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  • Desarrollo de la Trinidad en los credos
  • La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1969
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  • EL CREDO DE LOS APÓSTOLES
  • EL CREDO NICENO
  • EL CREDO ATANASIANO
  • AMPLIA ACEPTACIÓN
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La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1969
w69 1/12 págs. 709-712

Desarrollo de la Trinidad en los credos

PROBABLEMENTE la mayoría de las personas que van a las iglesias hoy cree que la doctrina de la Trinidad es una enseñanza que fue desarrollada por Jesucristo y sus apóstoles. Sin embargo, el profesor E. Washburn Hopkins explica en su libro Origin and Evolution of Religion, página 336, lo siguiente: “A Jesús y Pablo la doctrina de la Trinidad evidentemente les era desconocida; en todo caso, ellos no dicen nada en cuanto a ella.” No formularon ningún credo que definiera una Trinidad.

La realidad es que la palabra “trinidad” ni siquiera aparece una sola vez en la Santa Biblia. Tampoco se encuentran en la Biblia expresiones como “un solo Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo,” o “de la misma sustancia que el Padre.” Al contrario, la Biblia, refiriéndose a Cristo, dice que fue “el principio de la creación por Dios,” y que “la cabeza del Cristo es Dios.” (Rev. 3:14; 1 Cor. 11:3) Así, pues, la New Catholic Encyclopedia dice de la Trinidad: “No es, como ya se ha visto, directa e inmediatamente la palabra de Dios.”—Tomo 14, página 304.

DESCONOCIDA A CLERIGOS PRIMITIVOS

Tampoco se desarrolló el concepto de ‘tres personas en un solo Dios’ inmediatamente después de la muerte de Jesús y sus apóstoles. El profesor episcopal de historia eclesiástica James Arthur Muller hace notar esto y escribe: “Esta ausencia de doctrina formulada de la Trinidad refleja el pensamiento teológico del siglo segundo. En las obras de Justino Mártir, que escribió en aproximadamente 150 d. de J.C., se da énfasis a la preexistencia del Hijo, pero en relación con el Padre se dice que Él estaba ‘en segundo lugar.’”—Creeds and Loyalty, página 9.

Aun hacia el fin del segundo siglo, un eclesiástico prominente, Ireneo, al referirse a Cristo, dijo que era subordinado a Dios, no igual a él.—Vea Irenaeus Against Heresies, Libro 2, capítulo 28, sección 8.

De modo que los eclesiásticos primitivos desconocían la Trinidad. En realidad fue unos 400 años o más después de la muerte de Cristo que unos hombres finalmente formularon el concepto de ‘tres personas en un solo Dios’ y lo introdujeron en la iglesia.

EL CREDO DE LOS APÓSTOLES

“Pero,” quizás objete alguien, “¿no compusieron los apóstoles mismos el Credo de los Apóstoles? ¿Y no enseña este credo la Trinidad?”

Por siglos se enseñó que los doce apóstoles escribieron este credo, y eso se creía piadosamente. Pero se ha probado que esa alegación es falsa. ¡Realmente, la evidencia revela que el “Credo de los Apóstoles” fue ideado por hombres que vivieron centenares de años después!

The Faith of Christendom, un libro informativo sobre credos y confesiones, redactado por B. A. Gerrish, observa: “Lejos, pues, de haber sido compuesto por los apóstoles en persona, no tenemos razón para suponer que el Credo que lleva el título de ellos haya aparecido menos de quinientos años después de su tiempo.” Examine el Credo de los Apóstoles transcrito a continuación:

“Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, Señor nuestro; que fué concebido por obra del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen; padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fué crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la santa Iglesia Católica; la comunión de los Santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne; y la vida perdurable. Amén.”—Diccionario católico de información bíblica y religiosa (Sagrada Biblia; La Prensa Católica, Chicago), página 72.

Usted puede ver que nada se dice aquí acerca de que Dios, Jesucristo y el Espíritu Santo sean “un solo Dios.” Sin embargo, durante los años en los cuales se estaba formulando el Credo de los Apóstoles se desarrolló gran controversia en cuanto a la naturaleza de Cristo. ¿Cuál era exactamente su relación con Dios? ¿Era menor que Dios y distinto de Él, o era Jesús Dios mismo?

EL CREDO NICENO

Para el siglo cuarto algunos eclesiásticos, incluso el joven archidiácono Atanasio, estaban alegando que Jesús y Dios eran una y la misma persona. Por otra parte, hombres como el presbítero Arrio se adherían a la posición de la Biblia, de que Jesús fue creado por Dios y era subordinado a su Padre. En 325 E.C. un concilio eclesiástico, convocado por el emperador romano Constantino, se reunió en Nicea, Asia Menor, para decidir sobre aquellos puntos en cuestión. En este concilio el emperador pagano Constantino favoreció el lado de Atanasio. Por lo tanto, los puntos de vista que expresaba Arrio, aunque se basaban sólidamente en la Biblia, fueron declarados heréticos.

Por consiguiente, tras aquello vino el ‘experimentar con palabras y aguzar frases’ para diseñar un credo que sirviera de instrumento contra los que sostenían que Cristo había tenido principio y no era consubstancial al Padre. En su forma original, el Credo Niceno fue claramente diseñado para combatir la posición de Arrio. Concluía con esta declaración formal, que más tarde fue quitada del credo:

“Pero los que dicen que hubo un tiempo en que él no era; o que no era antes de que fuera engendrado; o que fue hecho de aquello que no tenía ser; o que afirman que el Hijo de Dios es de cualquier otra sustancia o esencia, o creado, o variable, o mudable, a tales personas la Iglesia Católica y Apostólica anatematiza [maldice].”—Cyclopædia de M’Clintock & Strong, tomo 2, página 562.

Digno de atención, también, es el hecho de que el credo original que se redactó en Nicea no daba personalidad alguna al Espíritu Santo. Sin embargo, adiciones posteriores, de las cuales se cree que se hicieron en el Concilio de Constantinopla en 381 E.C., sí se la dieron. El credo redactado en Nicea en 325 E.C., con sus alteraciones posteriores, pasó a la historia como el Credo Niceno. Dice como sigue:

“Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todas las cosas visibles e invisibles. Y en un solo Señor, Jesucristo, Hijo unigénito de Dios, y nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero; engendrado, no hecho; consubstancial al Padre; por quien todas las cosas fueron hechas. El cual por nosotros los hombres y por nuestra salvación bajó de los cielos. Y por obra del Espíritu Santo encarnó de María Virgen, y se hizo hombre. Crucificado también por nosotros, bajo el poder de Poncio Pilato padeció y fué sepultado. Y resucitó al tercer día, según las Escrituras. Y subió al cielo: está sentado a la diestra del Padre. Y otra vez ha de venir con gloria a juzgar a los vivos y a los muertos; y su reino no tendrá fin. (Creo) en el Espíritu Santo, Señor y vivificador, que procede del Padre y del Hijo; quien con el Padre y el Hijo juntamente es adorado y glorificado; el cual habló por boca de los Profetas. Y en una Iglesia, Santa, Católica y Apostólica. Confieso un solo Bautismo para remisión de los pecados. Y espero la resurrección de los muertos y la vida del siglo venidero. Amén.”—Diccionario católico de información bíblica y religiosa (Sagrada Biblia; La Prensa Católica, Chicago), página 279.

Después de leer cuidadosamente el Credo Niceno, es interesante notar que en éste todavía no se define de manera completa la Trinidad. Se asegura que el Padre y el Hijo son consubstanciales, y al Espíritu Santo se le llama “Señor y vivificador,” pero no se dice que estos tres sean “un solo Dios.” Todavía seguiría el ‘experimentar con palabras y aguzar frases.’

EL CREDO ATANASIANO

Es en el Credo Atanasiano donde al fin se define la Trinidad. Como usted recuerda, Atanasio fue el joven archidiácono que apoyó de manera prominente los puntos de vista que se manifestaron en el Credo Niceno. ¿Compuso también este credo que lleva su nombre?

Esto es lo que se creía por siglos, pero se ha probado definidamente que eso es falso. The Faith of Christendom hace notar lo siguiente, en la página 61: “La atribución del Credo a Atanasio fue expuesta en el siglo diecisiete por el docto holandés G. J. Voss. A base de prueba interna se ha razonado que el documento puede fecharse como del período entre 381 y 428 d. de J.C.”

Sin embargo, no hay prueba segura para fijar una fecha tan temprana a ese credo. ¡En realidad, no hay referencia alguna a él en forma completa hasta centenares de años después! Así sucede que John J. Moment, en su libro sobre los credos, dice categóricamente: “Atanasio había estado muerto por quinientos años cuando éste apareció.” (We Believe, página 118) Observe cómo el Credo Atanasiano define la Trinidad:

“. . . adoramos a un solo Dios en Trinidad, y Trinidad en Unidad; ni confundiendo las personas, ni dividiendo la sustancia. Porque hay una sola persona del Padre, otra del Hijo, y otra del Espíritu Santo. Pero la Divinidad del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo toda es una: la gloria igual, la majestad coeterna. Tal como es el Padre, así es el Hijo, y así es el Espíritu Santo. El Padre increado, el Hijo increado, y el Espíritu Santo increado. El Padre incomprensible, el Hijo incomprensible, y el Espíritu Santo incomprensible. El Padre eterno, el Hijo eterno, y el Espíritu Santo eterno. Y sin embargo no hay tres eternos, sino un solo eterno. Así como tampoco hay tres incomprensibles, o tres increados, sino un solo increado, y un solo incomprensible.

“Así igualmente el Padre es todopoderoso, el Hijo todopoderoso, y el Espíritu Santo todopoderoso. Y sin embargo no hay tres todopoderosos, sino un solo todopoderoso. Por lo tanto el Padre es Dios, el Hijo es Dios, y el Espíritu Santo es Dios. Y sin embargo no hay tres Dioses, sino un solo Dios. Así igualmente el Padre es Señor, el Hijo Señor, y el Espíritu Santo Señor. Y sin embargo no [hay] tres Señores, sino un solo Señor. Porque así como nos obliga la verdad cristiana a reconocer que cada persona por sí misma es Dios y Señor, así nos prohíbe la religión católica decir que hay tres Dioses y tres Señores.

“El Padre no está hecho de ninguno, ni es creado ni engendrado. El Hijo es de solo el Padre; no hecho, ni creado, sino engendrado. El Espíritu Santo es del Padre y del Hijo; ni hecho, ni creado, ni engendrado, sino procedente. De modo que hay un solo Padre, no tres Padres; un solo Hijo, no tres Hijos; un solo Espíritu Santo, no tres Espíritus Santos. Y en esta Trinidad nadie está antes ni después del otro; nadie es mayor ni menos que el otro. Antes bien, todas las tres personas son coeternas juntas, y coiguales. De modo que en todas las cosas, como ya se ha mencionado, la Unidad en Trinidad y la Trinidad en Unidad ha de adorarse. Por lo tanto, así tiene que pensar de la Trinidad el que quiera salvarse. . . . ”—Cyclopædia de M’Clintock & Strong, tomo 2, páginas 560, 561.

Así que, muchos centenares de años después de la muerte de Jesucristo, se formuló al fin la doctrina de la Trinidad. Los hombres, según lo expresó el teólogo N. Leroy Norquist, “experimentaron con palabras, aguzaron frases, hasta que hubieron definido la relación de las tres ‘personas’ de la Trinidad de tal manera que al fin pudieran decir: ‘A menos que usted crea esto no es creyente verdadero.’”

De esta manera, pues, se formuló el concepto de Dios que ahora se sostiene en la mayoría de las iglesias.

AMPLIA ACEPTACIÓN

Sin embargo, quizás usted no crea que su iglesia realmente aprueba estos credos. Es verdad que la tendencia de las iglesias ha sido la de ni siquiera tratar de enseñar a los parroquianos el concepto de Dios que ellas sostienen y que causa tanta perplejidad. Pero esto no significa que los credos hayan sido rechazados por las iglesias. Al contrario, casi todas las iglesias todavía se adhieren a su concepto confuso de Dios.

El hecho de que la Iglesia Católica Romana lo hace se expresa claramente en The Catholic Encyclopedia bajo su encabezamiento “Trinidad.” Después de citar una porción del Credo Atanasiano, declara: “Esto, lo enseña la Iglesia.”

La Iglesia Anglicana también apoya el Credo de los Apóstoles, el Credo Niceno y el Credo Atanasiano. La Iglesia Episcopal protestante también los apoya, explicando que de la Iglesia Anglicana “está lejos de tratar de alejarse . . . en cualquier punto esencial de doctrina.”

Los cuerpos luteranos también abrazan estos credos. La constitución de la Iglesia Luterana de los Estados Unidos, artículo II sección 4, dice: “Esta iglesia acepta el Credo de los Apóstoles, el Credo Niceno y el Credo Atanasiano como declaraciones verdaderas de la fe de la Iglesia.” De manera semejante, la constitución de la Iglesia Unida de Cristo declara: “Reclama como suya la fe de la Iglesia histórica que se expresa en los credos antiguos . . . ”

Los presbiterianos apoyan el Credo Niceno, y también lo apoyan los principales cuerpos metodistas. Estas religiones se adhieren oficialmente al concepto trinitario. Aunque los cuerpos bautistas por lo general no se suscriben a credos, el secretario general asociado de la Asamblea Bautista Norteamericana declara lo siguiente acerca del Credo Atanasiano: “Confío en que la mayoría de los bautistas norteamericanos estarían en concordancia sustancial con su contenido.”

Es verdad que ciertas iglesias de la cristiandad posiblemente no apoyen oficialmente ningún credo; no obstante, casi todas sostienen el dogma trinitario que aquéllos desarrollaron. Así, John J. Moment escribió lo siguiente sobre el Credo Atanasiano en su libro We Believe: “En cuanto a sus definiciones estereotipadas el protestantismo las ha seguido aceptando, más o menos conscientemente, como la norma de la ortodoxia.”

UN CONCEPTO ANTIBÍBLICO

Sin embargo, la Palabra de Dios está en oposición directa a este concepto de ‘tres personas en un solo Dios.’ La Biblia dice que Dios es el “Rey de la eternidad,” y que no tiene principio ni fin. (1 Tim. 1:17; Sal. 90:2) Pero la Biblia dice que, diferente de su Padre eterno, Jesús es “el principio de la creación por Dios.” (Rev. 3:14) Prueba adicional de que Jesús y Dios no son uno y el mismo ni iguales se discierne por el hecho de que después de la resurrección de Jesús de entre los muertos, “Dios lo ensalzó a un puesto superior.” (Fili. 2:9) Si, antes de su ensalzamiento, Jesús hubiese sido igual a Dios, no se le pudiera haber ensalzado más, porque eso lo hubiera hecho superior a Dios. ¡Cuán patente es que los cristianos del primer siglo no enseñaron la doctrina de la Trinidad!

La enseñanza de la Biblia es clara. Jehová es el Dios Todopoderoso que ‘creó todas las cosas.’ (Rev. 4:11) Jesucristo es el “Hijo de Dios,” no el Dios Todopoderoso mismo. (Luc. 1:35) Y el espíritu santo no es una persona sino que es la fuerza activa de Dios de la cual es posible llenar a personas. (Hech. 2:4) Ya que es obvio que las iglesias no han estado enseñando estas verdades bíblicas, es vital, si usted desea agradar a su Creador, que se separe completamente de tales organizaciones religiosas.—Rev. 18:4.

[Ilustración de la página 710]

El emperador romano pagano Constantino convocó un concilio eclesiástico en Nicea en 325 E.C. lnfluyó en que se adoptara allí el Credo Niceno con su enseñanza de la Trinidad

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