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  • Madurez un requisito cristiano
  • La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1963
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La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1963
w63 15/11 págs. 681-685

Madurez un requisito cristiano

“Dio . . . teniendo en mira el entrenamiento de los santos, para obra ministerial, para la edificación del cuerpo del Cristo, hasta que todos logremos alcanzar la unidad en la fe y en el conocimiento exacto del Hijo de Dios, a un varón hecho, a la medida de crecimiento que pertenece a la plenitud del Cristo.”—Efe. 4:11-13.

1. ¿Cuál es el significado básico de madurez?

MADUREZ significa, básicamente, perfección o calidad de completo, crecimiento pleno. En su oportunidad Pablo aludió a los que la poseían como “hombres de mayor edad,” es decir, mayores de edad en comprender la Palabra de Dios, teniendo la cualidad del juicio maduro. Tal madurez no es una cualidad heredada por naturaleza en un individuo, sino que es una cualidad que tiene que alcanzarse.

2. ¿Cómo se alcanza la madurez física?

2 La madurez física va de la mano con el tiempo y progresa según el tiempo, necesitando normalmente unos veinte años. Durante todo este período el cuerpo está desarrollándose y creciendo hasta que llega a su estatura completamente desarrollada. Entonces se ha logrado este tipo de madurez física.

3. (a) ¿De qué valor es la madurez física para el cristiano? (b) ¿Por qué es la madurez espiritual de mayor valor que la madurez física? (c) ¿Qué puede apresurar el desarrollo espiritual?

3 Sin embargo, la madurez física no es una cualidad imperativa para la madurez espiritual, ni lo más importante en la vida. De hecho, Pablo le dijo al joven Timoteo: “El entrenamiento corporal es provecho por un poco.” Es provechoso hasta cierto grado, pero observe dónde puso él el énfasis, continuando en el mismo versículo: “pero la devoción piadosa es provechosa para todas las cosas, puesto que encierra promesa de la vida de ahora y de la que ha de venir.” La madurez espiritual es, por lo tanto, importantísima, ya que envuelve, no solo nuestra vida presente, sino nuestro destino futuro. Se requiere el alimentar la mente con apropiado alimento espiritual a fin de desarrollar motivos apropiados, a fin de que uno pueda desarrollar las cualidades deseadas que sirven para medir esta madurez, como devoción, lealtad, perspectiva, fe, confiabilidad y espiritualidad o discernimiento espiritual. A fin de que se proceda hacia esta meta, Jehová tiene un programa maravilloso, saludable, diseñado para estos días. Contribuye a la habilidad del individuo a permanecer alerta a la desemejanza entre el programa sustentador de la vida de Jehová y la propaganda mortífera del Diablo. No es algo que se obtenga o se reciba automáticamente con el transcurso del tiempo, como el crecimiento físico, sino que puede acelerarse y mejorarse usando el tiempo sabia y provechosamente.—1 Tim. 4:8.

PROGRESO A LA MADUREZ, UN REQUISITO CRISTIANO

4. ¿Qué se requiere si uno espera alcanzar la posición de ser “varón hecho” en facultades de entendimiento?

4 Es interesante notar el consejo genuino que dio Pablo a los hebreos cuando les aconsejó que no repasaran continuamente las doctrinas primarias, sino que los dirigió al alimento sólido que podía ser aumentado por medio de entrenar las facultades de percepción. El entrenar significa trabajar, y es indisputable que el propósito de Pablo era el entrenamiento disciplinario de la mente para llenarla de pensamientos correctos para que pudiera discernir entre lo correcto y lo incorrecto. Entonces insta: “Pasemos adelante a la madurez.” Definitivamente la inclinación de la mente y el esfuerzo deben ser siempre hacia adelante a la meta de estar “plenamente desarrollados en poderes de entendimiento.”—Heb. 6:1; 1 Cor. 14:20.

5. (a) ¿Cuál es el alimento para el “pequeñuelo” física y espiritualmente? (b) ¿Por qué debe abandonarse una dieta de leche por alimento sólido?

5 Es cierto que la falta de madurez es un punto de partida normal, ora sea esto en la vida física, cuando el individuo pasa a través de la infancia, un período de adolescencia, luego finalmente llega a la madurez; ora sea desde el aspecto espiritual. La leche es el primer alimento para el niño, y luego comienza a tomar alimento más sustancial para vigorizar el cuerpo a medida que progresa el tiempo. Una situación semejante existe donde están envueltos el crecimiento y discernimiento espirituales. Al comienzo naturalmente todos participan de la leche de la Palabra, y, por supuesto, son pequeñuelos. Pero no continúan participando de leche sola por mucho tiempo, considerando solo las doctrinas fundamentales; pronto participan de alimento sólido tal como el que pertenece a la gente madura, después de progresar hasta donde tal alimentación pueda digerirse y ser hecha parte de su depósito de información espiritual. Espiritualmente, así como físicamente, la persona más joven tiene una meta superior y un deseo de “crecer.” Al pasar por el período de adolescencia o de madurez, la persona es afortunada cuando puede considerarlo como declaró Jesús: “Felices son los que están conscientes de su necesidad espiritual.” Esto naturalmente es una perspectiva espiritual saludable para progreso en el futuro.—Mat. 5:3.

6. (a) ¿Qué impedía la madurez espiritual en la congregación en Corinto? ¿Por qué? (b) ¿Por qué los cristianos deben ser sumamente vigilantes de su proceder para evitar el retroceder a la falta de madurez?

6 A la inversa, esto también es cierto, y bien podría indicar una deficiencia en devoción el que otras cosas en la vida que impiden el progreso del crecimiento espiritual disuadan a la persona. Recuerde que Pablo estableció la congregación en Corinto en su segundo viaje misional, cuando moró allí un año y medio. Luego recibió un informe de parte de la ‘casa de Cloe, que existían disensiones entre ellos.’ Entonces en su consejo él mencionó: “Que nadie se jacte en los hombres,” para que todos acudieran a Dios con honor y no a los hombres. El espíritu de excesiva amargura y de facción estaba presente. Luego llama la atención a la fornicación que existía allí y les da consejo en cuanto a las medidas de corrección. Cuando perdieron de vista al ‘hombre espiritual’ y fueron alcanzados por el ‘hombre físico,’ perdieron su posición de maduros delante de Jehová y otra vez llegaron a ser pequeñuelos. Pablo comentó sobre esto: “Hermanos, no pude hablarles a ustedes como a hombres espirituales, sino como a carnales, como a pequeñuelos en Cristo. Los alimenté con leche, no con algo de comer, porque todavía no estaban bastante fuertes. De hecho, tampoco están bastante fuertes ahora, porque ustedes todavía son carnales. Porque mientras haya entre ustedes celos y contiendas, ¿no son ustedes carnales, y no están andando como andan los hombres? . . . que nadie se jacte en los hombres.” “Valórenos así el hombre como subordinados de Cristo y mayordomos de los secretos sagrados de Dios. . . . lo que se espera de los mayordomos es que el hombre sea hallado fiel.” ¡Cuán vigilantes deben ser los cristianos a fin de no ser vencidos por el derrotero engañoso de acudir a hombres, es decir, de comparar a uno con otro y seguir a los hombres en vez de seguir a nuestro ejemplo perfecto, Cristo Jesús! ¡Jamás sea vencido por el materialismo, los deseos de la carne y otras tentaciones de este viejo mundo! Estas cosas malas, si se permiten, pueden hacer incursiones cancerosas en el hombre espiritual, y reducir aun al cristiano plenamente desarrollado espiritualmente a la infancia espiritual. Bien puede hacerse la pregunta: ¿Cuáles son las evidencias de tener madurez o por lo menos de trabajar hacia tenerla?—1 Cor. 1:11; 3:21; 5:1; 3:1-3, 21; 4:1, 2.

EVIDENCIAS DE MADUREZ—¿LAS TIENE USTED?

7. ¿Qué cualidad madura desplegó Jesús por la cual su Padre lo ungió?

7 Cristo Jesús fue la mismísima esencia de la madurez, al poseer todas las características de un Hijo maduro de Dios. No solo habló siempre la verdad, sino que demostró lealtad y verdad en sus acciones y hechos. (Rev. 3:7; Hech. 4:27) Él exhibió la siempre presente cualidad de justicia, según se registra en Hebreos 1:9, donde se declara: “Amaste la justicia, y odiaste el desafuero. Por eso Dios, tu Dios, te ungió con el aceite de alborozo.”

8. Considere características de Jesús que manifiestan al “varón hecho.”

8 Él ciertamente poseyó las cualidades de la verdad, como se declaró además: “Estaba lleno de bondad inmerecida y verdad.” (Juan 1:14) Fue altruista en todo respecto porque jamás buscó su propia gloria sino que buscó la gloria de aquel que lo envió, y fue inequívocamente leal y no hubo pensamiento injusto en él. (Juan 7:18) Fue sin engaño ni falta, prescindiendo de lo que le sucediera o la acusación que se hiciera contra él. También fue inofensivo. (Isa. 53:9; 1 Ped. 2:22; Heb. 7:26) Fue plenamente obediente al Todopoderoso Dios en todo respecto, porque dijo que se complacía muchísimo en hacer la voluntad de su Padre. Fue el ejemplo perfecto de amor porque estuvo dispuesto a entregar su vida por sus amigos, como se declara en Juan 15:13, 14: “Nadie tiene mayor amor que éste: que alguien entregue su alma a favor de sus amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que les mando.” Él ejecutó un acto de bondad inmerecida incomparable, por encima del de cualquier otra criatura que haya vivido. Pablo mencionó que, aunque él (Jesús) era rico, se hizo pobre por causa de usted para que usted pudiera hacerse rico por medio de la pobreza de él. (2 Cor. 8:9) Además de estas cualidades, exhibió paciencia, fortitud en el sufrimiento, compasión, benevolencia y fue abnegado.—Heb. 2:17; Isa. 53:7; 1 Tim. 1:16; Luc. 19:41; Mat. 4:23, 24.

9. (a) ¿Qué proceder recomendó Salomón que sería provechoso para que siguiera tras él el cristiano? (b) ¿Qué preguntas podríamos hacernos nosotros mismos en este respecto? (c) ¿Qué amonestación dio Pablo para no descuidar un derrotero hacia adelante?

9 El camino a la madurez es aclarado por el escritor bíblico Salomón, cuando muestra algunos requisitos y actitudes primarios para progresar hacia la madurez. Él aconseja: “Escuchen, oh hijos, a la disciplina de un padre y pongan atención, para que conozcan el entendimiento. . . . Guarda mis mandamientos y continúa viviendo. Adquiere sabiduría, adquiere entendimiento. No te olvides, y no te apartes de los dichos de mi boca. No la abandones y ella te guardará. Amala y ella te salvaguardará. La cosa principal es la sabiduría. Adquiere la sabiduría; y con todo lo que adquieras, adquiere el entendimiento. . . . y te exaltará. . . . Dará a tu cabeza una guirnalda de encanto.” (Pro. 4:1-9) Reconocemos inmediatamente en esas palabras la actitud emprendedora y progresiva hacia la madurez y lo que se necesita para obtener posesión de ella. Reduciéndolo a una base personal, podemos preguntarnos: ¿Estamos acrecentando diligentemente nuestro conocimiento de la Palabra de Dios, haciéndolo progresivamente? ¿Estamos adquiriendo conocimiento acertado, avanzando a la meta de ser hombres plenamente desarrollados? ¿Estamos poniendo atención a la amonestación de Pablo cuando advierte contra las debilidades resultantes si descuidamos un derrotero emprendedor? “A fin de que ya no seamos pequeñuelos, aventados como por olas y llevados de aquí para allá por todo viento de enseñanza por medio de las tretas de los hombres, por medio de astucia en tramar el error.”—Efe. 4:13, 14.

10. ¿Por qué le es tan valiosa la “nueva personalidad” al cristiano, y cómo podemos crecer?

10 Es esta información nueva que adquirimos continuamente lo que activa nuestra mente y nos habilita a ponernos la “nueva personalidad,” que realmente es una creación de la voluntad de Dios, por medio de su Palabra. (Col. 3:10) Podemos discernir, por la expresión del apóstol Pablo, que es esencial la fuerza espiritual. Por lo tanto, nada debe disuadirnos del derrotero progresivo, estando atentos siempre a la meta de la madurez. Notamos cuán oportunas son las palabras de Pablo cuando declara: “Antes bien, hablando la verdad, por el amor crezcamos en todas las cosas.” Pablo en esta declaración está instando a los efesios a estimular el crecimiento y a dejar que su derrotero siempre sea hacia adelante.—Efe. 4:15.

EXAMINÁNDONOS

11. ¿Sobre qué preguntas podemos meditar en cuanto a nuestra espiritualidad?

11 Muchas preguntas surgen en nuestra mente en cuanto a la espiritualidad. ¿Estamos yendo en pos de la meta de la madurez, que conduce a la vida eterna? ¿Nos excita constantemente el deseo sincero de mejorar nuestro ministerio? ¿Dominan los intereses del Reino nuestro modo de pensar y nuestra actividad? ¿Es productivo nuestro ministerio en el campo y estamos ayudando a otros a ser ministros productivos de Jehová Dios? ¿Podemos decir como dijo el apóstol Pablo en cuanto a personas a quienes él ayudó a discernir la verdad: “Ustedes mismos son nuestra carta, inscrita en nuestros corazones y conocida y siendo leída por toda la humanidad. . . . carta . . . no inscrita con tinta, sino con espíritu . . . en corazones [de carne]”?—2 Cor. 3:2, 3.

12. (a) ¿Por qué es La Atalaya de tanto valor para los ministros cristianos y otros? (b) ¿Qué no debe descuidarse?

12 ¿Qué hay de nuestro estudio personal? ¿Asignamos cierta cantidad de tiempo para abarcar adecuadamente todos los artículos de La Atalaya? ¿Pasamos por alto u omitimos alguna vez algunos artículos de este principal órgano de comunicación que Jehová Dios está usando hoy en día? ¿Reconocemos que las instrucciones dadas por medio de este conducto son tan vitales que nuestras mismísimas vidas dependen de que les pongamos atención?

13. ¿Cómo podemos determinar si estamos alcanzando la madurez o no?

13 Otra manera en que podemos probarnos a nosotros mismos si estamos aumentando o no nuestra madurez es si podemos hallar y lograr a fuerza de trabajo respuestas a los problemas. ¿Podemos raciocinar sobre principios y llegar a conclusiones correctas? Cuando se nos hacen preguntas, ¿podemos dar respuestas bíblicas a ellas? ¿Podemos resolver problemas de nosotros mismos y problemas conectados con nuestros deberes ministeriales? Si así es, estamos abarcados por el entendimiento apropiado de 1 Corintios 14:20: “No se hagan niñitos en facultades de entendimiento, antes sean pequeñuelos en cuanto a la maldad; sin embargo lleguen a estar plenamente desarrollados en poderes de entendimiento.”

14. ¿Qué características debemos manifestar en nuestra relación con nuestros compañeros cristianos?

14 ¿Somos pacientes y lentos para airarnos? ¿Estamos libres de queja acerca de nuestros compañeros cristianos? ¿Somos bondadosos para con algunos y no para con otros? ¿Son nuestras consideraciones acerca de otros o con otros edificantes, es decir, consideraciones con los de nuestras familias, miembros de la congregación, y recién interesados? ¿Somos de disposición buena, alegre? ¿No nos desanimamos rápidamente? Cuando hablamos a la gente en nuestro ministerio, ¿nos ofendemos fácilmente y somos lentos en cuanto a perdonar? ¿Ponemos atención a la exhortación del apóstol Pablo cuando declara: “Continúen soportándose los unos a los otros y perdonándose sin reserva los unos a los otros si alguno tiene causa de queja contra otro. Como Jehová los perdonó sin reserva a ustedes, así también háganlo ustedes”? —Col. 3:13.

15. (a) ¿Por qué es necesario que el cristiano vigile cuidadosamente su derrotero? (b) ¿Para alcanzar qué debe trabajar el ministro cristiano?

15 ¿Sucumbimos fácilmente a las tentaciones, o podemos resistirlas? ¿Reconocemos que es aconsejable vigilar la senda de nuestros pies para no ser entrampados? Debemos tener presente que Satanás siempre está consciente de las debilidades de la carne y que siempre es un enemigo, que anda por todas partes para ver a quién puede devorar. El derrotero de la sabiduría está de acuerdo con Proverbios 4:14, 15: “No entres en la senda de los inicuos, y no andes directamente al camino de los malos. Evítalo, no pases cerca de él; apártate de él, y pasa de largo.” Se discierne rápidamente que la senda del cristiano maduro es recta, y el desviarse de ella puede resultar en consecuencias lamentables. Evite las tentaciones por medio de ejercer juicio bueno y fuerte, el de una mente madura. Cuando nos examinamos continuamente así (no a otros), podemos observar que cosa maravillosa es que el cristiano tenga madurez, la estatura de un hombre plenamente desarrollado.

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