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Los obispos... ¿señores, o esclavos?La Atalaya 1985 | 1 de julio
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su alma a favor de las ovejas”. (Juan 10:11.)
En contraste, Timoteo no se inmiscuyó en la política. Por lo tanto, ‘no fue parte del mundo’ (Juan 15:19). Más bien que enseñorearse sobre los demás, se hizo un esclavo tan devoto de sus compañeros cristianos que Pablo pudo escribir: “No tengo a ningún otro de disposición como la de él que genuinamente cuide de [...] ustedes”. (Filipenses 2:20.)
¡Qué agradecidos podemos estar de que hoy día Jehová haya levantado igualmente a millares de superintendentes fieles que “genuinamente cuidan” del rebaño de Dios. Casi todos los superintendentes de las congregaciones de los testigos de Jehová son hombres de moderados recursos. La mayoría de ellos mantienen a su familia mediante desempeñar empleo seglar y cumplen con sus responsabilidades espirituales en su tiempo después del trabajo. La mayor parte de ese tiempo lo ocupan en la preparación para cinco reuniones semanales y la asistencia a ellas; el llevar la delantera en la predicación de casa en casa; el conducir estudios bíblicos en los hogares de las personas que muestran interés en la Biblia; el visitar a los enfermos, los de edad avanzada, y los débiles en sentido espiritual, y el cuidar de sus propias familias. Estos son hombres muy ocupados, “esclavos” dedicados que no reciben ningún salario por estos servicios. Al contrario, contribuyen de sus propios fondos para el mantenimiento del Salón del Reino de su localidad. No llevan ninguna vestimenta especial, no tienen ningunos títulos particulares, y se distinguen solo por su conocimiento de la Biblia, su madurez cristiana y el celo que despliegan al servir a Jehová. Tales hombres merecen profundo respeto y completa cooperación a medida que pastorean el rebaño y prueban por su servicio fiel y humilde que son esclavos... ¡no señores!
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Preguntas de los lectoresLa Atalaya 1985 | 1 de julio
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Preguntas de los lectores
◼ ¿Qué simbolizan “los pies y los dedos de los pies” de la “imagen inmensa” que se describe en Daniel 2:31-45?
Esta profecía la inspiró Aquel “que es un Revelador de secretos”, el Señor Soberano Jehová Dios mismo, y alcanza su culminación en “la parte final de los días”, cuando se ha de resolver de una vez para siempre la cuestión de la dominación mundial (Daniel 2:28). Hasta nuestro día, desde el comienzo de “los tiempos de los gentiles”, en 607 a. de la E.C., ha habido una sucesión de potencias mundiales, la primera de las cuales fue la Babilonia imperial, a la cual le siguió Medo-Persia, Grecia, Roma y el imperio angloamericano. Estas potencias son representadas por las partes metálicas de la imagen. (Lucas 21:24, Versión Moderna.)
No obstante, al terminar los Tiempos de los Gentiles, en 1914, una conglomeración de diferentes clases de gobiernos humanos han aparecido aquí en la Tierra (Mateo 24:3-12). El hombre común (“la prole de la humanidad”, que fue hecha del polvo de la tierra) ejerce mayor influencia en los asuntos gubernamentales. Se han destacado las gobernaciones socialistas y democráticas, junto con otras formas opresivas de gobierno que se asemejan al hierro. Son como el “hierro mezclado con barro húmedo”, del que se componen los pies y los dedos de los pies de la imagen.
Se han expresado varios puntos de vista con relación a los diez “dedos de los pies”. Pero puesto que “diez” se usa a menudo en la Biblia para indicar lo completo con relación a cosas en la Tierra, parece que lógicamente los diez “dedos de los pies” representan todo el sistema mundial de gobernación en la culminación de los días. ‘El Reino de Dios viene’ contra los pies y los dedos de los pies de la imagen y tritura las manifestaciones finales de la gobernación humana. ¡Qué felices podemos sentirnos de que la gobernación pacífica y próspera del Reino de Cristo llenará entonces toda la Tierraa! (Mateo 6:9, 10; compárese con Isaías 11:1, 9.)
El otro sueño de Nabucodonosor que se describe en el capítulo 4 de Daniel, señala también a los acontecimientos que ocurren después que terminan los Tiempos de los Gentiles. Por fin la gente tiene que llegar a ‘saber que el Altísimo es Gobernante en el reino de la humanidad, y que a quien él quiere dárselo se lo da’, es decir, al Rey, Jesucristo. (Daniel 4:25; 7:13, 14.)
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