Injusticia y discriminación idos para siempre... justicia y unidad para toda la humanidad
PARA que la ley y el orden sean verdaderamente eficaces, es preciso que estén acompañados de justicia e igualdad. Es preciso que se acaben el prejuicio y el odio que se basan en las diferencias raciales o nacionales.
Sin embargo, si acudimos a los hombres para que efectúen esto por su propia cuenta, la perspectiva sería muy desanimadora. La historia de la humanidad está llena de injusticia y discriminación que han sido el resultado de esos prejuicios nacionales o sociales.
Enteras naciones y razas han sido oprimidas, esclavizadas y hasta aniquiladas a causa de estos prejuicios. Hoy vemos que aumenta la hostilidad entre negros y blancos, judíos y árabes, chinos y malayos. Vemos guerra tribual suicida en África y el nacionalismo en aumento en casi todas partes.
Ideologías políticas y religiosas del mundo fallan
Hoy la situación es exactamente como la describió Ivo Duchacek en Conflict and Cooperation Among Nations cuando dijo: “El nacionalismo divide a la humanidad en unidades mutuamente intolerantes. Como resultado la gente piensa como norteamericana, rusa, china, egipcia o peruana primero y como seres humanos en segundo lugar... si acaso.”
Ni siquiera ideologías políticas poderosas como el comunismo pueden vencer esta hostilidad nacional y racial. Por ejemplo, en marzo de 1969 uno de los muchos choques armados entre las dos naciones comunistas de mayor prominencia resultó en la muerte de 31 rusos y muchos chinos.
Tampoco pueden vencer los prejuicios nacionales y raciales las religiones de este mundo. Un señor católico que había estudiado en los seminarios de Notre Dame y Cantoria en París observó como sus compañeros católicos se mataban unos a otros durante la II Guerra Mundial debido a diferencias nacionales, y declaró:
“Me escandalizaban los sermones que pronunciaba mi capellán acerca de los soldados del ‘otro lado.’ Vez tras vez, en la confesión, le preguntaba por qué el papa no prohibía que los católicos de ambos lados se mataran atrozmente unos a otros. No recibía respuesta alguna.”
Aun en la misma nación, quizás haya personas que asistan a la misma iglesia con otros de la misma raza y nacionalidad, y sin embargo los desprecian porque no son tan acaudalados o socialmente prominentes. Una persona de la Iglesia Unida del Canadá escribió:
“La iglesia era dirigida por cristianos de diez dólares a la semana. Si uno daba menos, los acomodadores no lo conducían a uno a las bancas, pero sí conducían a los grandes dadores. Los miembros acaudalados eran orgullosos, pues no hablaban a familias de la clase media.”
Es probable que usted haya notado estas cosas, porque estas experiencias de ninguna manera son raras. En todas partes existen divisiones a causa de nacionalidad, raza o posición social. Las creencias políticas o religiosas mutuas de la gente no vencen estas divisiones.
Se necesita cambio fundamental
Aunque los gobiernos políticos aprobaran leyes que proscribieran el odio y el prejuicio, que ordenaran a la gente que se amara mutuamente, ¿ayudaría eso? No, porque el modo de pensar fundamental de la gente no se puede cambiar simplemente con aprobar una ley. El amor no puede ser puesto en los corazones humanos por legislación. Como dijo el educador estadounidense Horace Mann:
“Déjese que la mente del público se corrompa una vez cabalmente, y todos los esfuerzos por asegurar la propiedad, libertad o la vida, por la simple fuerza de las leyes escritas en pergamino, serán tan en vano como el colocar avisos impresos en un huerto para impedirles la entrada a las orugas.”
Lo que se necesita es un cambio fundamental en el modo de pensar y la actitud del corazón. Pero eso solo puede producirse mediante educación de la clase correcta. Sin embargo, hoy los sistemas educativos de todas las naciones se amoldan a sus puntos de vista nacionalistas. A la gente se le educa para que compita con otros con orgullo.
Una educación de esa clase jamás puede eliminar los prejuicios nacionales, raciales o sociales. Su atractivo al modo de pensar correcto es superficial a lo más. Su efecto en los corazones humanos es igual de superficial.
Reino de Dios trae educación correcta
Solo bajo el reino de Dios vendrá un cambio fundamental. ¿Cómo? Mediante educación de la clase correcta.
Recuerde, después del fin de este inicuo sistema de cosas, el gobierno celestial de Dios tendrá el control total de la Tierra. Eso significa que tendrá el control total de toda la educación. No habrá centenares de sistemas de educación antagónicos funcionando a través del mundo en el nuevo orden de Dios como sucede ahora. No, solo habrá el único sistema que suministre Dios por medio de los representantes de su Reino en la Tierra.
El enseñarle a la gente la verdad acerca de las relaciones humanas apropiadas recibirá elevada prioridad en el nuevo orden de Dios. A toda persona se le enseñarán las normas justas de Jehová. Esa educación uniforme traerá a la atención de todos el hecho de que “Dios no es parcial.” (Hech. 10:34) Él no favorece a ninguna persona sobre otra a causa de nacionalidad, raza o antecedentes sociales. De modo enfático, la Biblia declara: “¿Hay injusticia con Dios? ¡Jamás sea cierto eso!” (Rom. 9:14) Así a cada persona se le puede asegurar justicia, trato imparcial.
En el nuevo orden de Dios todos los hombres aprenderán que de veras son “hermanos,” puesto que todos se han originado del primer hombre y de la primera mujer que Dios creó: “Hizo de un solo hombre [Adán] toda nación de hombres.” (Hech. 17:26) En vez de orgullo de raza, de nacionalidad o de posición social, los habitantes de la Tierra aprenderán a amarse y respetarse unos a otros, tratándose unos a otros con dignidad. Jesús dijo: “Les doy un nuevo mandamiento: que se amen unos a otros; así como yo los he amado, que ustedes también se amen los unos a los otros. En esto todos conocerán que ustedes son mis discípulos, si tienen amor entre ustedes mismos.”—Juan 13:34, 35.
Rehaciendo la personalidad
Pero, ¿cómo puede tener buen éxito tal mandato de amarse unos a otros cuando previamente dijimos que cualquier ley en este sentido promulgada por caudillos políticos fracasaría?
Tendrá buen éxito porque el conocimiento de Dios es lo bastante poderoso para llegar al corazón y transformar las actitudes más profundas de la persona. La Biblia dice de Jehová que su “ley es la verdad.” (Sal. 119:142) También dice: “La palabra de Dios es viva y ejerce poder y es más aguda que toda espada de dos filos.” (Heb. 4:12) De modo que las verdades de Dios pueden atravesar hasta llegar al mismísimo corazón de los hombres, impeliéndolos a romper las ataduras del prejuicio.
Siendo fortalecida toda persona de la Tierra con el alimento mental apropiado, habrá un sano rehacer de personalidades. La Biblia muestra que un cambio profundamente arraigado como ése es posible, cuando dice: “Desnúdense de la vieja personalidad con sus prácticas, y vístanse de la nueva personalidad, que por medio de conocimiento exacto va haciéndose nueva según la imagen de Aquel que la creó, donde no hay ni griego ni judío, . . . extranjero, escita, esclavo, libre, . . . vístanse de amor, porque es un vínculo perfecto de unión.”—Col. 3:9-14.
De modo que en el nuevo orden de Dios todos aprenderán el punto de vista correcto... el de Dios. Con el tiempo, en el sentido más cabal será veraz que “la tierra ciertamente estará llena del conocimiento de Jehová como las aguas están cubriendo el mismísimo mar.” (Isa. 11:9) Por consiguiente, el principio bíblico es que, al salir los juicios de Dios, “justicia es lo que los habitantes de la tierra productiva ciertamente aprenderán.” (Isa. 26:9) En consecuencia, se dirá de la entera familia humana: “Todos ustedes son hermanos.”—Mat. 23:8.
No obstante, si usted considera a la familia humana en la actualidad, usted correctamente puede preguntarse si todo esto será posible. ¿Qué prueba hay de que personas de diferentes razas, nacionalidades y antecedentes sociales puedan llegar a ser “hermanos”?
De nuevo, usted puede examinar la evidencia ahora mismo. Si se puede demostrar que existe tal armonía bajo las condiciones presentes, entonces ciertamente en el nuevo orden de Dios habrá aun mayor armonía, puesto que las presiones de este mundo malo habrán desaparecido.
¡Justicia y unidad ahora mismo!
La profecía bíblica dice: “Tiene que suceder en la parte final de los días que . . . muchos pueblos ciertamente irán y dirán: ‘Vengan, y subamos a la montaña de Jehová, . . . y él nos instruirá acerca de sus caminos, y ciertamente andaremos en sus sendas.’ . . . Y él ciertamente . . . enderezará los asuntos respecto a muchos pueblos.”—Isa. 2:2-4.
Note que esta profecía habla acerca de la “parte final” de los días. Esto nos hace recordar el período mencionado como los “últimos días” en Segunda a Timoteo 3:1. De modo que ahora mismo, hoy en día, usted debe esperar hallar a personas que estén aprendiendo los caminos de Jehová y estén siendo unificadas con un vínculo mundial de amor, prescindiendo de raza, nacionalidad o posición social.
¿Dónde puede usted hallar tal armonía en la Tierra hoy día? La prensa mundial reconoce que sí existe esta clase de armonía. El Times de St. Petersburg, Florida, informó después de una asamblea reciente:
“LOS TESTIGOS PRACTICAN ARMONÍA RACIAL. ‘Negros y blancos juntos.’ Los Testigos de Jehová no cantan en cuanto a ello, simplemente lo practican. No solo ha sido la asamblea un ejemplo de grandes proporciones de armonía racial en que los blancos y los negros adoran juntos, sino que ha incluido sin murmurar a unos 700 Testigos de habla hispana en sus programas.”
Después de una asamblea semejante de testigos de Jehová, un observador escribió al Citizen de Asheville, Carolina del Norte:
“Nunca se vio a un policía. No había ruidos escandalosos, perturbaciones ni altercados. . . .
“El orden era perfecto y no había gritería obscena. Recuerde que a veces había hasta siete mil personas en torno del centro de operaciones... muchísimas de ellas de color.
“NO había basura tirada. . . . Sin duda eran impelidos por el espíritu de buena voluntad para con la humanidad.”
Un ex-miembro de la Iglesia Unida de Cristo en las Filipinas contrastó a los de su iglesia con los testigos de Jehová, diciendo: “Tendíamos a mostrar frialdad para con los de diferentes dialectos; éramos regionalistas. Los Testigos no tenían esta inconveniencia.”
Una madre de color de los Estados Unidos cuenta su experiencia:
“Los testigos de Jehová vinieron a nuestra casa por lo menos dos o tres veces antes de que decidiéramos que se condujera en nuestro hogar un estudio bíblico. Junto con el hecho de que tenía prejuicios contra la gente blanca, yo me oponía mucho a que los Testigos vinieran a mi casa. Pero simplemente decidí dejar que mi esposo por sí mismo llegara a ver que yo tenía razón.
“Aproximadamente un mes después, los Testigos nos invitaron a su Salón del Reino. Bueno, ahora fue que verdaderamente pensé que mi esposo ‘vería las cosas claras.’ Sin embargo, hasta yo me sorprendí al ver a los Testigos cuando llegamos al salón. Eran del todo diferentes de lo que yo pensaba que serían. Afectuosos y amigables simplemente no son las palabras que bastan para describirlos. . . . Para ellos no había diferencia en nuestros colores. Simplemente éramos iguales a ellos. Eso me convenció. Quedé muy avergonzada de mí misma.
“De todos nuestros estudios bíblicos hemos aprendido a comportarnos bien, a amarnos unos a otros, y ahora sabemos que éste es el camino correcto por el cual ir. Esto ha cambiado nuestras relaciones de uno con el otro, nos ha hecho un matrimonio más feliz, nos ha hecho mejores padres.
“Nos ha dado algo de lo cual asirnos y nos ha mostrado lo que tenemos que hacer para obtener vida eterna. Antes de eso, pudiéramos haber ido a la iglesia durante cien años, y jamás habríamos aprendido cuál era el propósito de Jehová Dios para nosotros.”
Sin importar adónde mire usted —en África, Asia, Europa, las Américas, las islas de los mares, es igual— los testigos de Jehová han vencido las barreras del prejuicio racial, nacional y social.
¿Cómo ha sido posible esto? ¿Tienen estas personas mayor inteligencia que otras? ¿Van a las mejores escuelas de este mundo? No, se debe a que están haciendo lo que predijo la profecía de Isaías: escuchan lo que Jehová dice en su Palabra, y luego lo viven en sus vidas cotidianas.—Pro. 2:1-9.
Es un hecho que entre los más de un millón de testigos de Jehová en 203 países existe un inquebrantable vínculo de amor y unidad. Esto es prueba sólida de que la injusticia y la discriminación verdaderamente terminarán para siempre en el nuevo orden de Dios.
Sin embargo, ¿qué hay de los enormes problemas económicos de hoy? ¿Qué hay de la pobreza, el hambre y el alojamiento deficiente? ¿Cómo se abordarán estos asuntos en el nuevo orden de Dios?