Nota
a A causa de una revuelta judía, en el año 66 E.C. las fuerzas romanas a las órdenes de Cestio Galo sitiaron Jerusalén y penetraron en ella hasta llegar a los mismos muros del templo. Entonces se retiraron, y los discípulos de Jesús pudieron huir a las montañas de Perea antes de que los romanos regresaran, en el año 70 E.C.