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¿Qué significará para usted el reino de Dios?La Atalaya 1979 | 1 de marzo
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humana? ¿Cómo podría disfrutarse realmente de las bendiciones materiales si no hubiese seguridad?
VERDADERA SEGURIDAD
Si usted tuviera suficiente poder para eliminar las cosas que causan inseguridad ahora, ¿no lo haría usted? Entonces, ¿esperaría usted que el Dios Todopoderoso hiciera menos que eso cuando estuviera en funciones Su gobernación? No, pues él nos asegura que “está haciendo cesar las guerras hasta la extremidad de la tierra.” (Sal. 46:9) Eso significa que habrá seguridad mundial por primera vez en la historia, a diferencia de hoy día, cuando cualquier paz o seguridad es solo temporánea, pues siempre hay guerras, disturbios, insurrecciones y movimientos semejantes en algún lugar.
El gobierno del reino de Dios no solamente pondrá en vigor la paz mundial. Hará más que eso. Continuará educando a sus súbditos en los caminos de la paz: “El nos instruirá acerca de sus caminos, . . . ni aprenderán más la guerra.” (Isa. 2:3, 4) Con Dios como El Que Impone la Paz y el Instructor, usted puede ver por qué la Biblia dice que bajo la gobernación del Reino la gente ‘verdaderamente hallará su deleite exquisito en la abundancia de paz.’—Sal. 37:11.
El delito y el crimen también echan a perder la seguridad. Hoy día los gobiernos humanos no pueden detener la ola de comportamiento desaforado. Pero cuando la Tierra sea gobernada por un solo gobierno, el de Dios, y rija un conjunto de leyes justas, la delincuencia será eliminada rápidamente. A nadie que desee persistir en violar las leyes justas de Dios se le permitirá estropear la paz de ese nuevo orden. La regla será: “Los malhechores mismos serán cortados, . . . el inicuo ya no será.” (Sal. 37:9, 10) Así que la sociedad humana no tendrá cárceles, ni policía, ni cerraduras en las puertas, ni siquiera miedo. Por lo tanto, la promesa de Dios es que bajo la gobernación de su Reino los vivientes “realmente se sentarán, cada uno debajo de su vid y debajo de su higuera, y no habrá nadie que los haga temblar.”—Miq. 4:4.
Sin embargo, ¿no sería una pena el disfrutar de abundancia económica, junto con trabajo deleitable, en condiciones totalmente pacíficas, solo para después enfermar, envejecer y morir?
SALUD Y VIDA RESTAURADAS
Si usted fuera un médico que hubiera descubierto un remedio permanente para toda enfermedad, ¿lo pondría en uso? Se conceden premios Nobel a hombres de la medicina que producen solo una fracción de estos beneficios. Pero sea lo que sea que los médicos puedan hacer para aliviar el dolor, para detener la propagación de la enfermedad, y para añadir unos cuantos años a la posible duración de la vida de uno, permanece en pie el hecho de que inevitable e implacablemente le llega la enfermedad, la vejez y la muerte... a toda persona.
Sin embargo, bajo el reino de Dios no “existirá ya más lamento ni clamor ni dolor.” “Ningún residente dirá: ‘Estoy enfermo.’” (Rev. 21:4; Isa. 33:24) Por medio del poder de Dios se pondrá en contramarcha el entero proceso de enfermar, envejecer y morir, así que habrá una regeneración del cuerpo y la mente. Estas cosas serán restauradas a salud perfecta de tal modo que ‘la carne del hombre se hará más fresca que en su juventud.’ (Job 33:25) Las condiciones serán como las que se describen en Isaías 35:5, 6: “Los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos mismos de los sordos serán destapados. En aquel tiempo el cojo trepará justamente como lo hace el ciervo, y la lengua del mudo clamará con alegría.”
Pero si la gente no enferma, ni envejece, entonces no muere. Y así será. En realidad ninguna persona en sus cabales desea morir. Bajo la gobernación del Reino las personas no tendrán que morir, puesto que la promesa es: “La muerte no será más.” (Rev. 21:4) Por eso “los justos mismos poseerán la tierra, y residirán para siempre sobre ella.”—Sal. 37:29.
Habrá más: Dios, quien creó al hombre de los elementos de la tierra, también puede volver a crearlo. Por esta razón la Biblia dice: “Va a haber resurrección así de justos como de injustos.” (Hech. 24:15) De modo que también los muertos a quienes Jehová retenga en su ‘banco de memoria’ (mucho más maravilloso que el de cualquier computadora de hechura humana) serán levantados a la vida de nuevo y recibirán la oportunidad de vivir para siempre en un ambiente de rectitud, en una Tierra paradisíaca. ¡Qué feliz será ese tiempo!
GENTE QUE SE INTERESA
No obstante, aun con todos estos beneficios, la gente no amigable, personas que fueran egoístas y que no se preocuparan por los intereses de uno, podrían echarle a perder la felicidad. Debido a eso la Biblia dice: “Mejor es un plato de legumbres donde hay amor que un toro cebado en pesebre y odio junto con él.” (Pro. 15:17) Pero, puesto que Dios hará que las bestias del campo estén en relación amigable con el hombre, ¿hará que haya menos que eso entre los hombres?—Isa. 11:6-9; Eze. 34:25.
La misma educación mundial que enseñará a la gente a ‘no aprender más la guerra’ instruirá a cada uno en ‘amar a su prójimo como a sí mismo.’ (Isa. 2:4; Mat. 22:39) Además, el funcionamiento de la poderosa fuerza activa de Dios, su espíritu santo, en la gente producirá beneficios asombrosos, como sucederá también en el reino animal. El fruto de este espíritu es “amor, gozo, paz, gran paciencia, benignidad, bondad, fe, apacibilidad, gobierno de uno mismo.”—Gál. 5:22, 23.
¡Qué excelente sería que la humanidad tuviera estas cualidades! Y las tendrá, pues el espíritu dominante del Nuevo Orden será el de Dios. Con el funcionamiento de esta fuerza en la gente, y con la eliminación de las pésimas condiciones de hoy día, que hacen de tantas personas individuos rencorosos, entre los seres humanos se desarrollarán relaciones verdaderamente alentadoras y agradables. Entonces, el ambiente social será como se describe a continuación: “¡Miren! ¡Cuán bueno y cuán agradable es que los hermanos moren juntos en unidad!”—Sal. 133:1.
¿Le atrae la gobernación del Reino? Si le atrae, entonces le aprovechará aprender más acerca de ella. Por ejemplo, ¿precisamente quiénes formarán parte del gobierno celestial de Dios? ¿Qué tiene que hacer cada uno de nosotros para ganar la aprobación de Dios que le permita vivir para siempre en la Tierra? ¿Existe actualmente en la Tierra evidencia de que la gobernación del Reino realmente dé resultados? ¿Ha demostrado alguna vez Dios que él pueda traer a la humanidad beneficios asombrosos como los de curar a los enfermos, resucitar a los muertos o hacer que gente de diferentes razas y nacionalidades puedan estar en verdadera armonía y amor? Y si la gente ha de vivir para siempre bajo el reino de Dios, ¿habrá entonces un problema de exceso de población?
Estas preguntas, y muchas otras, acerca del reino de Dios se contestan en la Biblia. ¿Por qué no pedir a un testigo de Jehová que le ayude a ver dónde comenta la Biblia sobre estos asuntos? Cuando usted haga eso, y aprenda a cabalidad acerca de las grandes bendiciones que le esperan en el futuro, entonces comprenderá por qué Jesús dijo a sus seguidores: “Sigan, pues, buscando primero el reino y [la] justicia [de Dios].”—Mat. 6:33.
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Un proverbio sabioLa Atalaya 1979 | 1 de marzo
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Un proverbio sabio
“No dejes a tu propio compañero ni al compañero de tu padre, y no entres en la casa de tu propio hermano en el día de tu desastre. Mejor es un vecino que está cerca que un hermano que está lejos.”—Pro. 27:10.
Este proverbio bíblico llama atención a la importancia de tener un verdadero amigo y ser uno mismo tal clase de amigo, especialmente en tiempo de necesidad. Primero, trata con el ser amigo de esa clase. En un día de calamidad o desastre, uno no debe ‘dejar’ o abandonar a los que han sido sus amigos, o a los amigos de la familia de uno. Uno no debe ser solamente amigo cuando las cosas marchan bien, un amigo que se ausenta cuando realmente se le necesita. Considere, entonces, el otro lado del asunto. En un tiempo de necesidad, en vez de uno tener que viajar larga distancia a la casa de su hermano carnal para ver si él pudiera ayudar a uno, es mejor tener cerca a un amigo que esté presto, sí, dispuesto a ayudar a uno. Como lo declara otro proverbio: “Existe un amigo que se adhiere más estrechamente que un hermano.”—Pro. 18:24.
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