Los jóvenes preguntan...
¿Realmente dirige el Diablo los asuntos?
¿TE DEJARÍAS morir de hambre? ¿Te envenenarías adrede? ¿Retarías a alguien a un duelo del cual ninguno de los dos podría esperar salir con vida?
“¡No —dices—, yo no estoy loco!”
¿Qué opinas, pues, de un sistema económico y social mundial que permite que se pudra alimento que está en buenas condiciones mientras millones de personas pasan hambre? ¿O qué opinas de las naciones que contaminan el ambiente de la Tierra mientras se arman para una guerra nuclear?
Hace una década estaba en boga el culpar a la “sociedad” o “el establecimiento” por el comportamiento insensato del mundo. Pero la Biblia señala al “dios [invisible] de este sistema de cosas”, llamado Satanás, que “ha cegado las mentes de los incrédulos”. ¿Será verdad que alguien, un diablo, está cegando a la humanidad para perjuicio de ella? ¿O es ese concepto “una evasión de la responsabilidad que recae sobre el hombre, un apoyo falaz”, según se refirió en una ocasión Peter J. Riga, sacerdote católico, a la creencia en la existencia del Diablo? (2 Corintios 4:4.)
En Newington, Connecticut, Bruce, de 14 años de edad, se sentó en su clase de historia universal y consideró el impulso suicida de la sociedad. Un condiscípulo le mostró la explicación bíblica. “Mis padres no creían en el Diablo —recuerda Bruce—, pero ¿de qué otra manera podía yo explicar un mundo alocado?”
¿Cómo lo explicas tú?
“La historia sería incomprensible —sostiene Eugene Ionesco, dramaturgo rumano—, si dejáramos fuera el elemento demoníaco.” Al expresar su opinión para un periódico alemán, él razona: “Pero si hay un elemento demoníaco, ello nos llevaría a concluir que también tiene que haber un Ser Divino, Dios. En ese Dios es que yo quisiera creer. No podemos esperar nada más de los humanos. Si se deja el asunto en sus manos, no hay duda de que el hombre se dirige a la destrucción. Eso es lo que creo y lo que temo”. (Welt am Sonntag, 2 de septiembre de 1979.)
Tom, joven estudiante universitario, se sentía muy deprimido por la evidente futilidad de los asuntos mundiales. Dejó los estudios que lo encaminaban a la obtención de una maestría en ingeniería, y se retiró a una cabaña en el Sequoia National Forest (Bosque Nacional de Secuoyas). “Recuerdo claramente haber pensado que era poco inteligente el creer en el Diablo, una táctica para infundir miedo, como el infierno de fuego.” Pero entonces Tom empezó a leer por su cuenta lo que la Biblia dice acerca del Diablo.
No es tan loco como parece
La Biblia identifica claramente a Satanás como una persona inteligente y bien organizada. En un tiempo fue perfecto, estuvo entre las miríadas de criaturas de espíritu que Dios creó en el cielo (Job 38:7). Pero se hizo rebelde. Quizás tú hayas leído en Génesis cómo logró él que Adán y Eva se apartaran de Dios. ¿Qué trama él? Lograr que el mundo entero siga su derrotero. Dios le dijo a Satanás que, aunque él tendría seguidores, su proyecto fracasaría con el tiempo. (Génesis 3:15.)
Sus seguidores pueden llegar a ser, por tanto, “satancitos”... de tal palo, tal astilla. Como Jesús dijo a los opositores maquinadores de su día: “Ustedes proceden de su padre el Diablo, y quieren hacer los deseos de su padre. Ese era homicida cuando principió [...] Él es mentiroso y el padre de la mentira” (Juan 8:44). Esto explica la hipocresía, la avaricia, la paranoia que ves en el mundo de los adultos.
¿Te sorprendería, pues, que el Diablo inventara algunas mentiras gigantescas para ocultar su verdadera identidad? En Egipto, Babilonia, Persia y Grecia fomentó el miedo al infierno de fuego. La idea de un Diablo con cuernos, cola y una horca para arrojar en el fuego a la gente viene de Plutón, dios del mundo de los muertos en la mitología clásica, y de Pan, dios griego. El concepto mítico desvía la atención de la gente del verdadero propósito del Diablo.
“A medida que estudiaba la Biblia —relató Tom, después de salir de la cabaña en el bosque—, pronto me di cuenta de que ésta enseña claramente que el Diablo existe. La idea bíblica me llamó la atención... una persona de espíritu, superinteligente y muy astuta, que hace que el mundo actúe de modo insensato. Cuando vi que ni el infierno de fuego ni la idea mítica que tiene la cristiandad de un Diablo con una horca, cuernos, cola, y así sucesivamente, eran bíblicas, entonces todo tuvo sentido.” Pero ¿cómo revela precisamente la Biblia que Satanás, cuyo nombre significa “resistidor”, dirige un sistema mundial que rechaza a Dios?
Poderoso personaje político
El Diablo ofreció a Jesús todos los reinos existentes si hacía un acto de adoración delante de él. Jesús rehusó. Pero piensa en el poder implícito en un trato político como ése: “El Diablo le dijo: ‘Te daré toda esta autoridad y la gloria de ellos, porque a mí me ha sido entregada, y a quien yo quiera se la doy’”. (Lucas 4:6, 7.)
El leer esa declaración en la Biblia fue una revelación para Janet. “Aunque cuando me criaba creía en Dios, nunca pensé mucho en el Diablo —admitió ella—, hasta que cumplí 24 años de edad y leí una ayuda para el estudio de la Biblia, La verdad que lleva a vida eternaa. Lo que me impresionó de esta ayuda para estudiar la Biblia fue lo poderoso que el Diablo es. El argumento decisivo se produjo cuando leí el capítulo 10 de Daniel.”
El libro de Daniel llama ‘príncipes’ a los ángeles rebeldes de Satanás. Se muestra que esos príncipes han tenido autoridad sobre las potencias mundiales de la historia... Babilonia, Persia, Grecia, y así sucesivamente. El capítulo de la Biblia que impresionó a Janet te da una idea de cómo es la organización invisible de Satanás: “Y ahora —dice un ángel llamado Gabriel— regresaré a pelear con el príncipe de Persia. [...] ¡Mira! también el príncipe de Grecia viene [...] y no hay nadie que se muestre fuerte apoyador conmigo en estas cosas sino Miguel [otro ángel]” (Daniel 10:20, 21). Sólo Jehová Dios puede detener a Satanás y desenredar el lío que el sistema mundial de Satanás ha creado.
Se pone fin a la locura
¿Te alegrarías de que Dios eliminara a Satanás y su sistema durante el transcurso de tu vida? La Biblia especifica que el nuestro es un tiempo de “ay” (dificultades), “porque el Diablo ha descendido a ustedes, teniendo gran cólera, sabiendo que tiene un corto período de tiempo”. (Revelación 12:12.)
Por primera vez en la historia, en 1914, estalló una guerra mundial. Hubo ayes sin precedente por toda la Tierra. Luego vino la II Guerra Mundial y las guerras multinacionales de Corea, Vietnam, el Medio Oriente y otras partes de la Tierra. Los líderes ahora temen a una tercera guerra mundial suicida. Nuestra Era de guerra mundial es única. La Biblia la menciona junto con malestar social (”desafuero”, desobediencia a los padres, personas que no están dispuestas a ningún acuerdo), escaseces de alimento y terremotos. Jesús relacionó esos acontecimientos con ‘la señal de la conclusión del sistema de cosas’. (Mateo 24:3, 7, 12, 34; 2 Timoteo 3:1-3.)
Bertrand Russell, filósofo y matemático, fue testigo ocular de esos cambios radicales desde 1914. Aunque, como agnóstico, no cree ni en Dios ni en el Diablo, comentó lo siguiente sobre la tendencia suicida de la humanidad desde aquel año en adelante:
“Desde 1914, toda persona consciente de las tendencias del mundo ha estado profundamente perturbada por lo que ha parecido ser semejante a una marcha predestinada y predeterminada hacia siempre mayor desastre. Muchas personas serias han llegado a creer que nada puede hacerse [...] Ven a la raza humana, semejante al héroe de una tragedia griega, impulsada por dioses encolerizados, no siendo ya ama del hado”. (New York Times Magazine, 27 de septiembre de 1953.)
¿Qué quiere decir eso? Que el tiempo que le queda al Diablo es realmente “corto”, pues Jesús añadió: “De ningún modo pasará esta generación [que estaba viva en 1914] hasta que sucedan todas estas cosas”. Entre “estas cosas”, Dios destruirá el sistema de Satanás. Después Dios utilizará a Jesucristo para ‘reducir a la nada’ a Satanás mismo. (Mateo 24:21, 34; Hebreos 2:14.)
¡Cordura, por fin!
¿Cómo debería hacerte sentir el saber que el Diablo dirige realmente los asuntos como “el dios de este sistema”? “No es una idea espantosa”, dice Janet. “Todo lo contrario. Explica lo que está ocurriendo en estos días.” Según opina Bruce: “Da a uno una esperanza firme. Uno sabe que el gobierno celestial de Dios, su Reino, saldrá victorioso”. Tom pregunta: “¿De qué otra manera pudiera uno esperar francamente que la Tierra se convierta en un Paraíso?”. (Salmo 37:9-11.)
La siguiente frase cómica del comediante Flip Wilson tuvo éxito en los Estados Unidos: “El Diablo me hizo hacerlo”. Pero ¿deberías creer que tenemos que culpar de nuestros propios errores a Satanás? Eso sería tonto. Lee por ti mismo la explicación que da la Biblia acerca de las condiciones mundiales... eso es sabio. ¿Por qué no la examinas con más detenimiento, pronto?
[Nota a pie de página]
a Publicado por la Sociedad Watchtower Bible and Tract.
[Recuadro en la página 23]
“Pensar con mayor detenimiento en sus causas”
Un artículo de fondo de The Wall Street Journal examinó el problema del terrorismo. “La mente moderna y seglar quiere culpar a la sociedad”, hizo notar. Pero ¿cuáles fueron las palabras de conclusión? “El primer paso que hay que dar para resolver el problema del terrorismo es pensar con mayor detenimiento en sus causas. Al respecto, nuestros antepasados nos llevaban ventaja. Uno se acerca menos a la verdad si culpa a la sociedad que si culpa a Satanás.” (28 de octubre de 1977.)
[Ilustración en la página 21]
Los cuernos, la cola, las pezuñas hendidas y la horca provienen de antiguos dioses paganos