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El Imperio babilonioPerspicacia para comprender las Escrituras, volumen 2
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El Imperio babilonio
LA CIUDAD de Babilonia causaba una honda impresión debido a sus imponentes murallas, la vía procesional, los famosos Jardines Colgantes y sus más de cincuenta templos.
Desde los albores de la historia del hombre, Babel, más tarde llamada Babilonia, llegó a destacarse como centro de la adoración que desafiaba a Jehová, el Dios verdadero. (Gé 10:9, 10.) Jehová frustró el propósito de sus edificadores confundiendo su lenguaje y esparciéndolos por toda la Tierra. (Gé 11:4-9.) Como resultado, la adoración falsa se extendió desde Babilonia a otras tierras.
La actitud desafiante de Babilonia ante Jehová acabó llevándola a su caída. Jehová la representó proféticamente como un león con alas de águila, y además predijo su caída y posterior desolación. Esto ocurrió el 5 de octubre de 539 a. E.C., cuando en una sola noche Ciro el Grande, de quien Jehová ya había predicho el nombre, tomó Babilonia. Esta cayó tal y como se había predicho, y con el tiempo se convirtió en “montones de piedras”, para nunca más ser reconstruida. (Jer 51:37; véase Isa 44:27–45:2.)
MAPA: El Imperio babilonio
Reconstrucción de la Puerta de Istar
Zigurat de Ur. La torre que se erigió en Babel se parecía a este zigurat religioso
En esta inscripción Nabucodonosor II se vanagloria de todo lo que hizo para ampliar y extender Babilonia (Compárese con Da 4:30)
Murallas de Babilonia. La ciudad parecía inexpugnable, pues la protegía un imponente sistema de muros dobles. Además, un segundo sistema de murallas rodeaba la ciudad por su parte este, mientras que otra muralla protegía la sección oriental del río Éufrates, que pasaba por en medio de la ciudad. El templo de Marduk constituía la principal atracción de Babilonia. Relacionado con él se encontraba la torre de Etemenanki —según algunos, la torre de Babel—, con una altura de 91 m.
Elemento decorativo de la vía procesional de Babilonia. Curiosamente, en la Biblia se representa a Babilonia como un león (Da 7:4)
Modelo del hígado de una oveja hecho de barro, con agüeros y fórmulas mágicas. Se empleaba en Babilonia para la adivinación (Compárese con Eze 21:20-22)
Nabonido, el último gran monarca de Babilonia, aparece junto con los símbolos de sus dioses (la media luna del dios-luna Sin, el disco alado del dios-sol Shamash y la estrella de Istar). La contemplación de los cuerpos celestes y los dioses relacionados con estos no salvó a Babilonia (Isa 47:12-15)
Se asegura que este fragmento es el ejemplo más antiguo de horóscopo. Procede de Babilonia y se cree que data del siglo V a. E.C.
Las ruinas de la antigua Babilonia dan testimonio de que la profecía bíblica es confiable. La que en un tiempo fue “la decoración de reinos” es hoy “un yermo desolado” (Isa 13:19-22; Jer 50:13)
La caída de Babilonia
Crónica de Nabonido: tablilla cuneiforme que confirma la caída súbita de Babilonia ante Ciro
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Babilonia conquista JerusalénPerspicacia para comprender las Escrituras, volumen 2
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Babilonia conquista Jerusalén
LA ANTIGUA Jerusalén fue objeto de una distinción singular: fue la única ciudad terrestre sobre la que Jehová puso su nombre. (1Re 11:36.) También, fue el centro de la adoración pura a Jehová. Debido a que el templo de Jehová se encontraba allí, se la podía llamar especialmente el “lugar de descanso” de Dios. (Sl 132:13, 14; 135:21.) Además, esta ciudad fue el lugar donde los reyes de la línea davídica se sentaron “sobre el trono de Jehová” cuando administraban las leyes en representación suya. (1Cr 29:23.)
En cambio, la antigua Babilonia fue el lugar desde donde la adoración falsa se extendió por toda la Tierra. Por eso tuvo especial importancia el que Jehová permitiera que Babilonia destruyera a la Jerusalén infiel. En el año 620 a. E.C. Jerusalén llegó a estar sometida a Babilonia (2Re 24:1), y tres años más tarde, en 617 a. E.C., saqueó los tesoros de la ciudad y deportó a muchos de sus habitantes, entre los que se encontraban sus nobles, hombres poderosos y artífices. (2Cr 36:5-10.) Finalmente, la ciudad y el templo de Jerusalén fueron destruidos, y se llevó a miles de judíos al exilio. (2Cr 36:17-20.)
La destrucción de Jerusalén ocurrió en el año 607 a. E.C., un año de gran importancia en la profecía bíblica. Ahora bien, dado que esta fecha difiere de la que dan muchos comentaristas bíblicos, ¿por qué se utiliza vez tras vez en esta publicación? La razón es que otorgamos mayor peso al testimonio bíblico que a las conclusiones que los eruditos han extraído del registro histórico fragmentario disponible en las tablillas cuneiformes.
Crónica de Babilonia, en la que se relata la captura de Jerusalén por Nabucodonosor, así como el apresamiento del rey y la designación de otro de su elección (617 a. E.C.)
Según algunos arqueólogos, esta “habitación quemada” excavada en Jerusalén data del tiempo de la destrucción de la ciudad durante la gobernación del último rey de Judá
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