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¿Está usted escogiendo vida o muerte?La Atalaya 1952 | 1 de agosto
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puesto que de ella fuiste tomado; porque polvo eres, y al polvo tienes que volver.”—Gén. 3:17-19, UTA.
9. ¿En qué resultó el curso de Adán para sí mismo y para la tierra?
9 En vez de que el hombre no muriera, como Satanás lo prometió, habría de volver al estado anterior a su creación. Sírvase notar que ese estado no era alma inmortal, sino polvo. Adán no tuvo alma inmortal antes de su creación, durante su vida, o después de su muerte. La falsa enseñanza religiosa de que el hombre tiene un alma inmortal se basa en la mentira de Satanás a Eva al efecto de que ella no moriría, y contradice la Palabra de Dios. (Eze. 18:4) En vez de transformarse en un paraíso global, la tierra fué maldita, produciría espinas y cardos en abundancia, y sólo mediante trabajo arduo y frente sudorosa podría el hombre obtener con dificultad su subsistencia de la tierra maldita. Ahora tendría que mascar plantas silvestres, en vez de los alimentos perfectos del jardín del Edén.
UNA MALDICIÓN LEVANTADA, UNA PERMANECE
10. ¿Qué cambios resultaron con el fin del diluvio?
10 Dieciséis siglos después Jehová Dios determinó destruir con un diluvio toda la humanidad con excepción de Noé y su familia. ¿Por qué? Por su iniquidad extremada y tendencia obstinada hacia la maldad. Después que Noé y su familia salieron del arca en seguida del diluvio, el mandato de ser fructíferos y multiplicarse y llenar la tierra se expidió de nuevo, pero sólo fué llevado a cabo de modo típico. El dominio sobre los animales fué mantenido por medio del temor y pavor, no mediante cuidado amoroso y confianza mutua. También la condición edénica de que todas las criaturas se alimentaran exclusivamente de materia vegetal había desaparecido, porque la carne animal ahora se incluyó en el régimen alimenticio del hombre. Sin embargo, Jehová Dios dijo después del diluvio: “Nunca más volveré a maldecir la tierra por causa del hombre, aunque la tendencia de la mente del hombre sea mala desde su misma juventud.”—Gén. 8:21; 9:1-7, UTA.
11, 12. ¿Cómo sabemos que la maldición sobre la tierra fué levantada después del diluvio?
11 ¿Cómo sabemos que la maldición sobre la tierra fué levantada después del diluvio? Porque siglos después se registra en el Génesis 13:10: “Entonces Lot miró, y vió que toda la cuenca del Jordán estaba bien regada por dondequiera (esto fué antes de que el SEÑOR destruyera a Sodoma y Gomorra) como el propio jardín del SEÑOR.” (UTA) Sin duda no podría haber maldición sobre la tierra de la cuenca del Jordán si podía compararse con el jardín del Edén del Señor. Concerniente a esta tierra prometida a los israelitas, Números 13:23 informa sobre lo que los espías encontraron: “Llegando al valle de Escol, cortaron un sarmiento con un solo racimo de uvas, y se necesitaron dos de ellos para llevarlo en una parihuela, junto con algunas granadas y algunos higos.” (UTA) Cuando los espías informaron sobre las condiciones que encontraron, pudieron verdaderamente declarar: “Ciertamente mana con leche y miel.”. (Núm. 13:27, UTA) Esto no da la idea de que era una tierra que estaba maldecida, que sólo podía producir espinas y cardos y plantas silvestres para el sustento del hombre.
12 De nuevo se da una descripción de esta tierra prometida, en el Deuteronomio 8:7-9; 11:10-15 (UTA): “El SEÑOR su Dios los está conduciendo a una tierra excelente, una tierra con arroyos de agua, con manantiales y hontanares que brotan en los valles y en las colinas; una tierra de trigo y cebada, de parras, higueras, y granados; una tierra de miel y de olivas productoras de aceite; una tierra donde pueden comer alimento sin límite, sin faltar nada en ella; una tierra cuyas piedras contienen hierro, y de cuyas colinas pueden extraer cobre.” “La tierra que están invadiendo para conquistarla no es como la tierra de Egipto de donde salieron, donde solían sembrar su semilla y regarla a mano como un jardín de legumbres. Por lo contrario, la tierra hacia la que están cruzando para conquistarla es una tierra de colinas y valles, regada por la lluvia del cielo, una tierra que el SEÑOR su Dios cuida, estando los ojos del SEÑOR su Dios continuamente en ella, desde el comienzo hasta el fin del año. Si ustedes sólo escuchan los mandamientos que les estoy dando hoy, de amar al SEÑOR su Dios, y servirle con toda la mente y el corazón, él les dará lluvia para su tierra a su debido tiempo, la lluvia del invierno y la lluvia de la primavera, de modo que recogerán su grano y vino y aceite, y él producirá hierba en sus campos para su ganado, y ustedes comerán hasta su hartura.”
13. Entonces ¿por qué no ha sido sojuzgada la tierra?
13 Ahora bien, si la maldición sobre la tierra ha sido levantada, ¿por qué no ha sido sojuzgada la tierra? El Deuteronomio 11:16, 17, 26-28 manifiesta por qué: “Cuídense no sea que los engañen y los hagan desviarse de modo que sigan a dioses ajenos y les rindan homenaje, y la ira del SEÑOR se encienda contra ustedes, y cierre los cielos de modo que no haya lluvia, y la tierra no produzca su fruto, y ustedes rápidamente perezcan en la tierra excelente que el Señor está a punto de darles. Vean, que hoy pongo delante de ustedes una bendición y una maldición: una bendición, si ustedes observan los mandamientos del SEÑOR su Dios que hoy les estoy dando; y una maldición, si no observan los mandamientos del SEÑOR su Dios, sino que se apartan del camino que les estoy asignando hoy, corriendo tras dioses extraños de quienes no han tenido experiencia.” (UTA) El Deuteronomio 30:19, 20 registra una selección parecida de vida o muerte: “Yo llamo hoy a los cielos y a la tierra para que testifiquen contra ustedes de que he puesto la vida y la muerte delante de ustedes, la bendición y la maldición; por tanto escoge la vida, para que tú y tus descendientes vivan, mediante el amar al SEÑOR tu Dios, mediante el escuchar sus mandatos, y mediante el adherirte bien a él; porque eso significará vida para ti.” (UTA) También Levítico 26:14-43, y otros textos, advierten de las maldiciones por causa de la desobediencia.
14. ¿Qué podría hacer el hombre para la tierra; no obstante, qué hace principalmente?
14 Por consiguiente lo que ahora impedía que los de la humanidad sojuzgaran la tierra en armonía con el propósito original de Jehová eran las maldiciones contra ellos por su desobediencia. Eran estas maldiciones las que los plagaban ahora, en vez de alguna maldición sobre la tierra pronunciada al tiempo que el hombre fué echado del Edén. Aun así, el hombre podría hacer mucho por la tierra para hermosearla, si no abusara tan desobedientemente de su hogar terrestre. Ha hecho muchos parques hermosos, y ha apartado como parques nacionales algunas de las maravillas naturales sobresalientes que testifican de la majestad del Creador. En estos lugares la paz ha sido restaurada hasta cierto grado entre la gente y los animales. Pero el hombre no ha persistido, haciendo todo lo que podría hacer para hermosear la tierra y restaurar la paz con el reino animal. En vez de eso, ha explotado los recursos naturales de la tierra y matado los animales por ganancia comercial así como por deporte. En su avaricia ha talado los bosques de los montes y ha sacado los metales de la tierra y los ha convertido en barcos y aviones, que posteriormente son hundidos en el mar o derribados del cielo.
15. ¿Qué culminará las maldiciones por la desobediencia?
15 En vez de sojuzgar la tierra el hombre está arruinándola, y en el Apocalipsis 11:18 (NM) se declara que Jehová Dios va a “traer a la ruina los que están arruinando la tierra”. En vista de la desobediencia creciente del hombre, su culpabilidad a la vista del Señor se hace más y más grande, y pronto las maldiciones por la desobediencia serán culminadas con la guerra del Armagedón de Jehová. Concerniente a esta maldición devoradora que asolará la tierra, la Palabra de Dios declara: “La tierra está contaminada por el toque de sus habitantes, porque han transgredido las leyes, violado los estatutos, quebrantado el pacto eterno. Por tanto una maldición ha devorado la tierra y sus habitantes han pagado el castigo; por eso los habitantes de la tierra se consumen, y pocos son los mortales que quedan. Terror y hoyo y lazo están sobre ustedes, ¡oh habitantes de la tierra! Y el que huye del ruido del terror caerá en el hoyo; y el que escapa de en medio del hoyo será atrapado en el lazo; porque ventanas en lo alto están abiertas, y los cimientos de la tierra tiemblan. La tierra se parte en pedazos, la tierra se raja en pedazos, la tierra se sacude en pedazos; la tierra se tambalea como borracho, y se columpia como hamaca; su rebelión yace pesadamente sobre ella, y caerá, y no volverá a levantarse.”—Isa. 24:5, 6, 17-20, UTA.
PROPÓSITO DE JEHOVÁ PARA LA TIERRA CUMPLIDO
16. Entonces ¿qué obra procederá tocante a la tierra?
16 Luego ¿qué? Después de esta caída cataclísmica del mundo de Satanás en la ejecución de los juicios ardientes de Jehová, y de la cual ni su parte celestial ni terrestre jamás se levantarán, los que están de parte de Jehová disfrutarán los nuevos cielos y la nueva tierra prometidos por la Palabra de Jehová. En este nuevo arreglo de cosas teocrático, en la perdurable tierra literal, no habrá más maldiciones por causa de la desobediencia, puesto que los desobedientes habrán sido arrasados en la furia limpiadora del Armagedón. (Ecl. 1:4; 2 Ped. 3:13; Apo. 21:1; 22:3) Entonces la tierra, que no estará sufriendo por alguna maldición sobre su suelo o maldición por la desobediencia de sus habitantes humanos, será sojuzgada de acuerdo con el propósito divino anunciado al principio en el Edén. Ahora a los lunes a veces se les llama tristes, porque son el principio de una semana de trabajo a menudo desagradable. Pero en ese nuevo mundo los lunes tristes desaparecerán y serán olvidados, porque la obra de convertir esta bola terrestre en un paraíso producirá placer y satisfacción indescriptibles. Entonces los hombres disfrutarán por largo tiempo de la obra de sus manos. En vez de espinas y cardos la tierra reaccionará generosamente al cuidado del hombre y producirá abundantemente a medida que la tierra dé su fruto. (Sal. 67:6; Isa. 55:13) Aun las regiones desiertas florecerán como la rosa bajo el cultivo del hombre y la bendición de Jehová.—Isa. 35:1.
17. ¿Qué relación existirá entre los hombres y los animales?
17 Los animales serán controlados y se establecerá la paz entre ellos y los hombres. Ahora gozamos al tener gatos y perros domesticados, y en algunos parques sentimos gran deleite cuando una ardilla o paloma come de nuestra mano, y al caminar a través de parques zoológicos es posible que hasta tengamos el deseo de acariciar la melena alborotada del león o pasar suavemente la mano sobre la piel rayada del tigre. Pero prudentemente contenemos este impulso natural, porque sabemos que mientras estuviéramos pasando las manos sobre su piel, ellos podrían traspasar nuestras manos con sus dientes. Los animales salvajes desconfían de nosotros tanto como nosotros desconfiamos de ellos. Sin embargo, en el nuevo mundo el hombre ejercerá dominio, no mediante temor y pavor, o mediante cazadores o guardianes de parques zoológicos o domadores de circo, sino mediante una confianza mutua tan perfecta que aun un niñito podrá conducir la bestia más salvaje. Aun el león se volverá vegetariano en ese tiempo.—Isa. 11:6-9; Ose. 2:18.
18. ¿Qué palabras se cumplirán cabalmente en ese entonces, y quién lo ha garantizado?
18 Entonces también se cumplirá cabalmente el mandato de llenar la tierra de una raza humana justa. ¡Qué placer será éste en la tierra paradisíaca, con todos los animales domesticados y con los hijos siendo criados en la “disciplina y consejo autoritativo de Jehová”! (Efe. 6:4, NM) No habrá ni delincuencia adulta ni juvenil, las dificultades familiares serán desconocidas y no habrá ningún hogar desbaratado por divorcio o muerte. En el nuevo mundo se cumplirá el propósito de Dios bosquejado al principio en el Edén—su voluntad de que la tierra sea habitada. (Isa. 45:18) Sus palabras concernientes a llenar la tierra, sojuzgarla, el tener el hombre dominio sobre las demás criaturas de la tierra—ninguna de estas palabras se volverán vacías o incumplidas a él como si fueran fanfarronadas. “Mi propósito,” Jehová declara, “permanecerá, y todo mi placer haré. . . . Lo he hablado, y lo efectuaré; lo he propuesto, y lo haré.” De nuevo él decreta: “Así será mi palabra que sale de mi boca—no volverá a mí sin fruto, sin haber hecho la cosa que quise, y sin cumplir el propósito para el cual la envié.”—Isa. 46:10, 11; 55:11, UTA.
19. ¿Qué están escogiendo ahora las personas?
19 Es esta vida que originalmente se propuso que se disfrutara bajo condiciones perfectas, y destinada a continuar a través de las edades infinitas del tiempo, la que el hombre ahora tiene la oportunidad de escoger. De hecho, las personas en la tierra ahora están escogiendo o esa vida o la muerte eterna.
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Escogiendo ahora vivir entoncesLa Atalaya 1952 | 1 de agosto
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Escogiendo ahora vivir entonces
1. ¿Cómo escoge usted esa vida, y de acuerdo con las estipulaciones de quién?
¿CÓMO escoge usted esa vida en el nuevo mundo? ¿Levantando la mano, gritando ‘sí’, diciendo ‘Señor, me gustaría vivir entonces’? No; usted escoge esa vida del mismo modo que usted escoge la presente. Y ¿cómo escoge usted vivir ahora? Por medio de respirar, beber, comer, dormir y trabajar, sí; pero dicho más ampliamente, es mediante el curso de acción que usted adopta. Y ésta es acción, sírvase notar, que no es dictada o determinada por usted, sino más bien por los dictados del cuerpo. El cuerpo establece sus estipulaciones, le obliga a usted a llenar sus requisitos. Del mismo modo sucede al escoger la vida en el nuevo mundo. No es simplemente por medio de decir que le gustaría a usted vivir entonces, sino que la selección se hace por la manera en que usted proceda. Y aquí de nuevo la acción no se determina por el individuo. Jehová Dios es el que establece ese nuevo mundo y da a las personas vida en él. Él la da de acuerdo con sus propias estipulaciones, y nosotros tenemos que llenar sus requisitos. El rehusar ahora obrar de acuerdo con sus requisitos es escoger la muerte en vez de la vida eterna, exactamente tal como el rehusar respirar
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