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Declarar justoPerspicacia para comprender las Escrituras, volumen 1
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Se dice que Abrahán ejerció fe en Dios y fue “declarado justo”; asimismo, se dijo que Rahab manifestó su fe por sus obras y por eso fue “declarada justa” y se la salvó de morir cuando la ciudad fue destruida. (Snt 2:21-23, 25.) Debe observarse que en la cita de la carta de Santiago, así como en la carta de Pablo a los Romanos (4:3-5, 9-11) —en la que Pablo cita de Génesis 15:6—, se indica que la fe de Abrahán le fue ‘contada por justicia’. Para entender el significado de esta expresión, hay que examinar el sentido del verbo griego lo·guí·zo·mai (contar), que se emplea en la frase.
Cómo se ‘cuenta’ como justo a alguien. El verbo griego lo·guí·zo·mai antiguamente se empleaba en relación con cálculos numéricos o cómputos contables que se asentaban o en la columna del debe o en la del haber. En la Biblia se emplea con el sentido de “calcular; acreditar; contar; tomar en cuenta”. Por ejemplo, en 1 Corintios 13:5 Pablo dice que el amor “no lleva cuenta [forma de lo·guí·zo·mai] del daño” (compárese con 2Ti 4:16), y al salmista David se le atribuyen las palabras “feliz es el hombre cuyo pecado Jehová de ninguna manera tomará en cuenta”. (Ro 4:8.) Pablo, por su parte, aconsejó a quienes evaluaban las cosas superficialmente que las sopesasen bien y consideraran los pros y los contras, por decirlo de algún modo. (2Co 10:2, 7, 10-12.) Pero también le preocupaba que se ‘acreditara [forma de lo·guí·zo·mai] más’ a su labor ministerial de lo que realmente le correspondía. (2Co 12:6, 7.)
El término lo·guí·zo·mai también puede llevar la idea de “estimar; evaluar; valorar; conceptuar o contar entre (un grupo, clase o tipo)”. (1Co 4:1.) De ahí que Jesús dijese que él sería “contado [forma de lo·guí·zo·mai] con los desaforados”, es decir, clasificado o conceptuado como uno de ellos. (Lu 22:37.) En su carta a los Romanos, Pablo dice que a la persona incircuncisa que guardase la Ley “su incircuncisión [le sería] contada por circuncisión”, lo que significa que se le estimaría o conceptuaría como persona circuncisa. (Ro 2:26.) En sentido parecido, se insta a los cristianos a ‘tenerse por muertos con referencia al pecado, pero vivos con referencia a Dios por Cristo Jesús’. (Ro 6:11.) Además, aunque los cristianos gentiles ungidos no eran descendientes de Abrahán, fueron “contados como descendencia” suya. (Ro 9:8.)
¿Cómo pudo Abrahán ser declarado justo antes de la muerte de Cristo?
De la misma manera, lo que Abrahán hizo —su fe y sus obras— “le fue contado [estimado; acreditado; reputado] por justicia”. (Ro 4:20-22.) Como es natural, esto no quiso decir que tanto él como otros siervos precristianos fieles fueran perfectos o estuvieran libres de pecado, pero sí implica que por haber ejercido fe en la promesa de Dios respecto a la “descendencia” y haberse esforzado por obedecer los mandatos divinos, no se les tuvo por injustos e indignos a la vista de Dios, como el resto de la humanidad. (Gé 3:15; Sl 119:2, 3.) Bondadosamente, Jehová los consideró libres de culpa alguna en comparación con la humanidad alejada de Él. (Sl 32:1, 2; Ef 2:12.) De modo que, sobre la base de su fe, Dios podía tener tratos con esos hombres imperfectos y bendecirlos sin contravenir por ello sus normas perfectas de justicia. (Sl 36:10.) Por su parte, esos hombres fieles reconocieron que necesitaban ser redimidos del pecado y esperaron la llegada del tiempo en el que Dios proporcionaría esa redención. (Sl 49:7-9; Heb 9:26.)
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Declarar justoPerspicacia para comprender las Escrituras, volumen 1
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Este acto de justificación va más lejos que el de Abrahán (y de otros siervos precristianos de Dios), explicado en párrafos anteriores. Santiago señaló el alcance de la justificación de Abrahán en estos términos: “Se cumplió la escritura que dice: ‘Abrahán puso fe en Jehová, y le fue contado por justicia’, y vino a ser llamado ‘amigo de Jehová’”. (Snt 2:20-23.) En consecuencia, sobre la base de su fe, la justificación de Abrahán le hizo amigo de Dios, pero no le confirió la condición de hijo de Dios mediante un ‘nuevo nacimiento’ que le permitiese alcanzar vida celestial. (Jn 3:3.) El registro bíblico aclara que antes de que Cristo viniese, ni la adopción en calidad de hijos de Dios ni la esperanza celestial estaban al alcance del hombre. (Jn 1:12, 17, 18; 2Ti 1:10; 1Pe 1:3; 1Jn 3:1.)
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