-
MaríaPerspicacia para comprender las Escrituras, volumen 2
-
-
Después del entierro de Jesús, María Magdalena y otras mujeres fueron a preparar especias y aceite perfumado antes del anochecer, cuando comenzaba el sábado. Luego, al terminar el sábado y despuntar el alba, en el primer día de la semana, María y las otras mujeres llevaron el aceite perfumado a la tumba. (Mt 28:1; Mr 15:47; 16:1, 2; Lu 23:55, 56; 24:1.) Cuando María vio que la tumba estaba abierta y al parecer vacía, se apresuró a contar las asombrosas noticias a Pedro y Juan, quienes corrieron hacia aquel lugar. (Jn 20:1-4.) Para cuando María llegó de nuevo a la tumba, Pedro y Juan ya habían partido. Inspeccionó el interior de la tumba y quedó atónita al ver a dos ángeles vestidos de blanco. Después, al volverse hacia atrás, vio a Jesús de pie, y pensando que era el hortelano, le preguntó dónde estaba el cuerpo para poder atenderlo. Cuando él respondió: “¡María!”, descubrió su identidad y ella le abrazó impulsivamente, a la vez que exclamó: “¡Rabboni!”. Pero no era momento para expresiones de afecto. Jesús iba a estar con ellos poco tiempo. María debía apresurarse a informar a los otros discípulos sobre su resurrección y su ascensión, como él dijo, “a mi Padre y Padre de ustedes y a mi Dios y Dios de ustedes”. (Jn 20:11-18.)
-
-
MaríaPerspicacia para comprender las Escrituras, volumen 2
-
-
Al tercer día, tanto ellas como otras mujeres fueron a la tumba con especias y aceite perfumado a fin de untar el cuerpo de Jesús, pero, para su consternación, hallaron la tumba abierta. Un ángel explicó que Cristo había sido levantado de entre los muertos y les mandó: “Vayan [díganselo] a sus discípulos”. (Mt 28:1-7; Mr 16:1-7; Lu 24:1-10.) Mientras estaban en camino, el resucitado Jesús se apareció a esta María y a las otras mujeres. (Mt 28:8, 9.)
-