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  • Un cambio
  • Se desenmascara al clero
¡Despertad! 1978
g78 22/7 págs. 5-7

Grecia cambia su ley respecto a los objetantes de conciencia

Por el corresponsal de “¡Despertad!” en Grecia

EL PARLAMENTO griego ha adoptado una nueva ley que finalmente le proporciona una medida de alivio a los objetantes de conciencia de este país. Antes de aprobarse esta ley, a los que por motivo de conciencia se oponían a servir de soldados se les sentenciaba a prisión, no solo una vez, sino la segunda, la tercera y hasta la cuarta vez por la misma razón.

Los testigos de Jehová son los que principalmente están envueltos en el problema. Debido a su firma creencia en las leyes de Dios y su amor a sus congéneres, rehúsan servir de soldados y participar en los conflictos de las naciones mundanas. Como resultado, por muchos años han sufrido de tratamiento inhumano en Grecia. Pero ahora, gracias a una disposición específica aprobada por el Parlamento, los objetantes de conciencia que rehúsan prestar servicio militar y por eso reciben una condena quedan exentos de otros requisitos de servicio militar después de ser librados de la prisión.

¿Cuánto ha de durar esta sola condena? La nueva ley especifica cuatro años. Esto es el doble del período de dos años que se requiere como el plazo de servicio militar obligatorio.

¿A qué se debe que el gobierno griego haya modificado su posición respecto a estos objetantes de conciencia? ¿Surgió este asunto de repente? No, la historia de este problema retrocede muchos decenios.

No una cuestión nueva

Aunque los testigos de Jehová siempre han sido objetantes de conciencia en Grecia, la cuestión no se hizo prominente más temprano durante este siglo. Esto se debió a varias razones. Una razón fue el hecho de que relativamente no hubo muchos testigos de Jehová en Grecia, sino hasta después de la I Guerra Mundial. Así es que no fue cuestión de gran importancia para el gobierno griego. Además, en los años veinte y treinta Europa todavía sentía repugnancia por los horrores de la “Gran Guerra.” Por eso la posición que los Testigos adoptaron contra el servicio militar no recibió mucha publicidad en Grecia.

En 1940 y 1941 el problema cobró mayor proporción cuando Grecia se envolvió en la II Guerra Mundial, primero con Italia y luego con Alemania. En ese entonces los objetantes de conciencia que eran testigos de Jehová fueron sentenciados por los tribunales militares a condenas que iban de 15 años a cadena perpetua. Pero cuando las tropas alemanas invadieron a Grecia y la ocuparon, no se continuó con esas sentencias.

Al fin de la II Guerra Mundial, Grecia fue liberada. Pero el problema de los objetantes de conciencia se hizo más agudo. Esto fue a causa de la guerra civil en la que Grecia se halló sumida entre 1947 y 1950. Debido al ambiente que entonces era predominante, varios objetantes de conciencia que eran testigos de Jehová recibieron sentencias de muerte de los tribunales militares. Así sucedió que en la zona de Larissa, Juan Tsukaris fue ejecutado el 10 de febrero de 1948. En la zona de Nauplia, George Orphanidis fue ejecutado el 11 de febrero de 1949.

Estas ejecuciones despertaron mucha opinión pública adversa en diferentes partes del mundo. Como resultado de esta protesta pública, otras sentencias de muerte fueron conmutadas en prisión... de 20 años a condena perpetua.

En todo esto el clero de la iglesia griega ortodoxa se portó de una manera sumamente reprensible. Los clérigos de continuo apremiaron a los funcionarios del gobierno insistiendo en que se mantuviera la pena de muerte contra los Testigos. Era como si insistieran en tener ‘la cabeza de Juan el Bautista en una bandeja,’ deseosos de que los elementos gobernantes hicieran la obra vil de ejecutar a los testigos de Jehová.

Pero debido a las fuertes protestas por parte de diferentes organizaciones, y la intervención de personas de importancia en el mundo, el clero no pudo salirse con la suya. En este sentido, una carta de la Cámara de los Lores de Inglaterra dirigida al que entonces era Ministro de Guerra de Grecia, P. Canellopulos, fue especialmente útil. Como resultado de estos esfuerzos los tribunales militares trataron a los testigos de Jehová con menos severidad.

Nueva clase de crueldad

Durante los años sesenta, los casos que tenían que ver con los testigos de Jehová llegaron a ser objeto de otra clase de tratamiento cruel. A estos objetantes de conciencia primero se les daban condenas de cuatro años a cuatro años y once meses. Pero, al completar esa primera condena, se les volvía a enjuiciar por la misma razón y se les volvía a sentenciar por otra condena de más o menos la misma duración. Cuando acababan de cumplir la segunda sentencia, se repetía el proceso por la tercera y hasta la cuarta vez. Correctamente se hacía referencia a este proceder como “penas en cadena.”

Entonces, en 1966, durante el tiempo de paz, el tribunal militar de Atenas sentenció a muerte a un testigo de Jehová, Christus Kazanis, por rehusar servir de soldado. Esta decisión inesperada produjo una gran protesta en Grecia y en otros países. En todas partes las embajadas griegas recibieron raudales de protestas debido a esta sentencia asombrosa. El gobierno griego recibió multitudes de cartas y cablegramas de apelación. Como resultado, se revisó el caso de Kazanis y la sentencia de muerte fue conmutada en cuatro años y medio de prisión.

Un cambio

En 1974 ocurrió un cambio de gobierno en Grecia. Se estableció una forma de régimen democrático. Por ser más liberal este tipo de régimen, los casos en que los testigos de Jehová habían recibido condenas repetidas llegaron a ser conocidos más extensamente por todo el mundo. Varias organizaciones entonces emprendieron la lucha contra estas condenas inhumanas.

Entre las organizaciones que se interesaron en la situación estuvieron el Comité Europeo para Derechos Humanos, Amnistía International y el Consejo de Europa. Representantes de estas entidades visitaron las prisiones militares de Grecia para investigar. Todas las personas competentes que hicieron un examen del asunto convinieron en que la situación era completamente intolerable para un país democrático. Y era especialmente inconsistente el que Grecia, conocida como la “cuna de la democracia,” tuviera como parte de su ley violaciones tan notorias de los derechos humanos.

La publicidad contra este tratamiento injusto fue aumentando. Funcionarios importantes del gobierno griego, así como periodistas, empezaron a dar publicidad a la situación. Además, las personas de estos grupos señalaban que este modo de tratar a ciudadanos decentes perjudicaba los intereses nacionales de Grecia, puesto que resultaba en falta de respeto al nombre del país.

Durante 1977 el Consejo de Europa, movido por ideales humanitarios, condujo consideraciones acerca del tratamiento que los testigos de Jehová recibían en Grecia. En un informe presentado a la Sesión Parlamentaria del Consejo se señaló con especialidad a Grecia como el principal país violador de los derechos humanos de estos cristianos.

Finalmente, se debatió el asunto en el Parlamento Griego. Una diputada, la Sra. Virginia Tsuderos, propuso enmiendas de la ley existente. Estas limitarían a una sola condena las penas impuestas a los que se oponían al servicio militar. Otro diputado, el Sr. A. Kaklamanis, señaló que esta cuestión había perjudicado mucho la reputación de Grecia. Hizo notar que la repetición de las condenas violaba el Tratado International de Roma y también la Declaración Universal de Derechos Humanos. Varios diputados señalaron que no había otro lugar en Europa en que se diera semejante tratamiento a los objetantes de conciencia. Se comentó que en muchos países, entre ellos las tierras comunistas, se impone una solo condena.

Después de ventilar el asunto cabalmente, el Parlamento Griego votó a favor de adoptar una nueva ley que pusiera fin a las condenas repetidas que recibían los testigos de Jehová. Decretó que solo se podía aplicar una condena. La condena sería de cuatro años, el doble del servicio militar. Aunque en comparación con otros países esto todavía es tratamiento duro, ciertamente es mucho mejor que lo que había existido antes.

Se desenmascara al clero

Los representantes de la iglesia ortodoxa radicados en Grecia condenaron la decisión humanitaria. Los clérigos de alto rango criticaron severamente la acción del gobierno. El clero apeló al gobierno pidiendo que no aplicara la nueva ley que el Parlamento había adoptado por voto.

De nuevo, estas actividades revelaron la hipocresía del clero. ¡Estos eran hombres que afirmaban representar a Cristo, el “Príncipe de Paz,” pero que querían que cristianos pacíficos siguieran sufriendo por obedecer las enseñanzas de Cristo!

Esta inconsistencia e hipocresía no pasó desapercibida. Un director de asuntos religiosos del periódico Kathimerini escribió un artículo, en su número del 22 de octubre de 1977, en el cual refutó los puntos de vista del clero. Por ejemplo, respecto a la protesta del clero de que la nueva ley debilitaría el apoyo que se da al sector combatiente del ejército griego, el escritor comentó: “Sería muy raro creer esto. Hemos sido militares y todos sabemos que hasta hemos contado los días que nos faltaban para ser licenciados del ejército. Solo un fanático religioso o un tonto convendría en servir otros dos años [en la cárcel] a fin de evitar el servir de soldado.”

El escritor también criticó al clero por tratar de hacer las veces de un “superparlamento.” Dijo que los eclesiásticos no tenían derecho a tratar de ejercer presión sobre el gobierno en asuntos que ellos no estaban calificados para juzgar.

Nada que el clero hizo para influir en el asunto tuvo efecto. La nueva ley subsistió, y rápidamente fue aplicada. Cuarenta y dos testigos de Jehová que ya estaban en prisión sirviendo sentencias repetidas fueron puestos en libertad. Cuatro de ellos fueron puestos en libertad porque habían estado en la prisión por cuatro años o más, mientras que los otros 38 fueron puestos en libertad hasta que se celebrara un nuevo juicio, porque todavía no habían servido cuatro años, como lo especifica la nueva ley. Probablemente se les tendrá que sentenciar de nuevo para que completen la condena de cuatro años.

Se ve, pues, que el gobierno griego ha ajustado su modo de tratar a los objetantes de conciencia. Ha puesto fin a las “penas en cadena” que los testigos cristianos de Jehová han sufrido por muchos años.

La nueva ley hace honor al gobierno de Grecia. Pero también hace honor a los cristianos sinceros que a pesar de sufrir severa persecución se han atenido a lo que ellos saben que es correcto.

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