Costumbres sexuales repugnantes... antiguas y modernas
¿CUÁN detestable era la adoración de Mólek, uno de los dioses moabitas? Paolo Mantegazza escribe en su libro The Sexual Relations of Mankind (Las relaciones sexuales de la humanidad) que los moabitas de tiempos bíblicos efectuaban actos sexuales obscenos “en coro, mientras bailaban alrededor de la estatua incandescente de Molok, después que las siete bocas de bronce de aquel dios habían devorado las ofrendas de los fieles, ofrendas que consistían en harina, tórtolas, corderitos, carneros, becerros, toros y niñitos”. Añade: “Cualquier lector de la Biblia tiene que recordar las terribles maldiciones que Moisés profirió contra los hebreos que cometieron fornicación con Molok. También Baal Fegor, o Belfegor [Baal de Peor], que era la divinidad favorita de los madianitas, fue recibido con entusiasmo fanático por los judíos, y su culto no era menos obsceno que los ritos de Molok”. (Levítico 18:21, Biblia con Referencias [Traducción del Nuevo Mundo], nota al pie de la página; Le 20:2-5; Números 25:1-5; Jeremías 32:35.)
El “entusiasmo fanático” de aquellos judíos tiene un paralelo hoy día en la “nueva moralidad” que surgió, particularmente en los Estados Unidos y otros países de la cristiandad, durante los años sesenta de este siglo.
Al determinar los efectos de largo alcance de aquella revolución sexual, los doctores Alexandra y Vernon H. Mark, coautores del libro The Pied Pipers of Sex (La vanguardia en asuntos sexuales), presentaron sus puntos de vista en la sección “Speaking Out” (Hablando claro), de la publicación Medical World News, Houston, Texas, E.U.A. En 1985 escribieron:
“Durante los pasados 25 años la sociedad ha visto un cambio dramático en las costumbres sexuales. [...] Se ha llamado a este derribo de la moralidad tradicional una revolución sexual”. Después de mencionar a los profesionales médicos que han sido responsables de este cambio de actitudes en lo sexual, los escritores dicen: “En desproporción con sus contribuciones individuales, [estos médicos] han ejercido una influencia asombrosa en la sociedad y todas sus instituciones. En vez de estar agradecidos a estos empresarios de la sexualidad, debemos restar poder a su influencia mediante fomentar una postura sana y equilibrada respecto a la conducta sexual y la protección de la salud pública.
”El dar rienda suelta a la revolución sexual no ha producido todavía ningún beneficio significativo para el país en conjunto... a menos que pensemos en términos de ganancia monetaria. Pero al dar énfasis a lo sexual como forma de recreación y deporte para espectadores la revolución ha producido una multitud de problemas que pudieran llevar al caos social... enfermedades venéreas, entre otros. Las enfermedades venéreas no son un nuevo azote, pero se han convertido ahora en una plaga al dar origen a nuevos tipos de bacterias y agentes virulentos extraños. El herpes genital, incurable en los adultos, ha matado a infantes por meningoencefalitis. El SIDA [...] se halla en lo principal de nuestra sociedad y se ha introducido en la corriente sanguínea de víctimas inocentes mediante la sangre de donadores contaminados”.
Estos escritores llegan a la siguiente conclusión: “La prueba creciente contra los líderes de la revolución sexual es impresionante. Ellos prometieron gozo, liberación y buena salud. Pero lo que ha venido es desgracia, enfermedades y hasta muerte”. La Biblia describe claramente la situación de tales líderes. Por ejemplo, 1 Corintios 6:9, 10 declara: “¡Qué! ¿No saben que los injustos no heredarán el reino de Dios? No se extravíen. Ni fornicadores, ni idólatras, ni adúlteros, ni hombres que se tienen para propósitos contranaturales, ni hombres que se acuestan con hombres [...] heredarán el reino de Dios”. (Véase también Judas 7.)