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MujerPerspicacia para comprender las Escrituras, volumen 2
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Jehová habló de la congregación o nación de Israel como su “mujer”, pues Él era su “dueño marital” en virtud del pacto de la Ley que existía entre ellos. En las profecías de restauración Dios habla a Israel en estos términos, a veces dirigiendo sus palabras a Jerusalén, la ciudad que gobernaba la nación. Los ‘hijos e hijas’ (Isa 43:5-7) de esta mujer eran los miembros de la nación de Israel. (Isa 51:17-23; 52:1, 2; 54:1, 5, 6, 11-13; 66:10-12; Jer 3:14; 31:31, 32.)
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MujerPerspicacia para comprender las Escrituras, volumen 2
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La “mujer” de Génesis 3:15. Cuando Dios sentenció a los padres de la humanidad, Adán y Eva, prometió que la “mujer” produciría una descendencia que magullaría la cabeza de la serpiente. (Gé 3:15.) Este era un “secreto sagrado” que Dios se proponía revelar a su debido tiempo. (Col 1:26.) Algunos factores que concurrieron en el anuncio de la promesa profética proporcionan indicios en cuanto a la identidad de la “mujer”. Puesto que su descendencia tendría que magullar la cabeza de la serpiente, no podía tratarse de una descendencia humana, pues las Escrituras muestran que las palabras de Dios no se dirigieron a una serpiente literal. En Revelación 12:9 se indica que la “serpiente” es Satanás el Diablo, un espíritu. En consecuencia, la “mujer” de la profecía no podría ser una mujer humana, como María, la madre de Jesús. El apóstol arroja luz sobre esta cuestión en Gálatas 4:21-31. (Véase DESCENDENCIA, SEMILLA.)
En este pasaje el apóstol habla de la mujer libre de Abrahán y de su concubina Agar, y dice que Agar corresponde a la ciudad literal de Jerusalén bajo el pacto de la Ley, y sus “hijos”, a los ciudadanos de la nación judía; mientras que Sara, la esposa de Abrahán, corresponde a la “Jerusalén de arriba”, dice Pablo, su madre espiritual y la de sus compañeros ungidos por espíritu. Esta “madre” celestial también sería la “madre” de Cristo, el mayor de sus hermanos espirituales a quienes Dios engendra como Padre. (Heb 2:11, 12; véase MUJER LIBRE.)
Lógicamente, y en armonía con las Escrituras, la “mujer” de Génesis 3:15 tiene que ser una “mujer” espiritual. Y en correspondencia con el hecho de que la “novia” o “esposa” de Cristo no es una mujer individual, sino una mujer compuesta de muchos miembros espirituales (Rev 21:9), la “mujer” que da a luz a los hijos de Dios engendrados por espíritu, Su ‘esposa’ (predicha proféticamente en las palabras de Isaías y Jeremías citadas antes), estaría formada por muchas personas celestiales. Sería un conjunto de personas u organización, una organización celestial.
Se describe a esta “mujer” en la visión de Juan, en el capítulo 12 de Revelación. Se la representa dando a luz a un hijo, un gobernante que habrá de “pastorear a todas las naciones con vara de hierro”. (Compárese con Sl 2:6-9; 110:1, 2.) Juan recibió esta visión mucho después del nacimiento humano de Jesús y de su unción como el Mesías de Dios. Como obviamente tiene que ver con la misma persona, ha de hacer referencia, no al nacimiento humano de Jesús, sino a otro acontecimiento, a saber, su acceso al poder del Reino. En consecuencia, lo que aquí se representó fue el nacimiento del Reino mesiánico de Dios.
Después se ve a Satanás persiguiendo a la “mujer” y haciendo guerra contra “los restantes de la descendencia de ella”. (Rev 12:13, 17.) Puesto que se trata de una “mujer” celestial y que entonces Satanás ya había sido arrojado a la Tierra (Rev 12:7-9), las personas celestiales que integraban esta “mujer” se hallaban fuera de su alcance, pero sí podía atacar al resto de su “descendencia” o hijos, los hermanos de Jesucristo que todavía estaban en la Tierra. De esa manera persiguió a la “mujer”.
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