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NabonidoPerspicacia para comprender las Escrituras, volumen 2
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Posteriormente, Heródoto (I, 188) hace referencia a la lucha de Ciro el persa contra el hijo de Labineto y Nitocris.
En un libro titulado Nabonidus and Belshazzar (“Yale Oriental Series”, 1929, pág. 63; véanse también las págs. 17 y 30), el profesor R. P. Dougherty propone la hipótesis de que Nitocris era hija de Nabucodonosor, de modo que Nabonido (Labineto) era el yerno de este. Por otra parte, se cree que el “hijo” de Nitocris y Nabonido (Labineto) mencionado por Heródoto es Belsasar, contra quien Ciro efectivamente peleó. Aunque este argumento se basa en razonamiento deductivo e inductivo, ayuda a explicar por qué Nabonido ascendió al trono de Babilonia. También concordaría con el hecho de que la Biblia dice que Nabucodonosor era “padre” de Belsasar, quien en realidad era hijo de Nabonido. (Da 5:11, 18, 22.) El término “padre” a veces tiene el significado de abuelo o antepasado. De modo que Belsasar sería el nieto de Nabucodonosor. (Véase también BELSASAR.)
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En sus oraciones al dios-luna, registradas en varios prismas, Nabonido asocia consigo a su hijo primogénito Belsasar. (Documents From Old Testament Times, edición de D. W. Thomas, 1962, pág. 73.) Una inscripción registra que Nabonido nombró a Belsasar rey de Babilonia en su tercer año, antes de salir a la campaña que resultó en la conquista de la ciudad de Temá (Arabia).
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Con respecto al avance de Ciro, la crónica dice que después de la victoria conseguida en Opis, capturó Sippar (a unos 60 Km. al N. de Babilonia), y “Nabonid huyó”. Luego sigue el relato de la conquista medopersa de Babilonia, y se dice que Nabonido fue hecho prisionero cuando volvió a esa ciudad. (La Sabiduría del Antiguo Oriente, pág. 241.) Los escritos de Beroso, sacerdote babilonio del siglo III a. E.C., relatan que Nabonido salió a guerrear contra las fuerzas de Ciro, pero una vez fue derrotado, se refugió en Borsipa (al SSO. de Babilonia), y después de la caída de Babilonia, se rindió ante Ciro. Posteriormente se le deportó a Carmania (en la parte S. de Persia). Este registro coincide con el relato bíblico del capítulo 5 de Daniel, que indica que Belsasar era el rey en funciones de Babilonia cuando fue conquistada.
En el capítulo 5 del libro de Daniel no se menciona directamente a Nabonido, pero debe tenerse en cuenta que el relato de Daniel hace referencia a muy pocos acontecimientos anteriores a la caída de Babilonia, y que el desplome final del imperio se narra con muy pocas palabras. Sin embargo, Daniel 5:7, 16, 29 parece aludir a la gobernación de Nabonido, pues dice que Belsasar le ofrece a Daniel ser el tercer gobernante del reino, lo que implica que Nabonido era el primero y Belsasar el segundo. El profesor Dougherty comenta al respecto: “Puede considerarse que el quinto capítulo de Daniel concuerda con los hechos al no hablar de Nabonido en la narración, puesto que parece que no tuvo ninguna participación en los acontecimientos que ocurrieron cuando Gobrias [a la cabeza del ejército de Ciro] entró en la ciudad”. (Nabonidus and Belshazzar, págs. 195, 196; véanse también las págs. 73, 170, 181; véase Da 5:1, nota.)
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También es de interés señalar que en la crónica se hacen claras referencias a Belsasar. Aunque no se le menciona específicamente, a la luz de porciones posteriores del texto (col. 2, líneas 5, 10, 19, 23), Sidney Smith reconstruyó la columna 1, línea 8, de manera que en su obra Babylonian Historical Texts: Relating to the Capture and Downfall of Babylon (Londres, 1924, pág. 100), lee que Nabonido delegó en Belsasar el reinado y le hizo corregente. La crónica repite con frecuencia que el ‘príncipe heredero estaba en Akkad [Babilonia]’, mientras que Nabonido estaba en Temá (Arabia). Sin embargo, el que no se mencione por nombre a Belsasar ni se haga referencia a su muerte, en modo alguno cuestiona la exactitud del libro inspirado de Daniel, en el que el nombre de Belsasar aparece ocho veces y su muerte cierra la gráfica narración de la caída de Babilonia que se halla en el capítulo 5. Todo lo contrario, pues los expertos reconocen que la Crónica de Nabonido es extremadamente corta, y, como ya se ha indicado, opinan que se escribió para difamar a Nabonido, no para hacer un relato detallado de los hechos históricos. Como dice R. P. Dougherty en su libro Nabonidus and Belshazzar (pág. 200), “puede considerarse que el relato bíblico es superior debido a que emplea el nombre de Belsasar” (cursivas nuestras).
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