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Después del Armagedón—un nuevo mundo justoLa Atalaya 1963 | 1 de julio
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y él ha proporcionado una garantía a todos los hombres con haberlo resucitado de entre los muertos.” (Hech. 17:31) El que Jehová resucitara de entre los muertos a Jesús constituye seguridad de que todos los habitantes del nuevo mundo serán juzgados con justicia, incluyendo a los que vuelvan a la vida en lo que Jesús llamó “una resurrección de juicio.” (Juan 5:28, 29) El Juez y Rey de Dios no juzgará según las apariencias exteriores ni por rumor y chisme sino que él tendrá el espíritu de sabiduría que proviene de Jehová Dios. Además, él tiene el temor de Jehová; de modo que el profeta Isaías dio esta descripción de Aquel que ha sido nombrado por Dios para gobernar y juzgar el justo nuevo mundo:
“Y el espíritu de Jehová tiene que asentarse en él, el espíritu de sabiduría y de entendimiento, el espíritu de consejo y de poderío, el espíritu de conocimiento y de temor de Jehová; ya habrá disfrute por él en el temor de Jehová. Y él no juzgará según cualquier mera apariencia a sus ojos, ni reprenderá simplemente según la cosa que oigan sus oídos. Y con justicia él deberá juzgar a los humildes, y con rectitud deberá administrar reprensión a favor de los mansos de la tierra.”—Isa. 11:2-4.
Verdaderamente Jesucristo es el Gobernante y Juez ideal, porque él gobierna en el temor de Jehová. ¡Qué bendiciones significa eso para el género humano obediente! El rey David de tiempos antiguos se refiere a este tiempo bendito al decir, en sus últimas palabras: “El Dios de Israel dijo, la Roca de Israel me habló: ‘Cuando el que gobierna sobre el género humano es justo, gobernando en el temor de Dios, entonces es como la luz de la mañana, cuando brilla en salida el sol, una mañana sin nubes. Del resplandor, de la lluvia, sale hierba de la tierra.’” (2 Sam. 23:3, 4) Jehová de ese modo compara al gobernante que teme a Dios con la influencia de la luz del Sol en una mañana sin nubes después de la lluvia, al refrescar y vigorizar la creciente vegetación verde de la Tierra, de modo que brote hierba nueva de la tierra. Refrescante, entonces, será la atmósfera del nuevo mundo. Ninguna cosa ofensiva, ninguna cosa que huela a injusticia estropeará la vida en un nuevo mundo bajo un Rey tan temeroso de Jehová; por eso el salmista pinta con palabras este cuadro de ese tiempo glorioso:
“Defienda él la causa de tu pueblo con justicia y de tus afligidos con decisión judicial. Descenderá como la lluvia sobre el césped cortado, como chubascos copiosos que mojan la tierra. En sus días el justo brotará, y la abundancia de paz hasta que la luna ya no sea.”—Sal. 72:2, 6, 7.
HABITANTES HAN DE PERMANECER JUSTOS
No solo permanecerá justo el gobierno del nuevo mundo, sino que los habitantes también tienen que continuar en el camino de la justicia. Lo harán. En ese nuevo mundo no vivirá nadie que no sea amante de la verdad y de la justicia y que no permanezca en armonía con los principios de la rectitud. Todos tienen que aprender la justicia de Dios, como se predijo en Isaías 26:9: “Con mi alma te he deseado en la noche; sí, con mi espíritu dentro de mí sigo buscándote; porque, cuando hay juicios procedentes de ti para la tierra, justicia es lo que ciertamente aprenderán los habitantes de la tierra productiva.” Por medio de permanecer en el camino de la justicia, los habitantes del nuevo mundo de Dios recibirán bendiciones abundantes. La propia salvación de ellos se asegurará: “Oh cielos, causen un gotear desde lo alto; y que los cielos nublados mismos escurran justicia. Que se abra la tierra, y sea fructífera con salvación, y haga que la justicia misma brote al mismo tiempo. Yo mismo, Jehová, lo he creado.”—Isa. 45:8.
Para vivir en el justo nuevo mundo de Dios y estar en línea para una salvación a la vida eterna en salud perfecta, uno no puede esperar hasta después del Armagedón para aprender la justicia. Tiene que comenzar ahora, obedeciendo el mandato de Jesucristo: “Sigan, pues, buscando primero el reino y su justicia.” (Mat. 6:33) Tenemos que ponernos de acuerdo, entonces, con la justicia de Dios ahora por medio de familiarizarnos con la manera en que él quiere que vivamos. No podemos engañar a Dios por medio de adoptar una mera apariencia exterior de rectitud, como la de los guías religiosos del día de Jesús. Jesús sabía lo que verdaderamente se hallaba en el corazón de ellos: “¡Ay de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas! porque se asemejan a sepulcros blanqueados, que por fuera realmente parecen ser hermosos pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda clase de inmundicia. De esa manera ustedes también, por fuera realmente, parecen ser justos a los hombres, pero por dentro están llenos de hipocresía y desafuero.”—Mat. 23:27, 28.
De modo que no podemos ocultar un corazón desaforado mediante una manta de justicia exterior; Dios ve lo que somos hasta el corazón. Debemos recordar que el espíritu de Dios, espíritu de consejo y de sabiduría y conocimiento, está en el Juez y Rey, Jesucristo, que él está respaldado por el Soberano Supremo del universo, el Examinador de corazones: “Jehová está escudriñando todos los corazones, y está discerniendo toda inclinación de los pensamientos.” “El crisol es para la plata y el hornillo para el oro, pero Jehová es el examinador de los corazones.” (1 Cró. 28:9; Pro. 17:3) Este Examinador de corazones no necesita ningún instrumento mecánico, como por ejemplo una máquina de rayos X. Él fácilmente puede determinar lo que es una persona en el corazón, cuáles son sus pensamientos más recónditos. Así Jehová escudriña el corazón y él determina si uno tiene un buen corazón, si sus pensamientos y motivos son justos. Puesto que ninguna injusticia pasará sin ser expuesta y castigada en el Armagedón, ahora es el tiempo en el cual comenzar a vivir para el justo nuevo mundo.
Este examen divino de corazones, además, asegura que el nuevo mundo seguirá justo para siempre. Jehová se interesa en la condición de corazón de la persona porque le importa justificar a criaturas para vida eterna en ese nuevo mundo. Si a cualquiera con un corazón injusto se le concediera el derecho de vivir para siempre, entonces alguna clase de maldad o rebelión surgiría en el futuro. Pero Jehová determina si el corazón de uno está firmemente establecido en la rectitud; entonces Dios sabe que tal persona merece el don de la vida eterna.
Tal, entonces, es la esperanza de todos los que aman lo que es correcto. Acuda al Rey de Dios, Jesucristo, y a su reino celestial. Muestre su fe por medio de tomar todos los pasos necesarios ahora para vivir para el justo nuevo mundo. Deje que la sociedad del nuevo mundo de testigos de Jehová le ayude. Ellos se interesan en que usted goce de las bendiciones predichas en el Salmo 85:10, 11: “La bondad amorosa y la veracidad, se han encontrado; la justicia y la paz-se han besado. La veracidad misma brotará de la misma tierra, y la justicia misma mirará desde los mismos cielos.”
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Poder espiritual de una sola “Atalaya”La Atalaya 1963 | 1 de julio
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Poder espiritual de una sola “Atalaya”
◆ En Río de Janeiro, Brasil, una señora de sesenta y tres años de edad recibió un puñado de revistas y periódicos viejos de alguien de su familia. Entre estas publicaciones estaba un ejemplar de La Atalaya y ella lo leyó. Apreciando mucho su contenido, pronto trató de conseguir otros ejemplares; pero no pudo hallar a ningún testigo de Jehová. Por lo tanto, se aprendió de memoria el contenido del único ejemplar que tenía y le habló a todo el mundo acerca de las cosas maravillosas que había aprendido. Solo fue después de seis años que un ministro del Reino tocó a su puerta en cierto tiempo en que esta señora anciana contestó. Mostró gran celo por la verdad, habiendo sido sostenida durante seis años por un solo ejemplar de La Atalaya.
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