BIBLIOTECA EN LÍNEA Watchtower
Watchtower
BIBLIOTECA EN LÍNEA
español
  • BIBLIA
  • PUBLICACIONES
  • REUNIONES
  • ¿A quién le hace falta el dolor?
    La Atalaya 1980 | 15 de mayo
    • Eso en sí mismo puede causar angustia, sin decir nada de los duros problemas cotidianos a que tienen que encararse los oprimidos.

      La enfermedad puede ser otra causa de dolor emocional, hasta para quien no esté sufriendo el mal personalmente. ¿No es intensamente doloroso el observar que una persona a quien amamos va sucumbiendo lentamente ante el avance de una enfermedad mortífera? Esto es cierto especialmente cuando la víctima experimenta intenso dolor físico.

      La muerte de un miembro amado de la familia o de un amigo también puede resultar en gran dolor emocional. David, el rey israelita, dio evidencia de haber experimentado tal dolor interior debido a la muerte de su hijo, porque este padre afligido clamó: “¡Hijo mío Absalón! ¡Absalón, hijo mío, hijo mío!”—2 Sam. 19:4.

      Ninguna persona normal anhela experimentar dolor emocional y mental. Y de seguro nadie desea sufrir gran dolor físico. ¿Quién quiere sufrir? Pero, también, ¿quién puede hacer algo en cuanto al dolor que a grado tan profundo ha llegado a ser parte de la vida humana?

  • Viene... un mundo sin dolor
    La Atalaya 1980 | 15 de mayo
    • Viene... un mundo sin dolor

      “Y vi un nuevo cielo y una nueva tierra; porque el cielo anterior y la tierra anterior habían pasado, y el mar ya no existe. Vi también la santa ciudad, la Nueva Jerusalén, que descendía del cielo desde Dios y preparada como novia adornada para su esposo. Con eso oí una voz fuerte desde el trono decir: ‘¡Mira! La tienda de Dios está con la humanidad, y él residirá con ellos, y ellos serán sus pueblos. Y Dios mismo estará con ellos. Y él limpiará toda lágrima de sus ojos, y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han pasado.’”—Rev. 21:1-4.

      EL SENTIR dolor físico puede hacer que una persona se dé cuenta de alguna lesión que, de otro modo, pudiera pasar inadvertida por algún tiempo. Ciertamente hay ocasiones en las cuales el poder percibir tal dolor puede resultar en la salvación de la vida. Sin embargo, la Palabra de Dios promete un mundo sin dolor. El apóstol cristiano Juan escribió:

      “Vi un nuevo cielo y una nueva tierra; porque el cielo anterior y la tierra anterior habían pasado, y el mar ya no existe. Vi también la santa ciudad, la Nueva Jerusalén, que descendía del cielo desde Dios y preparada como novia adornada para su esposo. Con eso oí una voz fuerte desde el trono decir: ‘¡Mira! La tienda de Dios está con la humanidad, y él residirá con ellos. y ellos serán sus pueblos. Y Dios mismo estará con ellos. Y él limpiará toda lágrima de sus ojos, y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han pasado.’”—Rev. 21:1-4.

      Ahí está... una promesa de Dios en el sentido de que ‘el dolor no será más.’ ¿Qué pudiera significar esto? ¿Qué efecto tendrá en la humanidad?

      NOS ESPERA ALGO NUEVO

      Estas preguntas necesitan respuesta. Pero esas palabras registradas hace 19 siglos dicen mucho más. Indican que nos espera algo nuevo. Considere brevemente lo que esta profecía significa.

      El predicho “nuevo cielo” es el reino celestial de Jesucristo. Con él, asociados en la gobernación, están sus “coherederos,” designados aquí como la “Nueva Jerusalén.” (Rom. 8:14-17) La prometida “nueva tierra” no es un globo terrestre diferente.

Publicaciones en español (1950-2025)
Cerrar sesión
Iniciar sesión
  • español
  • Compartir
  • Configuración
  • Copyright © 2025 Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania
  • Condiciones de uso
  • Política de privacidad
  • Configuración de privacidad
  • JW.ORG
  • Iniciar sesión
Compartir