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  • Solo era un breve mensaje impreso
  • La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1976
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La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1976
w76 15/10 pág. 638

Solo era un breve mensaje impreso

CADA año los testigos cristianos de Jehová distribuyen millones de hojas sueltas, invitando a la gente a asistir a discursos bíblicos en sus Salones del Reino y en otros lugares de reunión. A veces estas hojas sueltas, con su breve mensaje bíblico al reverso, han sido útiles en hacer que personas empiecen a efectuar cambios notables en su vida. También, tratados que animan a estudio bíblico de casa han llevado a resultados similares.

● En la costa occidental de los Estados Unidos en noviembre de 1971, un joven de pelo largo, con barba, entró a un Salón del Reino. En busca de la religión correcta, se había propuesto oír diferentes oradores que fueran eminentes en sus iglesias. Por eso cuando vio una hoja suelta en el antepecho de ventana de su alojamiento en la cual se extendía una invitación a un discurso en el Salón del Reino, decidió asistir. Al notar que el orador representaba a la Sociedad Watchtower, se despertó su interés, pues pensó que el orador tenía que ser alguien importante,

En el Salón del Reino, un testigo de Jehová abordó al joven y, en el curso de la conversación, ofreció estudiar la Biblia con él. Pero él rechazó esta oferta. Sin embargo, al concluir el discurso, presentado por un superintendente viajante, convino en dar algo de consideración a tener un estudio bíblico de casa y se quedó para el estudio de La Atalaya y el discurso de conclusión del superintendente viajante. Ahora no solo estaba dispuesto a tener un estudio bíblico, sino que hasta preguntó lo que tenía que hacer para ser bautizado.

Se hicieron planes para considerar la Biblia la noche siguiente, el lunes, en la casa del Testigo. Vino el joven, lleno de preguntas. El jueves por la noche de esa semana se consideraron todavía más preguntas. Tan pronto como quedó contestada su lista de preguntas, el joven dijo: “Está bien, estudiemos.”

Al día siguiente estuvo en el Salón del Reino para la Escuela del Ministerio Teocrático y la Reunión de Servicio, las dos reuniones programadas para esa noche. Al principio nadie lo reconoció. Se había cortado el pelo y se había rasurado la barba.—1 Cor. 11:14.

Al progresar en su estudio de la Biblia le dijo al Testigo que ‘jamás podría ir de puerta en puerta’ y hablar a otras personas acerca de las Escrituras. Pronto, sin embargo, participaba en la obra de predicación de casa en casa. Después de estudiar solo cinco meses puso su vida en armonía con los requisitos justos de Dios, se dedicó a Jehová y simbolizó esa dedicación por bautismo en agua.

● Hace unos años un señor, residente de Chicago, Illinois, que nunca había oído de los testigos de Jehová, halló un tratado debajo de su puerta. Su casera, que no era testigo de Jehová pero que se interesaba un poco en la obra de los Testigos, lo había colocado debajo de su puerta. El tratado hacía la pregunta: “¿Quisiera usted entender la Biblia?” Leyó la información apresuradamente y puso el tratado en una mesa. Después de eso lo tomaba de vez en cuando y lo leía. Después de unas dos semanas la curiosidad se apoderó de él de modo que decidió ir al Salón del Reino el domingo para averiguar qué enseñaban los testigos de Jehová.

Fue recibido afectuosamente en el Salón del Reino. Antes de salir, los Testigos le dieron más literatura para leer. Leyó ésta antes de regresar al Salón del Reino el siguiente domingo. Quedó tan impresionado por lo que leyó que obtuvo aun más literatura. También, ese domingo un Testigo hizo arreglos para estudiar la Biblia con él, usando la publicación La verdad que lleva a vida eterna.

Por años este señor había asistido a los servicios en diferentes iglesias de la cristiandad. También había leído muchos libros sobre las llamadas ‘ciencias psíquicas,’ pero sin satisfacción alguna. Ahora, como resultado de sus visitas al Salón del Reino, estaba convencido de que había hallado la verdad. Continuó progresando en su estudio de las Escrituras, pero se le hizo difícil renunciar al hábito de fumar. (2 Cor. 7:1) Sin embargo, con el tiempo, según lo expresó él, “con mucha oración y determinación, dejé de fumar.” Después de eso dedicó su vida a Jehová Dios y fue bautizado en símbolo de ello.

Se ve, pues, que aun breves mensajes impresos están desempeñando un papel en ayudar a la gente a aprender acerca de la verdad que lleva a vida eterna.

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