Nota
a De acuerdo con el dogma católico, el pecado implica culpabilidad y dos tipos de castigo: el eterno y el temporal. La culpabilidad y el castigo eterno llegan a ser perdonados por medio del sacramento de la penitencia. El castigo temporal tiene que expiarse en esta vida mediante buenas obras y ejercicios penitenciales, o en la siguiente por el fuego del purgatorio. Una indulgencia es la remisión parcial o completa (plenaria) del castigo temporal, por medio de imputar, en beneficio de otros, los méritos de Cristo, María y los “santos”, que están reservados en la “Tesorería de la Iglesia”. Entre las “buenas obras” que se requieren para obtener una indulgencia figuran: un peregrinaje o una contribución de dinero a alguna causa “buena”. De esta manera se consiguió dinero en el pasado para las Cruzadas y para la construcción de catedrales, iglesias y hospitales.