BIBLIOTECA EN LÍNEA Watchtower
Watchtower
BIBLIOTECA EN LÍNEA
español
  • BIBLIA
  • PUBLICACIONES
  • REUNIONES
  • Genealogía
    Perspicacia para comprender las Escrituras, volumen 1
    • El apóstol Mateo inicia su evangelio con la siguiente introducción: “El libro de la historia [gue·né·se·ōs, una forma de gué·ne·sis] de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán”. (Mt 1:1.) La palabra griega gué·ne·sis tiene el sentido literal de “línea de descendencia; origen”. Con este término traduce la Septuaginta la palabra toh·le·dhóhth, vocablo hebreo que tiene el mismo significado primario que la voz griega, y que en el libro de Génesis se traduce “historia” en las varias ocasiones en que aparece. (Compárese con Gé 2:4, nota.)

      Después de presentar la genealogía de Cristo, Mateo ofrece en su evangelio una narración del nacimiento humano de Jesús, su ministerio, muerte y resurrección. Este tipo de exposición no era infrecuente en aquella época, pues las narraciones históricas griegas más antiguas se ajustaban a un contexto genealógico, y la narración se desarrollaba en torno a las personas referidas en la genealogía presentada en la obra. Por consiguiente, la genealogía era una parte fundamental de la narración y en muchos casos constituía la introducción a la misma. (Véase 1Cr 1-9.)

      En el juicio celebrado en Edén, Dios dio la promesa de que una descendencia nacería de la “mujer” y aplastaría la cabeza de la serpiente. (Gé 3:15.) Es posible que esta promesa haya hecho pensar a algunos que la descendencia prometida tendría ascendencia humana, pero solo se especificó que la descendencia vendría por un linaje humano cuando se le dijo a Abrahán que por medio de su descendencia se bendecirían todas las naciones de la Tierra. (Gé 22:17, 18.) Este anuncio le confirió a la genealogía de Abrahán una importancia primordial.

  • Genealogía
    Perspicacia para comprender las Escrituras, volumen 1
    • Después del Diluvio, Noé indicó mediante su bendición que los descendientes de Sem obtendrían el favor divino. (Gé 9:26, 27.) Más tarde, Dios le reveló a Abrahán que lo que sería llamado su “descendencia” sería por medio de Isaac. (Gé 17:19; Ro 9:7.) Por lo tanto, llegó a ser obvio que para identificar a la descendencia prometida, se requeriría un registro genealógico muy cuidadoso. Así pues, con el transcurso del tiempo se hizo un registro concienzudo de la línea de Judá, la tribu a la que se prometió la gobernación (Gé 49:10), y en particular de la familia de David, por ser esta la línea real. (2Sa 7:12-16.) Este registro contendría la genealogía del Mesías, la Descendencia, la línea más importante de todas. (Jn 7:42.)

  • Genealogía
    Perspicacia para comprender las Escrituras, volumen 1
    • De Adán hasta el Diluvio. Hay en la Biblia indicios claros de la existencia de listas de parentescos familiares que se remontan hasta el origen del hombre. Cuando nació Set, el hijo de Adán, Eva dijo: “Dios ha nombrado otra descendencia en lugar de Abel, porque Caín lo mató”. (Gé 4:25.) Algunos descendientes de Set sobrevivieron al Diluvio. (Gé 5:3-29, 32; 8:18; 1Pe 3:19, 20.)

      Desde el Diluvio hasta Abrahán. Noé bendijo a su hijo Sem, por medio de quien vendría Abrán (Abrahán), el “amigo de Jehová”. (Snt 2:23.) Esta línea genealógica y la antediluviana, mencionada en el párrafo anterior, son suficientes para trazar el registro cronológico de la historia del hombre hasta Abrahán. En la lista antediluviana la línea se traza desde Set, y en la postdiluviana, desde Sem; en ambas se dan consecuentemente los años que transcurren entre el nacimiento de un hombre y el de su hijo. (Gé 11:10-24, 32; 12:4.) No existe otro registro genealógico tan completo de este período histórico, por lo que estas listas cumplen con un doble propósito: genealógico y cronológico. Hay algunos acontecimientos más cuya ubicación en el tiempo se determina por la información genealógica. (Véase CRONOLOGÍA [Desde 2370 a. E.C. hasta el pacto abrahámico].)

      Desde Abrahán hasta Cristo. Gracias a la intervención milagrosa de Dios, Abrahán y Sara tuvieron a Isaac, a través de quien vendría la “descendencia” prometida. (Gé 21:1-7; Heb 11:11, 12.) De un hijo de Isaac, Jacob (Israel), se originaron las doce tribus que constituyeron el pueblo judío. (Gé 35:22-26; Nú 1:20-50.) Judá sería la tribu de la realeza, un linaje real que luego se circunscribiría a la familia de David. Los descendientes de Leví constituyeron la tribu sacerdotal, aunque el sacerdocio se concretó al linaje aarónico. Para que el rey Jesucristo pudiese acreditar su derecho al trono, tenía que entroncar su ascendencia con el linaje davídico y dentro de la línea de Judá. Sin embargo, como su condición sacerdotal le correspondía por juramento de Dios, a la manera de Melquisedec, Jesús no necesitaba del linaje levítico. (Sl 110:1, 4; Heb 7:11-14.)

Publicaciones en español (1950-2025)
Cerrar sesión
Iniciar sesión
  • español
  • Compartir
  • Configuración
  • Copyright © 2025 Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania
  • Condiciones de uso
  • Política de privacidad
  • Configuración de privacidad
  • JW.ORG
  • Iniciar sesión
Compartir