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¿Bastará con la “revolución verde”?¡Despertad! 1972 | 8 de noviembre
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¿Cuántas personas, en este momento, de hecho están muriendo como resultado del hambre? Paul Ehrlich de Stanford, dice: “Si tomamos la única definición inteligente de inanición —que una persona ha muerto de hambre si una dieta adecuada hubiera asegurado su supervivencia— entonces el nivel de muertes debido a la inanición en el mundo hoy día es verdaderamente colosal, entre 5 millones y 20 millones de personas al año.” ¡Casi 55.000 personas muriendo de hambre diariamente!
Por supuesto, algunos funcionarios pondrían reparos a tal interpretación de la situación. Pero hay que recordar que a pocas autoridades gubernamentales les agrada reconocer que en su país la gente se está muriendo de hambre. No obstante, un sinnúmero de personas en los países pobres cuyas muertes son alistadas como resultado de alguna enfermedad realmente mueren como resultado indirecto del hambre. Si hubieran podido tener una dieta adecuada, no se habrían muerto.
Pero, ¿qué hay sobre la “revolución verde”? ¿Están los observadores interesados, tal como Ehrlich, pasando por alto los progresos hechos hasta ahora? Él contesta:
“Hemos producido a una generación de agricultores que pueden cultivar hermosamente a Iowa; pueden sacar hermosas publicaciones en los periódicos, pero no pueden contar y no se dan cuenta de la situación mundial. . . .
“Se ponen de pie en las reuniones y dicen, ‘Pero, usted sabe que podemos obtener una gran producción de esto y una gran producción de aquello.’ Yo contesto, ‘Vuelvan otra vez cuando puedan alimentar a las 3.500 millones de personas que viven en la actualidad y entonces hablaremos acerca de continuar hacia los 7.000 millones. Hasta entonces, siéntense y cállense, porque no están haciendo ningún bien.’”
Esto nos hace recordar la predicción hecha hace varios años por dos agrónomos, William y Paul Paddock. En su libro Famine... 1975! declararon que el hambre mundial era inevitable para mediados de los años 1970. Pero entonces comenzó la “revolución verde” con su optimismo inicial, y muchos comenzaron a hablar con desprecio de esas predicciones de hambre.
Sin embargo, ahora las autoridades no están tan inclinadas a ridiculizar. Un funcionario de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación da esta apreciación apegada a la realidad: “Aún no sabemos con seguridad. . . . Quizás todavía descubramos que los Paddocks no se equivocaron... simplemente fueron prematuros al dar sus fechas.”
Muchos piensan igual que Ehrlich quien dice: “Pienso que la fecha en sí es un subterfugio. . . . Me inclino francamente hacia un tremendo pesimismo. La gente me dice: ‘¿Cuáles cree que son nuestras probabilidades [de evitar el hambre mundial]?’ Contesto que nuestras probabilidades pueden ser de 2 por ciento ahora, y que si trabajamos verdaderamente duro, podemos aumentarlas a un 3 por ciento.”
Lo que es significante es el hecho de que tales predicciones espantosas se están haciendo ahora, en medio de la “revolución verde.” Además, los últimos años han visto condiciones relativamente favorables para los cultivos, con buenas lluvias. Pero el patrón natural no continúa favorable. Hay sequías periódicas, tales como la que experimentó la India en 1965 y 1966. Desde ese entonces la población mundial, especialmente los pobres, ha aumentado tanto que sequías similares producirían inmensas catástrofes en el futuro.
¿Cuál es la solución?
No, la “revolución verde” no es la solución a los problemas del hambre de este mundo. Y no son solo los expertos agrícolas los que reconocen esto. Una fuente mucho más elevada, el Creador del hombre, Jehová Dios, dice que no es la solución.
La misma Palabra de Dios, las Santas Escrituras, contiene muchas profecías que nos dicen lo que encierra el futuro. La profecía bíblica llama a nuestro tiempo “los últimos días.” (2 Tim. 3:1) Da las muchas evidencias que marcan este tiempo significante en la historia. Una evidencia predicha fue que “habrá escaseces de alimento . . . en un lugar tras otro.”—Mat. 24:7.
Por consiguiente, cualquier éxito que puedan tener los nuevos tipos de granos será de corta vida. El actual sistema de gobierno entre las naciones no puede detener la escasez de alimentos por mucho tiempo.
¡Pero las escaseces de alimento serán detenidas, y pronto! Jehová Dios garantiza en su Palabra que él solucionará permanentemente los problemas del hombre, incluso el del hambre.
Ante todo, lo que se necesita es una nueva administración para gobernar esta Tierra y sus pueblos. El nacionalismo divisivo, el comercialismo egoísta y las guerras destructivas tienen que ser eliminados para que los recursos de la Tierra puedan ser usados apropiadamente.
¿Cómo logrará eso Dios? Por medio de intervenir directamente en los asuntos humanos. Su Palabra promete que él removerá por la fuerza todos los arreglos gubernamentales y económicos de este actual sistema de cosas. Eso abrirá el camino para un enteramente nuevo orden aquí sobre la Tierra. Ese nuevo orden será gobernado por el gobierno celestial por el que Jesucristo enseñó a orar a sus seguidores, el reino de Dios. De hecho, ese gobierno celestial es lo que Dios usará para ‘triturar y poner fin a todos estos reinos’ que existen hoy día.—Dan. 2:44; Mat. 6:9, 10.
Bajo el gobierno del reino de Dios se le promete a la gente que entonces viva sobre la Tierra “un banquete de platos con mucho aceite” en una era en la que “no alzará espada nación contra nación, ni aprenderán más la guerra.” Este gobierno celestial de Dios garantiza una distribución apropiada de las riquezas de la Tierra.—Isa. 25:6; 2:4.
Por lo tanto, no se deje engañar por las sugerencias de que los humanos resolverán el gigantesco problema actual de la alimentación. No lo harán. No son los científicos y su “revolución verde,” sino “el Hacedor del cielo y de la tierra” El que satisfará las necesidades de toda la humanidad. (Sal. 146:6, 7) ¿Cuándo? Promete su Palabra: ¡pronto! Por cierto, dentro de esta misma generación el reino de Dios gobernará sin rival, para la bendición eterna de todo el que adora al Dios verdadero.—Mat. 24:34.
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¿Piensa mudarse a la América del Sur?¡Despertad! 1972 | 8 de noviembre
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¿Piensa mudarse a la América del Sur?
Por el corresponsal de “¡Despertad!” en Ecuador
SI USTED disfruta de un desafío, entonces a usted le va a gustar la América del Sur. Nuevos lugares que ver, gente interesante que conocer y alimentos exóticos que lo deleitarán. Todo eso está aquí. Más y más personas están descubriendo este desafío por medio de mudarse a la América del Sur.
Entre las varias razones por las que la gente fija su residencia aquí están el traslado de empleo, el retiro y la salud. Otros vienen con un espíritu misionero cristiano. Prescindiendo del motivo, hay ciertos aspectos de este cambio que uno debe considerar.
El desafío del idioma
Tal vez el desafío más inmediato al que uno se enfrenta es el del idioma. Uno puede toparse cara a cara con este problema tan pronto como pasa por el puerto de entrada
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