El reconocer la soberanía de Dios resulta beneficioso
HOY millones de personas en 210 países e islas del mar están aprendiendo en cuanto al Dios verdadero, Jehová, y están dando nueva forma a su vida en reconocimiento de la soberanía de Dios, amoldándose a Su norma en cuanto a lo que es correcto y lo que es incorrecto. Entre éstas están personas ricas y pobres, ciudadanos observantes de la ley y ex-criminales, los muy religiosos así como los que se habían desilusionado con la religión. Verdaderamente, “hombres de toda clase.”—1 Tim. 2:4.
¿Cómo afecta a la gente el reconocer la soberanía de Dios? ¿Resulta beneficioso? Esperaríamos que sí, pues las Escrituras hablan de “la distinción entre uno justo y uno inicuo, entre uno que sirve a Dios y uno que no le ha servido.” (Mal. 3:18) ¿Podemos ver esa distinción hoy día?
En muchos casos los ajustes que la gente tiene que hacer para someter su vida a la soberanía de Dios quizás no parezcan extraordinarios. A veces, sin embargo, acontecen cambios admirables. Consideremos unas experiencias recientes.
VENCIENDO DEPRESIÓN SEVERA
Una enfermedad grave puede hacerle desdichada la vida a la gente. ¿Qué efecto puede tener el conocimiento de Dios en una situación como ésa? Note la experiencia de una salvadoreña que padecía de grave esquizofrenia:
“Yo solía buscar lugares solitarios como las montañas y muchas veces me pasaba todo el día encerrada en mi habitación para no ver a nadie. Cuando estaba sola me arrojaba al suelo y rodaba sobre el suelo en desesperación. Mi familia me llevó a clínicas, hospitales y especialistas, pero en vano. Mi opinión era que un perro llevaba mejor vida que yo.
“Entonces una mañana los testigos de Jehová visitaron mi hogar y quisieron hablar conmigo. Concordé en ello, pero me sentía tan intranquila que no quise levantar el rostro.”
Pronto esta persona accedió a tener un estudio de la Biblia con regularidad. “Pero cada vez que los Testigos llegaban para conducir el estudio,” señala ella, “el corazón parecía querer salírseme por el temor de encararme a ellos. Hasta pensé en descontinuar el estudio.” Pero no hizo eso. ¿Por qué no?
“Cuando me di cuenta de que estaba aprendiendo la verdad, resolví orar a Dios por ayuda y esmerarme en vencer la tendencia a aislarme de otras personas. Empecé a asistir a las reuniones del Salón del Reino, pero esto se me hizo muy difícil al principio. A veces llegaba a la puerta del frente y daba media vuelta y me iba a casa. Cuando sí entraba, al principio no levantaba la cabeza para mirar a los que me saludaban. Pero por medio de orar y con la ayuda amorosa de compañeros cristianos, poco a poco fui progresando.
“Ahora puedo ponerme ante una congregación entera para dar breves discursos bíblicos como estudiante en nuestra Escuela Teocrática. He dedicado mi vida a Jehová y ahora disfruto de hacer visitas de casa en casa para compartir con otros las verdades bíblicas que han bendecido tanto mi vida.
“Cuando mi familia notó el poderoso efecto que la Palabra de Dios tuvo en mí, ellos, también, pidieron que alguien estudiara las Escrituras con ellos. ¡Qué dichosa me siento de que alguien tuviera suficiente amor como para haber visitado mi casa para considerar la verdad de la Biblia conmigo! Ya no me oculto de la gente, sino que soy feliz y estoy activa en ayudar a otros. Todas las gracias por esto van a Jehová Dios.”
Hoy son muchas las personas a quienes les falta dirección en la vida, y esto a menudo conduce a deprimentes problemas de familia. ¿Puede ayudar en estos casos, también, el confiar en Dios y amoldarse a los requisitos de su Palabra? Una señora de los Estados Unidos relata lo siguiente:
“Mi situación en la vida había llegado a un punto muy crítico. Me encontraba desorientada y deprimida mentalmente debido a problemas en el matrimonio. Mi esposo y yo estábamos en vías de obtener un divorcio.
“Antes de esto yo había ido a pedirle consejo al sacerdote católico. Pero él me dijo que no podía ayudarme. Me sentí tan deprimida que al salir de allí pensé en estrellar el auto contra un árbol, pero vacilé porque tenía a mi nene junto a mí en el asiento.”
Entonces algo sucedió que había de cambiar la condición de depresión de esta señora. Continúa el relato: “Mi hermano me hizo una llamada de larga distancia desde California. Me dijo que había estado estudiando la Biblia y que ésta predecía que pronto vendría un nuevo sistema de cosas en el cual la gente conseguiría vida eterna en la Tierra devuelta a la condición del paraíso. Pero no presté atención en aquella ocasión.”
Más tarde, sin embargo, ella vio a su hermano en la ocasión de las bodas de éste en un Salón del Reino de los testigos de Jehová. La señora quedó verdaderamente asombrada por la paz y contentamiento que él, un ex-usuario de drogas, había alcanzado y por la amigabilidad y sinceridad de las demás personas presentes. Pero todavía tenía dudas en cuanto a la religión que su hermano acababa de hallar.
“Lo que verdaderamente me convenció,” agrega ella, “fue el discurso de bodas. Noté que el ministro leía directamente de la Biblia. En el discurso se mencionó el principio de que las esposas tienen que ‘estar en sujeción a sus esposos.’ (Efe. 5:22) Me pregunté por qué no se me había dicho eso en mis propias bodas.
“Al regresar a casa, empecé a estudiar la Biblia y a aplicarme lo que estaba aprendiendo. Como resultado, mi esposo comentó: ‘Me alegra ver que vas comportándote como mi esposa y como una madre para nuestros hijos. Sea lo que sea que te estén haciendo en el Salón del Reino, simplemente continúa asistiendo.’ Todas las gracias por esto van a Jehová Dios.”
UNA “PERSONALIDAD” VERDADERAMENTE “NUEVA”
Las Escrituras dan este mandato a todos los cristianos: “Desechen la vieja personalidad que se conforma a su manera de proceder anterior . . . pero . . . sean hechos nuevos en la fuerza que impulsa su mente, y . . . [vístanse] de la nueva personalidad que fue creada conforme a la voluntad de Dios en verdadera justicia y lealtad.” (Efe. 4:22-24) La experiencia de Anthony, de la isla de Chipre, ilustra el poder que tiene la Palabra de Dios para efectuar un cambio de esa índole:
“Nací en una aldea del distrito de Famagusta. Aunque fui criado por padres religiosos, cuando tenía unos diecisiete años de edad empecé a llevar revólver. Un día tres personas se me acercaron en un campo y trataron de causarme daño. Le disparé a una de ellas en la pierna y las otras corrieron. Esto resultó en el primero de muchos períodos de prisión para mí.
“Sin embargo, no me reformé, pues cuando salí empecé a traficar en narcóticos. El dinero no era ninguna preocupación para mí en aquel tiempo, porque tenía una abundante fuente de ingresos de parte de dos amigas que trabajaban para mí en la vieja ciudad como mujeres de vida airada. Las colocaba en extremos opuestos de aquel lugar para que ninguna me viera frecuentando la casa de la otra. Además de eso, yo pertenecía a una pandilla que les sacaba dinero a otras mujeres de vida airada con el pretexto de protección, y solíamos atacar y robar a visitantes a la ciudad que no sospechaban lo que les esperaba. Yo siempre estaba buscando peleas. Un día dos amigos míos y yo golpeamos tan brutalmente a un sargento de la policía que tuvo que pasar varios días en el hospital.”
Pero en 1958 las cosas empezaron a cambiar para este hombre. ¿Por qué? Él explica: “En ese año un misionero vino a mi taller de bicicletas y empezó a hablarme acerca de la Biblia y de la esperanza de un nuevo sistema de cosas en el cual toda la humanidad será fuerte y saludable y vivirá junta como hermanos. ¡Ah, cómo me atrajo aquello! Yo quería vivir en ese nuevo sistema. De modo que me puse a estudiar la Biblia y pronto dediqué mi vida al maravilloso Dios que realizará estas cosas que dan felicidad. Eso fue en 1960.” ¿Cómo afectó a este hombre el reconocer la soberanía de Dios, por medio de aplicar la Biblia en su vida? Catorce años después, uno de los que se asocian con él en la congregación cristiana escribe:
“Personalmente, yo jamás habría creído que Anthony, un hermano tan celoso por los principios de Dios, tan manso y humilde, pudiera haber tenido una vida como ésa en el pasado. No pude menos que admirar el tremendo poder que tiene la Palabra de Dios.”
LIBRE DE DEPENDER DE UN SEDANTE
Hoy la afición a los narcóticos plaga a la humanidad. Esto no solo les sucede a los hippies y a los jóvenes rebeldes, sino también, con frecuencia, a personas que toman medicación prescrita por un médico. ¿Pudiera el deseo de agradar a Dios ayudar a uno a librarse de tal esclavitud?
Una señora de los Estados Unidos relata esta experiencia: “Mi salud jamás había sido buena, ni siquiera en mi temprana juventud. Tenía graves problemas con los nervios y por eso, bajo la atención de un médico, empecé a tomar cierto sedante.” Ella estuvo tomando aquella droga por ocho años completos. Pero entonces esta señora leyó cierta información basada en la Biblia que la puso a pensar. La información abarcaba entre otras cosas la enseñanza bíblica de que los cristianos verdaderos tienen que estar dispuestos a ‘tomar su madero de tormento’ y seguir a Cristo Jesús, hasta el punto de morir, si se hace necesario. (Luc. 9:23, 24; Juan 12:25) ¿Podría esta señora decir en realidad que haría eso si no estaba dispuesta a aguantar la incomodidad de dejar de usar un sedante? Ella continúa: “Resolví dejar de usarlo.” ¿Qué sucedió entonces?
“Como esperaba, sufrí las terribles agonías sintomáticas que acompañan el dejar de usarlo. Pasé noches en vela. No podía sentarme, ni acostarme ni leer. Lloraba histéricamente y mi cuerpo se sacudía incontrolablemente. Pero con la ayuda de un médico, un esposo amoroso y, ante todo, Jehová Dios, me libré de esta esclavitud a los narcóticos.
“Por supuesto, todavía tengo sensaciones de depresión de vez en cuando. Pero otras personas han dicho que me veo y actuó mucho mejor. Ahora cuando surge una situación que representa presión, me enfrento a ella, en vez de recurrir a una píldora. La principal fuente de fuerza para mí ha sido una fuerte relación con Jehová Dios en oración.
“Me doy cuenta de que hay personas que tienen enfermedades graves y que tienen que tomar esa clase de medicación. Pero yo escribo esto porque creo que hay muchos como yo, que quieren dejarla, y no saben cómo. La única verdadera solución es orar a Dios y tener una firme fuerza de voluntad basada en la fuerza motivadora de los principios bíblicos.”
‘ÁMENSE UNOS A OTROS Y A TODOS’
El reconocer la soberanía de Dios envuelve el prestar atención al consejo bíblico. “Que el Señor los haga aumentar, sí, que los haga abundar en amor los unos para con los otros y para con todos.” (1 Tes. 3:12) Una manera importante en que los cristianos pueden mostrar amor “los unos para con los otros” se menciona en Hebreos 10:24, 25: “Considerémonos unos a otros para incitarnos al amor y a las obras excelentes, no abandonando el reunirnos.”
Hay muchos que hacen considerable esfuerzo por obedecer este mandato bíblico. La familia Cheballier de la Argentina, por ejemplo, con regularidad viaja unos cincuenta kilómetros y gasta el 25 por ciento de los ingresos de la familia mensualmente para asistir a las reuniones semanales en las cuales estudian la Biblia con compañeros cristianos. Cuando al señor Cheballier se le preguntó acerca de este gasto, contestó:
“Aunque esto ha significado que he tenido que privarme de algunas cosas, considero que es la mejor inversión que puedo hacer en este tiempo. Jehová merece esto, y mucho más. Y las reuniones son de vital importancia para mis hijos.”
¿Qué hay de mostrar amor ‘a todos,’ incluso a personas que no están en la congregación cristiana? Jesús hizo esto al predicar públicamente “las buenas nuevas del reino” de Dios, y dio a sus discípulos el mandamiento de hacer lo mismo. (Mat. 4:23; 10:5-7; 24:14) Esa obra ha alcanzado proporciones mundiales hoy día. Considere, por ejemplo, el informe de un ministro viajero de los testigos de Jehová de la región montañosa de Durango, en la parte septentrional de México:
“El servicio de los hermanos en esta parte del país requiere amor a Jehová y amor al prójimo, porque tienen que recorrer montañas altas y bajas para llegar a donde está la gente. A veces hay que caminar hasta por cuatro horas sobre terreno accidentado, peñascoso, para llegar a un sector donde solo hay de ocho a diez familias.
“A pesar de esto, con regularidad se hacen esfuerzos por llegar a estas personas aisladas. A veces los hermanos pasan una semana o dos en las zonas montañosas, habiendo llevado simplemente una frazada y su alimento. Hasta estas personas que viven en lugares remotos están oyendo las ‘buenas nuevas’ y respondiendo a ellas.”
UNA PALABRA ‘VIVA’ DEL “DIOS VIVO”
Repetidas veces las Escrituras llaman al Creador “el Dios vivo.” (Jer. 10:10; 23:36) Correspondientemente, leemos lo siguiente en cuanto a la Palabra de Dios: “La palabra de Dios es viva y ejerce poder.” (Heb. 4:12) Pero ¿a qué se debe que sea la Biblia, más que toda otra colección de escritos, lo que mueve a la gente a transformar su vida de modo que alcanza condiciones mejores?
Puesto que la Biblia es “inspirada de Dios,” sus sublimes principios para la vida despiertan la respuesta del corazón de las personas que desean hacer lo que es correcto. (2 Tim. 3:16) A veces el simplemente verse ante la verdad bíblica por unos momentos puede iniciar a alguien en un derrotero de vida enteramente nuevo.
Esto fue lo que sucedió en el caso de Dora, una joven argentina, que en otro tiempo fue ferviente católica. Aunque disfrutaba de una vida matrimonial cómoda, razonablemente feliz, las necesidades espirituales de Dora no estaban satisfechas. En busca de paz y justicia pasó cuatro años con un movimiento juvenil comunista y una comisión pro paz mundial. Entonces, cierto día Dora empezó a leer un ejemplar de las Escrituras Griegas Cristianas (“Nuevo Testamento”). Profundamente impresionada por la sabiduría de las palabras de Jesús, acudió a Jehová Dios en oración y buscó la ayuda de los testigos de Jehová para estudiar la Biblia. “Hoy,” dice un informe de la Argentina, “¡ella da gracias a Jehová por conducirla a la paz y el gozo verdaderos!”
Otra razón por la cual la Biblia mueve a adoptar conducta excelente es que ayuda a la gente a saber acerca de los tratos de Dios con la humanidad y el propósito de él para ella. Así, pues, el estudio de la Biblia ayuda a las personas que tienen hambre de la verdad a enterarse del propósito de la vida y las razones por las cuales la historia humana ha sido tan turbulenta, y a tener una esperanza sólida en cuanto al futuro. Un caso que muestra lo rápidamente que el mensaje inspirador de esperanza de la Biblia puede ayudar a una persona es el de una señora de Turquía que había perdido tanto a su esposo como a su hija en muerte prematura:
“Porque no tenía esperanza, esta señora enfermó y se fue debilitando gradualmente, hasta llegar a tal condición que ni siquiera podía andar erguida.
“Entonces, un día en que estaba en una tienda de comestibles alcanzó a oír a un testigo de Jehová hablar acerca de Dios y del consuelo y esperanza que la Biblia ofrece [incluso la esperanza de una resurrección para los muertos (Hech. 24:15)]. Inmediatamente le dio su dirección al Testigo y se puso a estudiar la Biblia.
“A medida que esta señora siguió adquiriendo conocimiento de la verdad y fue obteniendo fuerza espiritual, su condición física mejoró marcadamente. Ahora nuevamente anda erguida y su radiante expresión facial refleja la esperanza que le ha impartido el estudio de la Palabra de Dios.”
El reconocer la soberanía de Dios ha resultado en felicidad, contentamiento y esperanza para millones de personas de todas partes del mundo en los últimos años. ¿Le gustaría ver directamente cómo es posible esto? Los testigos de Jehová con gusto conducirán un estudio bíblico gratis con usted en su hogar o en otro lugar conveniente.