Esté contento... puede valerle de mucho
“NADA hemos traído al mundo, y tampoco podemos llevarnos cosa alguna. Teniendo, pues, sustento y con qué cubrirnos, estaremos contentos con estas cosas. Sin embargo, los que están determinados a ser ricos caen en tentación y en un lazo y en muchos deseos insensatos y dañinos, que precipitan a los hombres en destrucción y ruina. Porque el amor al dinero es raíz de toda suerte de cosas perjudiciales, y haciendo esfuerzos por realizar este amor algunos . . . se han acribillado con muchos dolores.”—1 Tim. 6:7-10.
Así la Biblia da una advertencia clara en contra de llegar a ser un amador del dinero y también aminora la importancia de las posesiones materiales. Para vivir no necesitamos una abundancia de artículos de lujo. Es cierto, nuestro alimento debe ser sano, pero no es preciso que sea de la clase más cara disponible. Aunque la ropa y el abrigo son artículos de primera necesidad, el tener mucha ropa en su armario y un hogar lujoso lleno de muebles excelentes no le añaden años a nuestra vida.
Muchas personas saben estas cosas, pero aun así hacen de la adquisición de dinero su principal meta en la vida. A menudo esto los precipita en la ruina, y hasta los lleva al punto en que no tienen pan en su mesa.
Salvaguarda contra decisiones imprudentes
Por supuesto, un hombre debe esforzarse por proveer bien para su familia. Las Escrituras declaran: “Si alguno no provee para los que son suyos, y especialmente para los que son miembros de su casa, ha repudiado la fe y es peor que una persona sin fe.” (1 Tim. 5:8) Por lo tanto, cuando se presenta una oportunidad para mejorar de empleo, tal vez hasta en otro sitio, el cabeza de familia quizás desee aprovecharse de esta oportunidad y mudarse con su esposa e hijos. Esto sería cierto en particular si el hacerlo beneficiara a toda la familia. Sin embargo, es preciso considerar cuidadosamente tales asuntos. Un proverbio bíblico dice: “Cualquiera que es inexperto pone fe en toda palabra, pero el sagaz considera sus pasos.” (Pro. 14:15) El no analizar precisamente a dónde pudiera llevar cierto proceder pudiera resultar en graves problemas.
Esto le sucedió a un carpintero de una aldea de Ghana. Su cuñado lo convenció de que podría ganar mucho más dinero en Accra, la capital. Pero el cuñado no pudo asegurarle que siquiera había disponible un trabajo bien remunerado. No obstante, el carpintero no prestó atención alguna a un conocido que lo animó a seguir el consejo de la Biblia acerca de estar contento con los ingresos de su arduo trabajo. Antes de dejar la aldea, el carpintero le dijo a su conocido: ‘La gente progresiva nunca pasaría toda su vida en una aldea.’
Pero miren al hombre unos cuantos meses después. Con un bastón en la mano y el equipaje equilibrado sobre la cabeza, el carpintero, flaco y demacrado, camina pesadamente. Sus dos hijos lo siguen. El alto costo de la vida en la ciudad y el no poder hallar empleo apropiado han obligado a este hombre a regresar a la aldea. ¿Pero dónde está su esposa? No pudo soportar la difícil situación de la familia en Accra y abandonó a su esposo.
Vez tras vez, en muchos otros países, incontables miles de personas empeoran su situación debido a que están descontentas con solo tener los artículos de primera necesidad. Quizás vendan sus pequeñas parcelas de tierra en el campo y se muden a la ciudad. Sin embargo, sus esperanzas de hallar buen empleo a menudo no se materializan. Pronto gastan sus pocos recursos. Aun si quieren regresar al campo, no pueden por no tener fondos. Por lo tanto, tienen que continuar viviendo en una fea zona de casuchas o en un barrio miserable.
Es digno de nota que la Biblia advierte en contra de mudarse en el interés de la ganancia sin considerar seriamente las incertidumbres de la vida. Leemos: “Vamos ahora con los que dicen: ‘Hoy mismo o mañana salimos para tal o cual ciudad, nos pasamos allí un año negociando, y ¡a ganar dinero!’. Y eso sin tener idea de lo que va a ser de vosotros mañana. Vuestra vida, ¿qué es? Una niebla que se ve un rato y luego se desvanece.” (Sant. 4:13, 14, Nueva Biblia Española) Si hubieran sabido y apreciado la sabiduría de estar contentos y de tomar en consideración las incertidumbres de la vida al hacer planes, muchas personas que ahora se ven en la pobreza tendrían suficiente pan en su mesa.
Aunque tal vez saben de los graves problemas a los que otros se han enfrentado debido a haberse mudado imprudentemente, algunas personas siguen creyendo que son la excepción. A menudo pierden de vista el hecho de que hasta hombres que aparentemente tienen éxito pudieran estar sacrificando verdadera felicidad y contentamiento.
Éxito a un precio alto
Note lo que el canoso Geoffrey de las Islas Británicas relata acerca de su compañero de trabajo en una agencia de seguros:
“Era escocés, delgado y de más de 1,80 metros de alto. Cuando yo llegué, estaba a cargo de una sección pequeña. Mirándome a través de sus espejuelos de montura dorada, a menudo me decía en secreto que se proponía llegar a ser el director. Trabajaba muy duro, se quedaba tarde cada noche, y llevaba trabajo a casa y hasta se privaba de los días festivos. Por fin llegó a ser el administrador del departamento. Esto lo impulsó a moverse con su esposa y dos niñitos a una zona más elegante de Essex. También le pareció necesario enviar a sus hijos a escuelas privadas.
“Debido a que gastaba más de lo que ganaba, le era demasiado costoso usar su automóvil. Dejaba el vehículo estacionado en el hogar y andaba o montaba en bicicleta. Una vez me mostró sus zapatos llenos de agujeros cubiertos con pedazos de cartón. Este hombre no creía que podía pagar por las reparaciones de sus zapatos. Para hacer frente a los gastos, a menudo tenía que pedir dinero prestado antes del fin del mes.
“Con el tiempo Scot llegó a ser el director y entró en una categoría de mayores ingresos. Inevitablemente, esto significó el mudarse a una casa más grande, comprar un automóvil nuevo y hacer arreglos para proveer mejor instrucción académica para sus hijos. Puesto que había cultivado gustos caros, su esposa sencillamente no podía conformarse con algo de segunda calidad. El hombre pasaba aún más tiempo en el trabajo y llegó a ser director de varias compañías subsidiarias. Por fin, sin embargo, su matrimonio terminó en divorcio, y se halló manteniendo dos hogares costosos. Cuando terminé mi empleo con la empresa, él comentó melancólicamente: ‘¿De qué me ha valido todo mi dinero y posición?’”
Las consecuencias trágicas de un deseo ambicioso de más y más dinero también se ilustran bien en el caso de otros 10 hombres. En los años veinte estaban entre los financieros de mayor éxito del mundo. Pero, a medida que pasaron los años, las cosas cambiaron. Tres de estos hombres se suicidaron, dos fueron encarcelados, uno se volvió loco, y tres murieron en la pobreza. De los 10, solo uno no perdió todo su equilibrio debido a su habilidad de ganar dinero.
Protección contra proyectos fraudulentos
Las personas que no se preocupan indebidamente por ganar dinero tienen menos probabilidades de verse entrampadas por proyectos fraudulentos de rápido enriquecimiento. En los Estados Unidos, Japón, y otros países, muchas personas han sido engañadas por las afirmaciones exageradas de las compañías de ventas “piramidales.” Estas empresas requieren que los individuos paguen una cantidad inicial para trabajar como agentes de venta y como reclutadores. Sin embargo, después de invertir grandes sumas, muchos se hallan entrampados. Los productos no se venden bien, y el reclutar nuevos inversionistas es difícil. No es poco usual que individuos sin escrúpulos, que ocupan las posiciones superiores, se fuguen con grandes cantidades de dinero.
El lazo de las prácticas ocultas
El estar contento hasta puede servir para protegerlo de envolvimiento en lo oculto. Debido al deseo de aumentar sus fondos sin tener que trabajar, algunas personas le pagan a magos para que aumenten al doble su dinero. Esto fue lo que hizo un hombre del África occidental. Los magos le mandaron que no hablara de esto con su esposa y a mantenerlo todo en secreto total. Le dijeron que visitara el cementerio en días especiales, que lo hiciera con ropa prescrita y ofreciera oraciones allí. Más tarde, los magos le dieron un paquete, que tenía que abrir a la medianoche de cierto domingo. Le aseguraron que al abrir el paquete, hallaría que el dinero que había invertido ciertamente se había multiplicado. El tiempo exacto llegó. Codiciosamente abrió el paquete. ¿Qué vio? ¿Dinero... mucho dinero? No, solo un rollo de papel de periódico. ¡Qué fuerte sacudida! Le faltó poco para suicidarse. De hecho, hasta después de eso a la esposa le fue muy difícil impedir que se quitara la vida.
Si este hombre hubiese creído en la Biblia y la hubiese seguido, se hubiera ahorrado la pérdida financiera y una amarga desilusión. Las Escrituras no solo instan a uno a estar contento sino que también advierten en contra de envolverse con lo oculto. Por ejemplo, a los israelitas se les instruyó: “No deben buscar agüeros, y no deben practicar la magia.” (Lev. 19:26) “No debería hallarse en ti . . . practicante de magia ni nadie que busque agüeros ni hechicero, ni uno que ate a otros con maleficio ni nadie que consulte a un médium espiritista.”—Deu. 18:10-14.
Ciertamente es prudente seguir la recomendación bíblica en cuanto a estar contento con el sustento y con qué cubrirse. Ese consejo, si se sigue, puede ayudarle a poner pan en la mesa y a continuar disfrutando de él.