¿Dónde puede hallar usted seguridad?
A TRAVES del mundo, la seguridad y la estabilidad por lo general han desaparecido. La violencia, el odio y el crimen infunden temor en el corazón de la gente.
Sin duda usted ha observado que aun en los países más avanzados económicamente, existe la inseguridad. De los Estados Unidos se informó lo siguiente:
“Está apareciendo un extraño y perturbado ambiente en la nación en este tiempo. Cada vez más se cree que quizás se está esparciendo una enfermedad básica a través de la sociedad norteamericana.
“Los titulares de la prensa hablan de desórdenes de toda clase.
“Grandes motines han asolado las ciudades grandes. El crimen violento está invadiendo vecindarios que en otro tiempo eran tranquilos. La LSD y la marihuana están llegando a ser el artículo de consumo general para más y más de los jóvenes de la nación.”—U.S. News & World Report del 28 de agosto de 1967.
Algunas personas, sacudidas por estas condiciones aterradoras, se dirigen a las iglesias. Creen que solo Dios tiene la solución para estos problemas críticos y tratan de hallarlo en la iglesia.
No obstante, cuando consideran honradamente lo que están haciendo las iglesias, descubren que, ¡lejos de hallar soluciones a los problemas, las iglesias están multiplicándolos! Frecuentemente se descubre que no están comportándose como cristianos ni adhiriéndose a la Palabra de Dios la Biblia.
La paz es vital para la seguridad, pero considere lo que están promoviendo clérigos. Por ejemplo, un sacerdote católico de Milwaukee promueve abiertamente el desorden civil. Un clérigo protestante muy conocido proclama que organizará “la desobediencia civil en gran escala.” El finado cardenal Spellman declaró en Vietnam que la victoria militar es la única solución aceptable para la guerra allí. Luego el arzobispo R. Lucey, al regresar de Vietnam, declara: “Es necesario usar la fuerza.” Jesucristo no enseñó semejante uso de fuerza.—Mat. 26:52.
Un clérigo metodista enseña que “Dios está muerto.” El obispo episcopal J. Pike expresa que la Biblia está llena de “superstición, crasa iniquidad y plena contradicción.” ¿Son excepciones tales puntos de vista de los clérigos? No. Más y más, tal modo de pensar caracteriza a la cristiandad. En el libro A Church Without God el clérigo E. Harrison dice:
“Werner Pelz, quien intituló un libro God Is No More, es vicario de la Iglesia Anglicana; Guillermo H. Dubay, quien asevera que Cristo ‘suprimió la religión,’ es sacerdote católico romano; . . . El padre Jackson, quien dice: ‘Si hay un Dios, no podemos hablar de él como ser supremo,’ es capellán de una universidad; Tomás Altizer, [un clérigo partidario de la enseñanza de que ‘Dios está muerto’] que escribió The Gospel of Christian Atheism, es profesor asociado de estudios bíblicos en una universidad norteamericana; yo formo parte del personal de una parroquia anglicana en Toronto. Yo profeso ser cristiano y anglicano; sin embargo puedo decir, con toda seriedad, que no hay Dios.”
¿Qué hay de los que asisten a las iglesias? El clérigo que acabamos de citar también dijo: “Todas las principales sectas cristianas ahora incluyen a miembros leales que no creen en Dios . . . No consideran que la Biblia sea básicamente diferente en su ramo de otros libros, y no oran.” ¿Realmente cree usted que Dios ha de hallarse en las iglesias donde ministros y seguidores por igual están abandonando a Dios y su Palabra la Biblia?
Usted debe comprender por qué hay tal desviación de Dios de parte de clérigos y feligreses por igual. ¡Se debe a que las iglesias están falleciendo! La Palabra de Dios dice: “Es en vano que siguen adorándome, porque enseñan mandatos de hombres como doctrinas.”—Mat. 15:9.
Si usted cree que hallará seguridad buscando a Dios en las iglesias, usted se desilusionará. ¡Él no se encuentra en ellas! Es por eso que las iglesias se hallan en tal confusión. Si Dios se encontrase en ellas, habría paz, unidad y orden, “porque Dios no es Dios de desorden, sino de paz.”—1 Cor. 14:33.
¿Donde, entonces, puede usted hallar seguridad verdadera? ¿Cómo puede usted hallar al Dios que la da? Leyendo la Santa Biblia y tomando a pechos lo que Dios mismo dice en ella. Animadoramente, el Salmo 112:1, 7 dice: “Feliz es el hombre que teme a Jehová, en cuyos mandamientos se ha deleitado muchísimo. No tendrá miedo siquiera de malas noticias.” Para los que respetan a Dios y su Palabra, agrega el salmista: “En paz ciertamente me acostaré y también dormiré, porque tú, sí, tú solo, oh Jehová, me haces morar en seguridad.”—Sal. 4:8.
Sí, solo el Dios verdadero, Jehová, puede proveer seguridad para usted en estos tiempos aflictivos. El primer paso hacia esa seguridad es el comenzar un estudio sistemático de la Palabra de Dios para determinar cuáles son sus propósitos y voluntad. Entonces, mientras más se ponga usted en armonía con los requisitos de Dios, más seguridad hallará.
También es vital el asociarse con personas que respetan a Dios y sus normas elevadas. En ninguna parte encontrará usted personas que tengan mayor respeto a Dios que entre los testigos de Jehová. Entre ellos usted y su familia hallarán seguridad. Los testigos de Jehová no toleran en medio de ellos a mentirosos, ladrones, fornicadores y adúlteros, que tratan de corromper y hacer víctimas a otras personas. Puesto que los testigos de Jehová respetan todas las leyes de Dios, usted se hallará entre personas que sinceramente se están esforzando por hacer lo que es correcto a la vista de Dios. Esto contribuye a la mayor seguridad y produce felicidad.
Pero más aún, los testigos de Jehová disfrutan de una seguridad que los fortalece aun ante la muerte, y es una seguridad que usted, también, puede compartir. Como dijo un escritor que estuvo en un campo de concentración nazi cuando observó cómo otros se hundían en la depravación: “Los miembros de los Testigos de Jehová, hay que decirlo, mostraron tal ánimo, osadía, virtud y estoicismo en la adversidad que merecen un saludo especial. Eran rocas en un mar de lodo.”—The Day of the Americans, por N. Gun.
De modo que si usted quiere hallar seguridad verdadera, diríjase al Dios verdadero, Jehová, quien es el único que puede proveerla. Adquiera conocimiento de él de su propia Palabra. Asóciese con los que lo adoran y que se adhieren a su Santa Palabra. Entonces usted tendrá seguridad ahora y también la firme esperanza de sobrevivir al fin de este sistema de cosas y de vivir en el justo nuevo orden de Dios.—2 Ped. 3:13.