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¿De qué Dios es testigo usted?La Atalaya 1964 | 15 de julio
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En el mismo capítulo de Isaías siguió diciendo:
18. ¿Había hecho este Dios verdadero alguna declaración en cuanto a volver a recoger a los suyos que estaban esparcidos?
18 “No temas, porque estoy contigo. Desde el levantamiento del sol traeré tu descendencia, y desde el poniente te recogeré. Diré al norte: ‘¡Da acá!’ y al sur: ‘No retengas. Trae a mis hijos desde lejos, y a mis hijas desde los extremos de la tierra, cada uno a quien se llama por mi nombre y a quien he creado para mi propia gloria, a quien he formado, sí, a quien he hecho.’”—Isa. 43:5-7.
19. ¿Cómo mostró Jesucristo que él sabía de este recogimiento de ellos de nuevo que habría de acontecer?
19 Jesucristo predijo este mismo recogimiento de ellos de nuevo en su profecía relativa al fin de este sistema de cosas mundano. Él no la aplicó al recogimiento de nuevo de los judíos sionistas a Palestina y el establecimiento de la República de Israel, sino al fiel resto de sus propios seguidores dedicados. Dijo: “Los poderes de los cielos serán sacudidos. Y entonces aparecerá la señal del Hijo del hombre en el cielo, y entonces todas las tribus de la tierra se golpearán en lamento, y verán al Hijo del hombre viniendo sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria. Y enviará sus ángeles con un gran sonido de trompeta, y juntarán a sus escogidos desde los cuatro vientos, desde un extremo de los cielos hasta su otro extremo.”—Mat. 24:3,29-31.
20. ¿De qué manera probó Jehová que era un Dios que cumplía su promesa en cuanto a volver a recoger a los de su nación?
20 De modo que, en el siglo octavo a. de la E.C., por medio de su profeta Isaías Jehová Dios predijo que volvería a recoger a sus adoradores cristianos y le dio énfasis a esto por medio de la profecía de su propio Hijo Jesucristo hace mil novecientos años. ¿Cumplió Jehová Dios la profecía? ¿Probó él que es un Dios de profecía verdadera? ¿Ha probado él que sea el Dios fiel y todopoderoso que se apega a su promesa y que puede hacer que se cumpla? ¡Sí! Contrario a lo que el clero religioso de la cristiandad esperaba, y para su vejación e irritación, Jehová libertó del cautiverio babilónico a su resto fiel de adoradores y los recogió de nuevo en unidad mundial, más fuerte y extensa que nunca antes. Hasta los miembros más prominentes del resto que habían sido encarcelados durante la I Guerra Mundial fueron libertados de la prisión y exonerados de todas las falsas acusaciones que se habían usado para hacer que fueran llevados a la prisión.
21. ¿Qué reconocimiento en cuanto a Jehová les vino ahora a los que habían sido recogidos de nuevo, y de qué cosa llegaron a darse cuenta?
21 Por medio de su Palabra escrita, sobre la cual brillaba la luz de la profecía cumplida, Jehová hizo que el resto llegara a reconocer mejor la importancia y lo precioso de su nombre. Ellos reconocieron que eran un pueblo, no para el nombre de Jesús, sino para el nombre de Jehová, tal como el discípulo cristiano Santiago señaló hace mucho tiempo cuando aplicó la profecía de Jehová registrada en Amós 9:11, 12. (Hech. 15:13-19)d Debido al significado de las Santas Escrituras que se iba revelando ellos llegaron a estar cada vez más impresionados por el hecho de que tenían que servir como testigos cristianos de Jehová. Por medio de su espíritu santo Dios los había creado para Su gloria, pues él los había engendrado para que fueran sus hijos espirituales y los había ungido con su espíritu para predicar y para ser coherederos de Jesucristo en su reino celestial. Jehová los había formado como nación espiritual al introducirlos en Su nuevo pacto por medio del Mediador Jesucristo. Jehová los había constituido su organización visible en la Tierra, una organización teocrática. Ahora, por medio de libertarlos en 1919 y reorganizarlos para más servicio a él, él ha probado que es un Dios vivo para ellos.
22, 23. (a) ¿Qué falla de parte de ellos les llamó a la atención Jehová? (b) ¿Cuáles fueron algunas de las acusaciones que se levantaron contra ellos, y a qué tendrían que encararse?
22 Antes de esto ellos no habían apreciado tan cabal y claramente que él era su Dios. Con respecto a este hecho habían estado ciegos y sordos espiritualmente, tal como la cristiandad, que adora a lo que llama un “Dios trino,” una trinidad de tres personas coiguales y coeternas contenidas, según dicen, en un solo Dios. El que fueran lentos en cuanto a ver y oír se debió, en gran manera, a la influencia de la cristiandad, con la cual habían estado asociados por tanto tiempo y la cual los había oprimido y mantenido cautivos. Ellos no habían actuado como el “siervo de Jehová.” En el capítulo anterior de Isaías (42:18-25) Jehová había llamado atención a esto y a sus penosas consecuencias, diciéndoles:
23 “Oigan ustedes, sordos; y miren adelante para ver ustedes, ciegos. ¿Quién es ciego, sino mi siervo, y quién es sordo como mi mensajero a quien yo envío? ¿Quién es ciego como el recompensado, o ciego como el siervo de Jehová? Era caso de ver muchas cosas, pero no seguiste vigilando. Era caso de abrir los oídos, pero no seguiste escuchando. Jehová mismo por causa de su justicia ha tenido deleite en magnificar la ley y hacerla majestuosa. Pero es un pueblo robado y saqueado, todos ellos entrampados en los hoyos, y en las casas de detención se les ha mantenido escondidos. Han venido a ser para saqueo sin libertador, para botín sin nadie que diga: ‘¡Devuelve!’ ¿Quién de entre ustedes dará oído a esto? ¿Quién prestará atención y escuchará para tiempos más tardíos? ¿Quién ha entregado a Jacob para mero botín, y a Israel a los saqueadores? ¿No es Jehová, contra Quien hemos pecado, en cuyos caminos no quisieron andar y a cuya ley no escucharon? Por lo tanto [Jehová] siguió derramando sobre [Jacob] furor, su ira, y la fortaleza de la guerra. Y esto siguió consumiéndolo [a Jacob] todo en derredor, pero él no hizo caso; y siguió ardiendo contra él, pero él no ponía nada en su corazón.”
SE LLAMA A LOS TESTIGOS
24. (a) ¿Cómo pudieran algunos considerar el que se robara o saqueara al pueblo de Jehová? (b) ¿Qué, entonces, era necesario?
24 Por permitir que a su pueblo se le robara y saqueara por no ver ni oír ni obedecer a su Dios, Jehová dejó que pareciera que su Dios no era en realidad ningún Dios, o que era un Dios débil y que por lo tanto los dioses de sus perseguidores, robadores y saqueadores eran más fuertes que Jehová. Ahora había llegado el tiempo para cambiar la mala impresión que se había permitido que se desarrollara. Ahora había llegado el tiempo para que la disputa en cuanto al Dios verdadero se resolviera y se silenciara a todo dios falso. ¡Que se celebre un juicio legal! ¡Llamen testigos, y que todo el universo asista a la audiencia, particularmente todas las naciones de la Tierra! Más bien que pedir una unificación de todos los dioses y una combinación de su adoración en una religión ampliamente abarcadora, Jehová desafía a todos los que son adorados como dioses por las naciones a que prueben que son dioses.
25, 26. ¿Qué hizo entonces Jehová para su pueblo, y cómo habló de esto proféticamente?
25 Para que su pueblo dedicado pueda servir como sus representantes en este tribunal universal, Jehová abre los ojos y oídos de ellos de manera espiritual haciendo que salgan de su cautiverio en la organización religiosa babilónica en el año 1919, en cuyo año celebraron la histórica primera asamblea general de los estudiantes cristianos internacionales de la Biblia después de la I Guerra Mundial. Teniendo ahora sus propios representantes libres, Jehová Dios llama a todas las naciones de la Tierra para que aparezcan ante el tribunal. Su pueblo, que una vez era ciego y sordo, tiene que hacer frente a todas las naciones mundanas en la controversia sobre quién es el Dios verdadero.
26 Emitiendo proféticamente la orden para la convocación de este tribunal en este siglo veinte, Jehová pasó a decir por medio de su profeta Isaías de hace dos mil setecientos años: “Saca a un pueblo ciego aunque los ojos mismos existen, y a los sordos aunque tienen oídos. Que todas las naciones se junten en un solo lugar, y que los grupos nacionales se reúnan. ¿Quién hay entre ellos que pueda decir esto? ¿O pueden ellos hacer que oigamos siquiera las cosas primeras? Que suministren sus testigos, para que sean declarados justos, o que oigan y digan: ‘¡Es la verdad!’”—Isa. 43:8, 9.
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Parte dosLa Atalaya 1964 | 15 de julio
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Parte dos
1. ¿A quiénes se dirigen las palabras desafiadoras de Jehová?
¿A QUIÉNES se refiere Jehová cuando dice concerniente a todas las naciones y grupos nacionales: “¿Quién hay entre ellos que pueda decir esto? ¿O pueden ellos hacer que oigamos siquiera las cosas primeras? Que suministren sus testigos, para que sean declarados justos”? Con estas palabras desafiantes Jehová se refiere a los dioses de todas aquellas naciones y grupos nacionales. Es a estos dioses a quienes se exige que produzcan testigos que por medio de su testimonio puedan probar que sus dioses son dioses de profecía y que son dioses justos, los dioses a quienes correctamente se deba adorar, dioses que puedan vindicarse de la acusación de ser dioses falsos. Que tales dioses defiendan su causa contra Jehová en el tribunal.
2. Aunque ha habido suficiencia de tiempo para que se prueben verdaderas las palabras de Jehová, ¿qué preguntas concisas se hacen en cuanto a todos los otros dioses, incluyendo al dios trinitario de la cristiandad?
2 La Palabra escrita de Jehová, la Santa Biblia, fue completada a fines del primer siglo de nuestra era común. Durante los más de dieciocho siglos que han transcurrido desde entonces ha habido mucho tiempo para que las profecías de Jehová escritas en su Palabra en su nombre se hayan cumplido. Pero, ¿qué hay acerca de los dioses de todas las naciones mundanas, incluyendo el dios trinitario de la cristiandad? ¿Había o hay de entre las naciones de este mundo algún dios que “pueda decir esto,” o sea, decir lo que Jehová ha dicho en su Palabra escrita? ¿O pueden estos dioses de las naciones “hacer que oigamos siquiera las cosas primeras,” es decir, cosas por adelantado? ¿Hicieron estos dioses en el pasado predicciones que más tarde se cumplieran? ¿Hicieron estos dioses predicciones concernientes al tiempo actual de perplejidad? ¿Prueban los sucesos y condiciones del mundo desde el año 1914 d. de J.C. que estos dioses hablaron la verdad y que son dioses verídicos de profecía que tengan el poder de hacer que sus profecías se cumplan?
3. ¿Qué se exige que estos dioses hagan?
3 Que estos dioses produzcan sus testigos de entre todas las muchas naciones cuya población total hoy día sobrepasa los tres mil millones. Sin duda que entre tanta gente los dioses deberían encontrar los requeridos dos o tres testigos que probaran que son dioses verdaderos. ¡Que oigan estos testigos lo que sus dioses dicen en sus libros religiosos sagrados a fin de que tales testigos señalen y digan con respecto a la profecía de sus dioses: ‘“¡Es la verdad!” ¡Nuestros dioses se han probado verdaderos!’
4, 5. (a) ¿Cuántos de los dioses de las naciones pueden producir testigos para sostener que ellos son dioses? (b) ¿Qué dice Jehová ahora?
4 Pero, en medio de la aflicción mundial, ¿dónde tienen esos dioses testigos que estén testificando así: “¡Es la verdad!” concerniente a sus dioses? ¿Quién de esos dioses ha predicho con cualquier tiempo de anticipación esta angustia actual de naciones con perplejidad y entonces ha provisto una explicación de ella y ha predicho en qué resultará? ¡Ninguno de esos dioses puede producir el número requerido de testigos para ello! A ninguno de esos dioses se les puede declarar justo por pruebas presentadas por testigos en la Tierra. Pero hay un Dios que ha hecho estas cosas por las cuales probar que es Dios. Ahora se dirige a sus representantes en el tribunal:
5 “‘Ustedes son mis testigos,’ es la declaración de Jehová, ‘aun mi siervo a quien he
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