Nota
b Los israelitas conocían el proceso de la fundición. Se han encontrado restos de sus minas de cobre, metal que tuvieron que fundir para hacer los utensilios del templo. (Compárese con 1 Reyes 7:14-46.) Parece improbable que esta fundición no produjera algo de contaminación, como humos y escoria, además de causar posiblemente otros efectos secundarios. De todos modos, Jehová al parecer estaba dispuesto a tolerar un grado mínimo de suciedad localizada en esta región aislada y escasamente poblada.