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  • Fortificados para hablar las palabras de Jehová
    La Atalaya 1978 | 1 de marzo
    • que “todas las naciones” beban la poción amarga de la destrucción. (Jer. 25:17) ¡La ejecución de ese juicio se apresura! Quizás los enemigos de Dios peleen por poco tiempo más contra la clase de Jeremías y sus compañeros. Pero como “un muro fortificado de cobre” nosotros continuaremos resistiendo la presión del enemigo contra el hablar “todas las palabras” que Jehová ha mandado. Siempre sacamos fuerzas de su promesa: “‘No prevalecerán contra ti. Porque yo estoy contigo, para salvarte y para librarte,’ es la expresión de Jehová.”—Jer. 15:20.

  • Aguantando y perseverando en fidelidad
    La Atalaya 1978 | 1 de marzo
    • Aguantando y perseverando en fidelidad

      “Oh Jehová, ¿no están esos ojos tuyos hacia la fidelidad?”—Jer. 5:3.

      1. ¿Qué contraste hubo entre el derrotero de Jerusalén y el de Jeremías?

      JEHOVÁ preguntó respecto a la antigua Jerusalén: “¿Por qué será que este pueblo . . . es infiel con una infidelidad duradera?” Era porque seguían un derrotero de obstinación; adoptaban el “proceder popular, cual caballo que va lanzándose con ímpetu a la batalla.” Y su modo carnal de ver las cosas les acarreó calamidad, porque ‘no llegaron a conocer el juicio de Jehová.’ (Jer. 8:5-7) En contraste notable, Jeremías aguantó en fidelidad. Por 40 años, hasta la destrucción de Jerusalén, y más allá de ese tiempo, continuó cumpliendo su comisión de proclamar los juicios de Jehová.

      2. Tocante a la tribulación que se aproxima, ¿cómo corresponde la situación de Jeremías con la del pueblo de Dios hoy día? (Jer. 4:5, 6; 6:1)

      2 Parece que Jeremías no sabía con anticipación el día ni la hora en que vendría la destrucción de Jerusalén. Pero estaba consciente del “gran golpeteo de la tierra del norte”... Babilonia. Sabía que las fuerzas de ejecución se acercaban, y que los juicios de Dios eran seguros. Así mismo, hoy el pueblo de Jehová ve con claridad la “señal” de la proximidad de “una tribulación como la cual no ha sucedido una desde el principio de la creación.”—Jer. 10:22; Mar. 13:4, 19.

      3. (a) ¿Qué han estado proclamando en tiempos modernos los testigos de Jehová, y por cuánto tiempo? (b) ¿Qué han suministrado a su fe?

      3 Ya por cerca de 60 años los testigos cristianos de Jehová han estado proclamando a las naciones de fuera y dentro de la cristiandad que este mundo está en su “tiempo del fin” desde 1914, y que pronto tiene que perecer todo el sistema en “un tiempo de angustia como el cual no se ha hecho que ocurra uno desde que hubo nación hasta aquel tiempo.” (Dan. 12:1, 4) Las fuerzas demoníacas están reuniendo a las naciones a Har-Magedón. (Rev. 16:13-16) A medida que la moderna clase de Jeremías proclama estas nuevas, aguanta perseverantemente en fidelidad. A su fe suministran perseverancia.—2 Ped. 1:5, 6.

      4. ¿Cuál es la fuente de nuestro estímulo, y cómo se ilustra esto en Jeremías 17:5-8?

      4 La clase de Jeremías, junto con todos los que están afluyendo recientemente a las filas de los publicadores del Reino, necesitan estímulo continuo para avanzar a la victoria. Jehová suministra exactamente tal estímulo. En contraste con el “que cifra su fiada expectativa en el hombre terrestre y realmente hace de la carne su brazo,” aquellos a quienes Jeremías representó cifran su fiada expectativa en Jehová y lo hacen su confianza. Llegan “a ser como un árbol plantado junto a las aguas,” de modo que puedan enviar raíces para embeber toda la provisión dadora de vida de Jehová. Ni el “calor” de la persecución ni la “sequía” que resulta de las proscripciones y restricciones pueden hacer que ellos ‘dejen de producir fruto.’ Como árbol productivo, son ‘frondosos’ en producir alabanza a Jehová. En esto, son ‘benditos.’—Jer. 17:5-8.

      ENFRENTÁNDOSE A LA PRUEBA DE AGUANTE

      5. ¿Qué ejemplo del aguante de Jeremías debe estimularnos?

      5 ¿Han puesto algunos hoy sus ojos en las metas materiales, más bien que en el tesoro inapreciable del servicio del Reino? ¿Les ha parecido duro a algunos aguantar? Bueno, acuérdese de que, a veces, a Jeremías le pareció duro aguantar. Hasta pensó en desistir. Pero entonces fue cuando halló que la palabra de Jehová era en su corazón ‘como un fuego ardiente encerrado en sus huesos.’ Aquella palabra lo impelió a seguir luchando y a triunfar de sus enemigos. (Jer. 20:9) ¡Cuando examinamos algunos de los problemas con los que bregó y que venció Jeremías, esto de seguro debe inculcar en nosotros el deseo de aguantar y perseverar para la victoria!

      6. (a) ¿De dónde sacó fuerzas Jeremías para aguantar? (b) En armonía con el ejemplo de Jeremías, ¿qué compañerismo debemos evitar?

      6 Jeremías recibió enconada oposición de sus propios vecinos de Anatot, quienes le dijeron: “No debes profetizar en el nombre de Jehová, para que no mueras a mano nuestra.” Sus propios hermanos y la casa de su padre lo trataron traidoramente. Parecía que en todas partes tenía enemigos que estaban invocando el mal contra él. (Jer. 11:21; 12:6; 15:10) Pero Jeremías halló fuerzas para aguantar. ¿Dónde? En el orar a Jehová, y al darse cuenta del privilegio que tenía de portar el nombre y la palabra de Jehová:

      “Fueron halladas tus palabras, y procedí a comerlas; y tu palabra llega a ser para mí el alborozo y el regocijo de mi corazón; porque tu nombre ha sido llamado sobre mí, oh Jehová Dios de los ejércitos. No me he sentado en el grupo íntimo de los que gastan bromas, empezando entonces a alborozarme.” (Jer. 15:16, 17)

      Jeremías se regocijaba en las palabras de Jehová y en portar Su nombre. No se complacía en el bromear vacío de hombres impíos y, sabiamente, evitaba su compañía. ¿Deberíamos nosotros hacer menos que eso?

      7. (a) ¿Qué le permitió a Jeremías aceptar sin quejarse su estado de soltero? (b) ¿Cómo respondió Jeremías al trato severo de Pasur?

      7 Como señal de que su mensaje era seguro, Jehová le mandó a Jeremías que no se casara. Así, no produciría hijos para que fueran destruidos. Él no se quejó en cuanto a su estado de soltero, sino que se absorbió en el trabajo a su disposición. Con el tiempo, Pasur, oficial de la casa de Jehová, se ofendió por las palabras de Jeremías, lo golpeó y lo puso en el cepo toda una noche. Pero cuando se le puso en libertad Jeremías nuevamente declaró impávidamente a Pasur que todo Judá sería dado en mano del rey de Babilonia.—Jer. 16:1-4; 20:1-6.

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