector de La Atalaya, ¿se considera cristiano? Si ése es el caso, entonces esta regla de siempre estar listo para hacer una defensa de la esperanza que hay en usted también le aplica a usted. ¿Está usted listo? Si no lo está, un ministro de los testigos de Jehová se regocijará en ayudarle.

5, 6. (a) ¿En qué situación se hallaban los cristianos primitivos en Asia Menor? (b) ¿Qué consejo les da Pedro para ayudar a mantener buena conducta?

5 Estos cristianos primitivos de Asia Menor no se encontraban en una situación muy cómoda. Por el contenido de la carta de Pedro parece que estaban sufriendo muchas pruebas, pero pruebas más severas les aguardaban en el futuro. La ardiente persecución que habría de lanzar el emperador Nerón contra los cristianos todavía no había comenzado. Al igual que millares de hombres de buena voluntad hoy día, esos cristianos recién convertidos habían abandonado sus anteriores religiones, ídolos, cultos y supersticiones, su “forma inútil de conducta recibida por tradición de sus antepasados.” (1 Ped. 1:18) Se estaban desprendiendo de su antigua personalidad y haciendo que su comportamiento viniese a estar en armonía con la ley y palabra de Dios. Ahora ya no vivían “para los deseos de los hombres, sino para la voluntad de Dios.” Los que antes habían sido correligionarios de ellos no podían entender este cambio y lo consideraban como apostasía de la vida religiosa, nacional y social popular, y lo mismo sucede hoy día. ¡Era un crimen! Estos nuevos cristianos llegaron a ser objetos de odio y persecución porque ‘repudiaban toda maldad moral y toda apariencia engañosa e hipocresía y envidias y toda clase de difamación solapada.’ “Porque ustedes no siguen corriendo con ellos en este derrotero al mismo bajo sumidero de libertinaje, ellos están perplejos y siguen hablando abusivamente de ustedes.” (1 Ped. 2:1; 4:4) Sí, el Diablo mismo se enfurece cuando la gente principia a hacer que sus actos y comportamiento de vida, su fe y esperanza estén en armonía con la ley suprema y perfecta de Jehová. “Su adversario, el Diablo, anda en derredor como león rugiente, tratando de devorar a alguien.”—1 Ped. 5:8.

6 No es fácil defender la esperanza de uno en tal situación. En su carta Pedro amonesta a estos cristianos que todavía no eran experimentados en pruebas y persecuciones a que se regocijaran, aun si estuviesen siendo afligidos por diversas pruebas. “Mantengan recta su conducta entre las naciones.” “Sean de mente sana, por lo tanto, y sean vigilantes en cuanto a oraciones.” “No pierdan su juicio, sean vigilantes” entre los hombres que están procediendo “en obras de conducta inmoral, concupiscencias, excesos con vino, orgías, partidas de borrachera, e idolatrías que no tienen restricciones legales.” (1 Ped. 2:12; 4:7; 5:8; 4:3) Ellos deben estar estrechamente unidos bajo las reglas y la organización teocráticas. “Amense los unos a los otros intensamente desde el corazón.” “Ante todas las cosas, tengan amor intenso los unos para los otros. . . . Sean hospitalarios unos a otros sin quejarse. En proporción al don que haya recibido cada uno, úsenlo para ministrar los unos a los otros.” (1 Ped. 1:22; 4:8-10) Y “finalmente, todos ustedes sean del mismo ánimo, mostrando compasión mutua, ejerciendo amor fraternal, tiernamente afectuosos, humildes de ánimo, no devolviendo mal con mal ni injuria con injuria, sino, por lo contrario, dando una bendición, porque ustedes fueron llamados a este derrotero, a fin de que hereden una bendición.” (1 Ped. 3:8, 9) Este consejo debería mantener estrechamente unidos a estos cristianos y debería protegerlos contra el retroceder.

7. (a) ¿Cómo llegaron a ser cristianos? (b) ¿Qué deberían hacer ahora también?

7 Había una cosa más que era necesaria para mantener la conducta correcta, a saber, el declarar y defender su esperanza. A estos cristianos se les había enseñado la correcta manera de proceder o la conducta correcta mediante la predicación de las buenas nuevas, por medio de las cuales habían recibido una esperanza viva. Pedro les hizo recordar este hecho, escribiendo: “A ustedes, [los profetas] estaban ministrando las cosas que ahora han sido anunciadas a ustedes por medio de aquellos que han declarado las buenas nuevas a ustedes con espíritu santo enviado desde el cielo.” Y ahora, ¿qué deberían estar haciendo ellos también? ¿Qué espera Pedro de cada uno de ellos sin excepción? ¡Escuche! “Fortalezcan su mente para actividad,” manda él. ¿Qué clase de actividad? Pedro contesta: “‘Que declaren en público las excelencias’ de aquel que los llamó de la oscuridad a su luz maravillosa.” Y ¿cuándo deberían declarar ellos estas excelencias? “Siempre listos para hacer una defensa . . . de la esperanza que hay en ustedes.”—1 Ped. 1:12, 13; 2:9; 3:15.

8. ¿En qué situación están hoy día los cristianos? Y ¿qué viene como resultado de enseñar la ley y palabra de Dios?

8 Hoy existen condiciones semejantes a las que existían en Asia Menor hace diecinueve siglos. El mismo Diablo anda en derredor como león rugiente, tratando de devorar, y las naciones están haciendo la misma voluntad, procediendo “en obras de conducta inmoral, concupiscencias, excesos con vino, orgías, partidas de borrachera, e idolatrías que no tienen restricciones legales.” Por eso las mismas instrucciones aplican hoy día a los cristianos, si desean mantener su buena conducta y poder defender su fe y esperanza. Las buenas nuevas del reino de Dios por Cristo se están predicando ahora a los hombres de buena voluntad y el mismo amor fraternal une a los cristianos estrechamente bajo la organización teocrática. Y debido a la predicación de las buenas nuevas la gente está saliendo de las tinieblas como salía hace diecinueve siglos; dejan de “amoldarse de acuerdo con los deseos que antes tenían en su ignorancia,” llegando a ser cristianos verdaderos, viviendo ahora para hacer la voluntad de Dios, teniendo una esperanza viva. Por medio de esta actividad de predicación más de 70,000 personas abandonaron su proceder anterior en 1958 y llegaron a ser cristianos verdaderos. En los diez años de 1949 a 1958 los testigos de Jehová aumentaron de 230,532 a 717,088 ministros.

DEFIENDA SU ESPERANZA CON BUEN ÉXITO

9, 10. (a) Describa la esperanza del cristianismo. (b) ¿Cuándo vendrá la realización de esta esperanza?

9 Todos estos cristianos tienen una esperanza magnífica y segura que vale la pena defender a todo tiempo y delante de hombres de toda clase. Esta esperanza se basa en el fundamento seguro de la Palabra de Dios, la Biblia. Esta Palabra les asegura que Jehová Dios creó la tierra para permanecer para siempre, para ser poblada de hombres mansos y justos, mientras que todos los malhechores e inicuos serán arrasados. (Ecl. 1:4; Isa. 45:18; Sal. 37:9, 10, 29) En ese entonces no habrá guerras para que amenacen ni aterren a los habitantes de la tierra. Paz y felicidad eternas serán el resultado de conocer y obedecer la ley y palabra de Jehová. (Miq. 4:3, 4; Isa. 11:9) En verdad será un nuevo mundo, un mundo sin lágrimas, duelo, lloro ni dolor, aun sin muerte. Los hombres tendrán vida eterna en una tierra paradisíaca a causa de su conocimiento acerca de Dios, Jehová, y de su Hijo Cristo Jesús. (Apo. 21:3, 4; Juan 17:3) El reino de Jehová garantiza la realización de esta esperanza divina.

10 Esta realización vendrá en nuestro día. La gran batalla de Jehová, llamada en hebreo Har–Magedón, eliminará a este viejo sistema de cosas inicuo. Los testigos de Jehová tienen la esperanza segura de que este gran cambio del sistema viejo al nuevo sucederá dentro de esta generación. ¡Qué esperanza!—Apo. 16:16; Mat. 24:34.

11. ¿Cómo hay que predicar esta esperanza, y qué se necesita?

11 Ahora hay que declarar esta esperanza a hombres de toda clase en toda la tierra habitada. Pero hay que hacer esta predicación y esta enseñanza de modo eficaz y que dé resultados. ¿De qué sirve usar todas sus fuerzas predicando las buenas nuevas acerca del reino de Dios en su territorio si usted no puede decir las cosas correctas cuando habla a las personas a sus puertas o en sus hogares? ¿Puede usted dar buenas razones de su esperanza? El estar anuente no basta. Cuando usted testifica, ¿quiere usted estar siempre caminando de casa en casa, subiendo escaleras, tocando a las puertas, hablando a la gente, y no obstante no poder convencer? Por lo contrario, usted quiere andar, subir, tocar, hablar y convencer. Usted quiere tener buen éxito en hacer que los pensamientos de la gente se pongan en armonía con las verdades de la Biblia por medio de poder derrotar las doctrinas falsas, mostrando que la doctrina de la trinidad es falsa, la del alma inmortal pagana, que el purgatorio no existe, pudiendo pintar un cuadro glorioso del nuevo mundo y dar esperanza y consuelo. Esto da a entender que usted debe conocer su creencia y que usted puede dar fuertes razones de su esperanza.

12. ¿Qué fruto produce la instrucción correcta, como se demuestra en el caso de Apolos?

12 Tenemos un excelente ejemplo de esto en Hechos 18:24-26. Apolos fué un hombre elocuente y bien versado en las Escrituras. Este hombre tenía algo de conocimiento y “puesto que estaba fulgurante con el espíritu, se puso a hablar y enseñar con alguna exactitud las cosas acerca de Jesús, pero estando familiarizado únicamente con el bautismo de Juan. Y este hombre empezó a hablar denodadamente en la sinagoga. Cuando Priscila y Aquila lo oyeron, lo tomaron consigo y le explicaron el camino de Dios más correctamente.” Esta instrucción correcta produjo buen fruto. Apolos, que ahora podía defender acertadamente su fe y esperanza y estaba ansioso de ayudar a otros, continuó su viaje y “ayudó mucho a los que habían creído a causa de la bondad inmerecida de Dios; porque con intensidad él probó cabalmente que los judíos estaban equivocados, mientras demostraba públicamente por las Escrituras que Jesús era el Cristo.”—Hech. 18:27, 28.

13. ¿Qué tienen que recibir hoy día las personas que sólo creen en Dios o tienen algo de conocimiento?

13 De modo que, como Aquila y Priscila, todos los ministros cristianos deberían poder enseñar la verdad más correctamente a las personas que sólo creen en Dios o que tienen algún conocimiento de la Biblia. Para esto, se necesita conocimiento acertado a fin de ser un ministro fructífero y productivo, como desea el apóstol Pablo que sean todos los cristianos, “que sean llenados con el conocimiento acertado de su voluntad en toda sabiduría y discernimiento espiritual, para poder andar dignos de Jehová a fin de agradarle plenamente mientras siguen llevando fruto en toda buena obra.”—Col. 1:9, 10.

14. Cuando uno está predicando, ¿por qué no son las muchas palabras la cosa importante?

14 Para agradar a Jehová plenamente es menester que los cristianos no sólo prediquen las buenas nuevas, sino también que den fruto. Tiene que haber libertad de palabra de la clase correcta, no sólo palabrería de lengua suelta. Lo que se necesita no es muchas palabras, sino palabras que den buenas razones de su fe y esperanza. ¿Entiende la gente sus palabras? El apóstol Pablo dice que es mejor hablar cinco palabras con entendimiento, para que otros sean instruídos verbalmente, que diez mil palabras en una lengua o palabras que nadie entienda.—1 Cor. 14:19.

15. ¿Para satisfacción de quién tiene que contestar las preguntas el ministro? ¿Por qué? ¿Qué se necesita?

15 Los cristianos deben prestar atención al consejo de Pablo e instruir a otros verbalmente con palabras de entendimiento. Tienen que tener la mente llena de conocimiento acertado acerca de Jehová Dios, acerca de su Hijo, Cristo Jesús, su reino, sus propósitos en cuanto al universo y en cuanto al género humano, acerca de sus leyes y principios. Sólo entonces podrán defender los cristianos su creencia y esperanza con buen éxito. Permítanos preguntarle a usted: ¿Ha absorbido usted este conocimiento? ¿Puede usted responder, no sólo para su propia satisfacción, sino para satisfacción del inquiridor? ¿Ha aplicado usted su mente al sumo grado a estudiar de modo que pueda manejar la Palabra de Dios eficazmente, como un verdadero artista, sin motivo para avergonzarse por no poder refutar a los opositores? Pablo amonesta al cristiano: “Haz todo lo posible para presentarte aprobado a Dios, un trabajador que no tiene de qué avergonzarse, manejando la palabra de la verdad correctamente.”—2 Tim. 2:15.

16. (a) ¿Qué esperan los padres de sus hijos? (b) ¿Qué espera Jehová de sus siervos?

16 Al predicar y defender las buenas nuevas y cuando se le pide que dé una razón de su esperanza, no siempre debe usted confiar convenientemente en otros, pensando que ellos pueden hacerlo mejor. Jehová espera que usted mismo establezca su esperanza sobre la base de la Biblia. Seguramente usted no desea contarse entre los que “siempre están aprendiendo y sin embargo nunca pueden llegar a un conocimiento acertado de la verdad” y por lo tanto no pueda defender su esperanza usted mismo. (2 Tim. 3:7) Los padres esperan que sus hijos crezcan y lleguen a tener confianza en sí mismos. Quizás una madre se complazca en tomar la mano de su muchachito y pasarlo a salvo a través de la calle. Pero ciertamente se desilusionaría si su hijo de veinte años dijera: “Mamá, llévame de la mano y pásame.” El estudiante de ley algún día también tendrá que ponerse de pie solo en el tribunal y defender su caso. Así que Jehová también espera que los cristianos crezcan, que puedan rendir cuentas a todos a todo tiempo concerniente a las verdades fundamentales de Su Palabra, la Biblia.—1 Cor. 13:11.

17. ¿Por qué es cosa importantísima el estudio bíblico diario?

17 El estudio diario será un requisito si usted quiere ser un ministro cristiano productivo de esa clase. Usted tiene que conocer cabalmente lo que quiere defender ante hombres de toda clase. Por lo tanto reserve tiempo para estudiar la Palabra de Dios. No piense que usted es demasiado joven o demasiado viejo. No piense que su educación mundana no basta para ello. Sean jóvenes o ancianos, hayan tenido una educación superior o inferior, todos ustedes pueden aprender a conocer su Biblia. Use usted la Biblia diariamente; diariamente lea y medite, aun si sólo es durante quince o treinta minutos, entonces usted seguramente llegará a ser un verdadero artista en el uso de la Palabra de Dios sin importar su edad ni educación. Lo que hacemos diariamente lo dominamos con el tiempo. El estudio diario es uno de los factores más importantes en desarrollar la habilidad para predicar y defender eficazmente la fe y esperanza verdaderas. Los cristianos tienen que aprender eso. “Pero que los de nuestra gente también aprendan a mantener obras rectas de modo que satisfagan sus necesidades apremiantes, para que no sean improductivos.” (Tito 3:14) Por medio del estudio usted se prepara ‘para que sepa cómo debe dar una respuesta a cada uno.’—Col. 4:6.

QUE LA BIBLIA DEFIENDA SU ESPERANZA

18. ¿Por qué debería usted usar la Biblia al predicar y defender su esperanza?

18 La manera más próspera de predicar y de defender su esperanza es mediante el uso de la Biblia. La esperanza de usted proviene de la Biblia. Defiéndala con la Biblia. No usted, sino la Palabra de Dios, la Biblia, tiene que convencer a los hombres de buena voluntad de lo correcta que es su esperanza. No sólo con su predicación, sino con su uso eficaz de la Biblia usted verdaderamente defiende su fe y da razones de su esperanza. Use su Biblia tanto como sea posible. Que la Biblia hable en vez de usted mismo. ¿Cómo describe usted la nueva tierra? ¿Sólo hablando? Esta es una defensa débil de su esperanza del Reino. ¿Apoya usted su predicación con textos de la Biblia? ¿Sabe usted de memoria por lo menos diez textos que pinten un cuadro maravilloso de la nueva tierra? Entonces usted siempre estará listo para dar buenas razones acerca de su esperanza. Sólo si se dirige usted a la Biblia podrá la gente ver que su esperanza se basa en la Biblia y está en armonía con ella y que por lo tanto es fidedigna. Después que usted parta, la gente tendrá que decir: “¡Me lo mostró en la Biblia!”

19, 20. (a) ¿Por qué tienen que poder explicar las verdades de la Biblia los cristianos de modo que se entiendan fácilmente? (b) Dé un ejemplo. (c) ¿Qué debería hacer cada cristiano?

19 Los cristianos también tienen que poder explicar las verdades de la Biblia correcta y convincentemente, de un modo que sea fácil de entender. Esto significa preparación. ¿Puede usted, por ejemplo, explicar la resurrección terrestre? A los católicos se les enseña en su “Credo Apostólico” a creer “en la resurrección de la carne,” la misma carne que fué colocada en el sepulcro. ¿Sabía usted eso? Con razón muchos de ellos tienen un concepto tan extraño de la resurrección y a menudo se sonríen cuando usted la menciona. Ven delante del ojo de su mente, inspirado por las enseñanzas religiosas falsas, las pesadas lápidas sepulcrales siendo quitadas en el cementerio y los mismos cuerpos viejos saliendo de los sepulcros, quizás faltándoles un brazo o una pierna.

20 Usted sabe que la Biblia no enseña tal cosa. Sin embargo, sí enseña la resurrección de la misma personalidad, naturalmente teniendo un cuerpo carnal, de “todos los que están en las tumbas memorialescas.” (Juan 5:28) ¿Cómo puede usted explicar convincentemente esta maravillosa y consoladora doctrina de la Biblia? ¿Cómo puede usted librar a la gente de las ideas incorrectas y supersticiosas de la religión falsa? Sólo si usted ocupa su mente diariamente con la Palabra de Dios. Busque buenos textos y argumentos bíblicos para apoyar su esperanza acerca de la resurrección de las personas muertas y no de los cuerpos carnales. Hable con otros ministros de los testigos de Jehová. Escuche cómo ellos explican y defienden la esperanza que hay para los muertos. Observe los principales argumentos y versículos bíblicos para uso posterior. Aquí tiene usted un ejemplo. ¿De dónde tomó Jehová el cuerpo para el primer hombre Adán? Génesis 2:7 dice: “Entonces Jehová Dios procedió a formar al hombre del polvo de la tierra,” y Génesis 3:19 nos dice adónde iría el mismo cuerpo, cuando muriera: “Porque polvo eres y a polvo volverás.” Los hechos prueban que esto es verdad. Todos los cuerpos colocados en los sepulcros vuelven a polvo, a los elementos de la tierra. Estos cuerpos no pueden ser resucitados, vuelven a polvo. Pero así como Jehová proveyó a Adán un cuerpo del polvo de la tierra, así él proveerá del polvo de la tierra un cuerpo para la persona resucitada. Y, como en el caso de Adán, Jehová de nuevo ‘soplará en sus narices el aliento de vida, y el hombre vendrá a ser alma viviente.’ Busque más argumentos. La resurrección sólo es una de las maravillosas doctrinas de la Biblia. Hay muchas otras. Prepare una nueva cada semana o cada mes y pronto verá usted cómo llega a ser más eficiente de semana en semana al explicar eficaz, sencilla y convincentemente las verdades de la Biblia.

21, 22. (a) ¿Desde qué punto de vista debe ver las objeciones el ministro? Dé ejemplos de buenas refutaciones. (b) ¿Qué se nos aconseja que hagamos?

21 El que defiende con buen éxito la fe y esperanza cristianas ciertamente tiene que poder refutar objeciones. Cuando los testigos de Jehová predican las nuevas del Reino oyen vez tras vez las mismas objeciones. Como ministro concienzudo usted no pasará por alto estas objeciones. Haga una lista de ellas. Medite en ellas. Escudriñe de nuevo para obtener argumentos categóricos y textos apropiados en la Biblia para refutar estas objeciones en defensa de su creencia.

22 A menudo la gente objeta cuando usted describe las condiciones pacíficas y justas de la nueva tierra, diciendo que el paraíso está en el cielo y que jamás habrá tales condiciones aquí sobre la tierra. ¿Cómo puede usted convencer a tales personas de que la esperanza que usted tiene de una tierra paradisíaca es sana enseñanza de la Biblia? Por ejemplo, usted puede ilustrarlo con Isaías 65:21, 22, donde acerca de la nueva tierra se declara que sus habitantes edificaran casas y las habitarán, plantarán viñedos y comerán su fruto. Seguramente Isaías no está hablando aquí de un programa de edificar y plantar en el cielo; está describiendo condiciones pacíficas y justas aquí en la tierra. Además, el Isa 65 versículo 25 dice: “El lobo y el cordero mismos se alimentarán como uno solo, y el león comerá paja exactamente como el toro.” Esta profecía sólo puede aplicar a la tierra. Nadie querrá sostener que algún día los leones comerán paja en el cielo. Busque más argumentos convincentes como éste y dé buenas razones de su esperanza manejando la Palabra de Dios correctamente. Si usted hace una refutación cabal de una objeción cada semana, o aun cada mes, entonces usted se hará más eficaz en defender su fe y dar fuertes razones de su esperanza a hombres de toda clase.

23. ¿Cómo le ayuda a usted a defender su esperanza La Atalaya junto con otras publicaciones de la Sociedad? Dé ejemplos.

23 Como defensor que tiene buen éxito, esté alerta para hallar buenos puntos en la revista La Atalaya y en otras publicaciones de la Sociedad que usted pueda utilizar para explicar enseñanzas bíblicas y para refutar objeciones. Trate de hallar por lo menos un buen punto en cada Atalaya. Tome nota de éste. Añádalo a sus respuestas y refutaciones preparadas. De esta manera usted se mantendrá vivo, fresco y al día.

24. ¿Por qué hay que defender con prudencia la esperanza cristiana?

24 Para defender su esperanza con buen éxito, usted no sólo debe tener conocimiento acerca de su esperanza, sino también tener prudencia, como Pedro dijo: “Pero haciéndolo junto con un genio apacible y respeto profundo.” Por ejemplo, ¿cómo defendería usted su fe prudentemente si una persona católica le dijera que jamás habrá paz en la tierra? Usted puede mostrarle en una traducción católica de la Biblia la profecía que pronunciaron los ángeles al nacer Jesús, según se registra en Lucas 2:14: “. . . y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.” (TA) Ella convendrá en que esta profecía todavía no se ha cumplido. Por consiguiente, o los ángeles no profetizaron correctamente o la paz tiene que venir a la tierra en algún tiempo. Dígale a la persona que los testigos de Jehová creen en lo que se declara en esta traducción católica de la Biblia, que ellos creen que la profecía de los ángeles es cierta y que por lo tanto se establecerá la paz sobre la tierra pero que sólo los hombres de buena voluntad gozarán de esta paz, y que usted busca a personas de esa clase, para ayudarlas a aprender más acerca de esta tierra pacífica. De tal manera prudente y bondadosa usted está atrayendo atención a la Palabra de Dios. Cuando usted defienda prudentemente su esperanza con la Palabra de Dios, entonces no habrá disputa y usted puede esperar que la gente de buena voluntad quede favorablemente impresionada. “El esclavo del Señor no tiene necesidad de pelear, sino de ser prudente para con todos, capacitado para enseñar, . . . instruyendo con apacibilidad a los que no están favorablemente dispuestos, pues quizás Dios les conceda arrepentimiento que lleve a un conocimiento acertado de la verdad.”—2 Tim. 2:24, 25.

25. ¿Cuál es la voluntad divina para todos los cristianos?

25 Por lo tanto, defensores cristianos de la Palabra y principios de Dios, jóvenes o ancianos, ‘hagan todo lo posible, como trabajadores que no tienen de qué avergonzarse, manejando la palabra de la verdad correctamente’ por medio de ‘siempre estar listos para hacer una defensa ante todo el que les demande una razón de la esperanza que hay en ustedes, pero haciéndolo junto con un genio apacible y respeto profundo.’ Esta es la voluntad divina para usted, y por medio de efectuar de esta manera su ministerio cristiano usted puede estar seguro de alcanzar el pleno cumplimiento de su esperanza.

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