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  • ¿Por qué están abandonando las iglesias?
    La Atalaya 1952 | 15 de octubre
    • Ahora es el tiempo para que las personas de corazón honrado respondan al mandato de Jehová de que “salgan de ella” antes de que él la destruya completamente en la batalla del Armagedón. Jehová Dios ahora está invitando a todos los pueblos de todas las naciones a que coman a su mesa y vivan. “¡Todos los sedientos,” dice él, “venid a las aguas! aquel también que no tiene dinero; ¡venid, comprad y comed! ¡sí, venid, comprad, sin dinero y sin precio, vino y leche! ¿Por qué gastáis dinero por lo que no es pan, y os afanáis por lo que no os puede satisfacer? ¡Escuchadme con atención y comed lo que es bueno, y deléitense vuestras almas en grosura! ¡Inclinad vuestro oído, y venid a mí! ¡escuchad, y vivirá vuestra alma!”—Isa. 55:1-3.

  • Purificando la adoración en Nigeria
    La Atalaya 1952 | 15 de octubre
    • Purificando la adoración en Nigeria

      Derribando los ídolos

      UN SIERVO de distrito de Nigeria escribió lo siguiente: “Viajamos a nuestra próxima asamblea a través de la vegetación, pasando por muchas pequeñas aldeas. No muchas aldeas del mundo occidental podrían mostrar una religiosidad como la de éstas. A la entrada de cada aldea tienen colgado el yuyu, para que no entre el mal; pero eso es sólo el principio. ¿Ve ese palo con una cadena alrededor? Ese es Awosi, el dios de la vida. Y eso que se ve a la entrada de esa choza, ¿qué es? Un montículo de tierra con una olla encima. Ese es Umumogo, el yuyu de la familia. El pájaro de barro es Ugo, el yuyu de las predicciones. La imagen a tamaño natural de un hombre y su esposa es el Ovugure, y el pequeño tallado en madera de un hombre desde la cintura para arriba es Obo, el dios de la prosperidad. Y sería imposible pasar por alto a Oghene, un palo de cuarenta pies de altura que tiene un pedazo de tela blanca en la punta. Además hay pequeñas casas montadas en elevados zócalos, en las cuales se hacen sacrificios. Dentro de ellas podemos ver caracoles, huesos, plátanos, ñames, cocos, botellas, etc.

      “Después que terminó la asamblea, un muchacho corrió hacia nosotros y dijo: ‘Mi papá acaba de morir y me dejó su caserío. Allí hay muchos yuyus. ¿Quieren venir ustedes y destruirlos?’ La tarea se llevó a cabo con eficiencia.”

      Otro siervo de distrito escribió: “Para las 9 p.m. ya la reunión pública se había disuelto, y aunque la religión falsa había sido fuertemente atacada con la espada del espíritu, pronto iba a sentir el hacha y el fuego literales. Cierto hombre que anteriormente estaba embarrancado en la adoración de demonios deseaba ser libre. No atreviéndose a destruir sus ídolos, vino a los testigos al obscurecer para que ellos le hicieran el trabajo. Un ejército de 100 testigos salió por la noche en una misión de destrucción. A medianoche ¡la muerte sobrecogió a los dioses-ídolos! Se le pegó fuego a una enorme casa yuyu y a las crujientes llamas se tiró un sinnúmero de ídolos, amuletos, conchas, tambores, vasijas, ollas, vestiduras especiales, plumas ‘santas’ y cosas por el estilo. Muchos de los vecinos se unieron a los testigos de Jehová y daban aclamaciones mientras se hacía el trabajo. Los dioses demoníacos sucumbieron ante la acción de las fieras y crujientes llamas y se elevaron en humo. Mientras rugía el fuego los testigos bailaban alrededor entonando cánticos del Reino. El árbol yuyu y su cerca fueron derribados y quemados. Hasta los amuletos que llevaba en el pelo la esposa del hombre que pidió la destrucción fueron cortados y quemados. Estos yuyus, a través de oráculos, constantemente les estaban prohibiendo que comieran esto o aquello, les ordenaban abstenerse de hacer esto o aquello, y siempre estaban haciendo demanda de más sacrificios de pollos y cabras. El hombre había gastado todo su dinero en satisfacer a sus dioses-ídolos, sin obtener a cambio ningún beneficio.”

      Un mahometano se impresiona ante conducta cristiana

      En Oshogbo se consiguió por arrendamiento un nuevo cine para la celebración de la asamblea de circuito. El dueño del local, un mahometano, cobró 2 libras esterlinas ($5.60). Después de la asamblea este hombre nos dijo que él había pensado que nosotros éramos como la gente en general en comportamiento y que romperíamos algunas sillas, afearíamos los alrededores y continuaríamos en sesión hasta las primeras horas de la mañana. Pero, ¡ah, qué diferencia! ¿Consideraríamos nosotros una ofensa el que él nos devolviera el dinero? ‘Déjenme saber cuándo querrán el cine de nuevo. Lo arreglaré especialmente para ustedes. Será un honor para mí.’

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