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  • “El Verbo”—¿quién es? Según Juan
    La Atalaya 1963 | 1 de marzo
    • 19. ¿Qué dice el Dr. E. J. Goodspeed acerca de 1 Juan 5:7, y por lo tanto con qué como base no podemos seguir adelante a examinar las identidades de la Palabra y de Dios?

      19 Sobre 1 Juan 5:7, el traductor de la Biblia Dr. Edgardo J. Goodspeed dice: “Este versículo no se ha hallado en griego en ningún manuscrito dentro o fuera del Nuevo Testamento antes del siglo trece. No aparece en ningún manuscrito griego de 1 Juan de antes del siglo quince, cuando uno cursivo lo tiene; uno del dieciséis también contiene esa lectura. Estos son los únicos manuscritos griegos del Nuevo Testamento en que se le haya hallado. Pero no aparece en ningún manuscrito griego antiguo o escritor cristiano del griego ni en ninguna versión oriental. . . . Lo desacreditan universalmente eruditos del griego y editores del texto griego del Nuevo Testamento.”j De modo que en nuestro examen de los escritos de Juan en cuanto a quiénes son la Palabra o Verbo y Dios, no podemos seguir adelante tomando como base lo que dicen las palabras espurias o falsas de 1 Juan 5:7.

      NACIMIENTO COMO HUMANO EN LA TIERRA

      20, 21. (a) ¿Cuándo salió la Palabra de la presencia personal de Dios, y qué preguntas surgen en cuanto a cómo lo hizo la Palabra? (b) ¿Cómo dice Juan que la Palabra hizo esto, y qué significa esto?

      20 Vino un tiempo en que la Palabra o Verbo salió de la presencia personal de Dios con quien había estado en el principio. Esto fue cuando vino abajo a la Tierra y estuvo entre los hombres. Dice Juan 1:10, 11: “Estaba en el mundo, y el mundo vino a la existencia por medio de él, pero el mundo no lo conoció. Vino a su propio hogar, pero su propio pueblo no lo acogió.” Al bajar, ¿hizo la Palabra lo mismo que habían hecho ángeles celestiales, quedarse todavía como persona espiritual pero meramente habiéndose revestido de un cuerpo humano visible y operar por medio de este cuerpo al estar entre los hombres? ¿O llegó a ser la Palabra una mezcla, una entremezcla de lo que es espíritu y lo que es carne? En vez de adivinar en cuanto a ello, dejemos que Juan nos diga:

      21 “Así que la Palabra llegó a ser carne y residió entre nosotros, y tuvimos una vista de su gloria, gloria como la que pertenece a un hijo unigénito por parte de un padre; y él estaba lleno de bondad inmerecida y verdad.” (Juan 1:14) Otras traducciones de la Biblia concuerdan en que el Verbo “llegó a ser carne” o “fué hecho carne.” (Mod; Val; HA) Esto es muy diferente de decir que se revistió de carne como en una materialización o como en una encarnación. Significa que llegó a ser lo que el hombre era—carne y sangre—de modo que fuera uno de nosotros los humanos. Busquemos cuanto busquemos en los escritos de Juan, ni una sola vez hallamos que Juan diga que la Palabra vino a ser un Hombre–Dios, es decir, una combinación de Dios y hombre.

      22. En cuanto a su humanidad, ¿qué se llamó a sí mismo la Palabra, y qué significó verdaderamente el que llegara a ser carne?

      22 La expresión Hombre-Dios es una invención de los trinitarios y no se encuentra en ningún lugar en toda la Biblia. Lo que la Palabra se llamó a si mismo cuando estuvo en la Tierra fue “el Hijo del hombre,” algo muy diferente de Hombre-Dios. En la ocasión en que por primera vez conoció al judío llamado Natanael, dijo a este judío: “Verán el cielo abierto y los ángeles de Dios ascendiendo y descendiendo al Hijo del hombre.” (Juan 1:51) Al fariseo judío Nicodemo dijo: “Así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así el Hijo del hombre tiene que ser levantado, para que todo el que crea en él pueda tener vida eterna.” (Juan 3:14, 15) En los escritos de Juan la expresión “Hijo del hombre” se aplica dieciséis veces a la Palabra. Esto indica que fue por un nacimiento humano en la Tierra que él “llegó a ser carne.” El que llegara a ser carne no significaba sino que había cesado de ser una persona espiritual.

      23, 24. Al hacerse carne, ¿qué se hizo la Palabra a los sentidos del hombre, y con qué palabras informa Juan acerca de su propia experiencia con la Palabra?

      23 Al hacerse carne, la Palabra, que antes era un espíritu invisible, se hizo visible, audible, palpable a los hombres en la Tierra. Así, hombres de carne pudieron estar en comunicación directa con él. El apóstol Juan nos informa su propia experiencia con la Palabra cuando éste existía en la carne, queriendo Juan compartir esa bendición con nosotros. Dice Juan:

      24 “Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado atentamente y nuestras manos palparon, concerniente a la palabra de vida, (sí, la vida fue puesta de manifiesto, y nosotros hemos visto y estamos dando testimonio e informándoles de la vida eterna que estaba con el Padre y que nos fue puesta de manifiesto,) lo que hemos visto y oído se lo estamos informando también a ustedes, para que ustedes también tengan participación con nosotros. Además, esta participación nuestra es con el Padre y con su Hijo Jesucristo.”—1 Juan 1:1-3.

      25, 26. (a) ¿Cómo hace referencia Juan al padre terrestre por custodia de Jesús? (b) ¿Cómo habla Juan acerca de la madre humana de Jesús después de llegar a ser custodio de ella?

      25 Juan llama a nuestra atención la madre humana de este Hijo del hombre, pero nunca por su nombre personal. Juan nunca habla del Hijo primogénito de ella como “Hijo de María.” Juan menciona por nombre a su padre humano por custodia cerca del principio de la narración, cuando Felipe le dice a Natanael: “Hemos hallado a aquel de quien Moisés, en la Ley, y los Profetas escribieron, Jesús, el hijo de José, de Nazaret.” (Juan 1:45) Más tarde, después que este Jesús alimentó a cinco mil hombres milagrosamente usando cinco panes y dos pescados, los judíos que trataron de hacer desdeñable la procedencia de Jesús dijeron: “¿No es éste Jesús el hijo de José, cuyo padre y cuya madre conocemos?” (Juan 6:42) Así, aunque Juan menciona a otras mujeres por su nombre María, deja sin nombre a la madre de Jesús. Dondequiera que se le menciona, nunca es como “María,” o “Madre,” sino siempre como “Mujer.”

      26 Por ejemplo, en las últimas palabras que se informa que Jesús habló a ella, cuando él moría como un criminal en un madero en Gólgota mientras su madre terrestre y su amado discípulo Juan miraban, él “dijo a su madre: ‘¡Mujer, mira! ¡tu hijo!’ Entonces dijo al discípulo: ‘¡Mira! ¡Tu madre!’ Y desde esa hora en adelante el discípulo la llevó a su propio hogar.” (Juan 19:25-27) Juan no nos dice por cuánto tiempo cuidó de María la madre de Jesús; pero nunca trata de glorificarla o beatificarla, ni siquiera mencionarla, por ser la madre de Jesús.

      27, 28. ¿De quién alegan los trinitarios que llegó a ser madre María, y a qué pregunta lleva esto?

      27 No obstante, según los que enseñan la Trinidad, cuando “la Palabra llegó a ser carne,” María llegó a ser la madre de Dios. Pero puesto que ellos dicen que Dios es una Trinidad, entonces la virgen judía María llegó a ser la madre de meramente una tercera parte de Dios, no “la madre de Dios.” Llegó a ser la madre de solo una Persona de Dios, la Persona a quien se pone segunda en la fórmula “Dios Padre, Dios Hijo, y Dios Espíritu Santo.” Así que María fue solo la madre de “Dios Hijo”; no fue la madre de “Dios Padre,” ni la madre de “Dios Espíritu Santo.”

      28 Pero si los católicos romanos y otros insisten en que María fue “la madre de Dios,” entonces nos vemos obligados a preguntar: ¿Quién fue el padre de Dios? Si Dios tuvo una madre, ¿quién fue su padre? Así vemos de nuevo que la enseñanza de la Trinidad lleva a lo ridículo.

      29. En Apocalipsis 4:8, 11, ¿cómo describe Juan al Señor Dios, y qué pregunta surge en cuanto a que María lo tuviera en el vientre?

      29 Además, el apóstol Juan vio en una visión a ciertas criaturas celestiales que le decían a Dios que estaba en su trono: “Santo, santo, santo, es el Señor Dios todopoderoso, el cual era, el cual es, y el cual ha de venir,” y a otros que decían: “Digno eres ¡oh Señor Dios nuestro! de recibir la gloria, y el honor, y el poderío, porque tú criaste todas las cosas, y por tu querer subsisten, y fueron criadas.” (Apo. 4:8, 11, TA) La Biblia dice claramente que los cielos de los cielos no podrían contener al Señor Dios Todopoderoso; y el estupendo templo del rey Salomón en Jerusalén no podía contener al único Señor Dios Todopoderoso. ¿Cómo, entonces, podría una cosa tan microscópica como el óvulo en el vientre de María contener a Dios, de modo que ella llegara a ser “la madre de Dios”? Por lo tanto, seamos cuidadosos en cuanto a lo que enseñamos para que no le restemos grandeza a Dios.

      SU LUGAR DE NACIMIENTO

      30, 31. (a) ¿Qué pregunta surgió entre los judíos acerca de este Jesús que aparentemente venía de Nazaret de Galilea? (b) Al hacer Jesús su entrada triunfal en Jerusalén, ¿cómo sugirió la grande muchedumbre su lugar de nacimiento?

      30 Entre los judíos surgió un debate en cuanto al lugar de nacimiento de Jesús que venía de Nazaret de la provincia de Galilea. Los judíos en general no sabían que él había nacido en Belén. Por lo tanto Juan nos dice: “Otros decían: ‘Este es el Cristo.’ Pero algunos decían: ‘El Cristo realmente no viene de Galilea, ¿verdad? ¿No ha dicho la Escritura que el Cristo viene de la prole de David, y de Belén la aldea donde David solía estar?’ Por lo tanto se desarrolló una división en cuanto a él entre la muchedumbre.” (Juan 7:41-43) No obstante, cuando Jesús hizo su entrada triunfal en Jerusalén en la primavera de A.C. 33, hubo muchos judíos dispuestos a aclamarlo como el Rey prometido por Dios, el Hijo del rey David de Belén. Juan 12:12-15 nos dice:

      31 “El día siguiente la grande muchedumbre que había venido a la fiesta, al enterarse de que Jesús venía a Jerusalén, tomó ramas de palmas y salió a su encuentro. Y comenzaron a gritar: ‘¡Salva, te rogamos! ¡Bendito el que viene en el nombre de Jehová, aun el rey de Israel!’ Pero cuando Jesús hubo encontrado un asno joven, se sentó en él, exactamente como está escrito [en Zacarías 9:9]: ‘No temas, hija de Sion. ¡Mira! Tu rey viene, sentado sobre un pollino de asna.’”—Vea el Salmo 118:25, 26.

      32. (a) ¿Cómo indicó Natanael que Jesús estaba conectado con la realeza? (b) En Apocalipsis, ¿cómo indicó Jesús que estaba conectado con la realeza, y qué comparación existirá entre su reino y el de su antepasado?

      32 Sin embargo, tres años antes de esto, cuando Jesús empezó su carrera pública en el país de Israel, Natanael reconoció que Jesús estaba conectado con el rey David, diciéndole: “Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres Rey de Israel.” (Juan 1:49) Y en la visión que se le dio al apóstol Juan las conexiones de Jesús con la realeza reciben énfasis varias veces. En Apocalipsis 3:7 Jesús mismo dice: “Estas son las cosas que dice el que es santo, el que es verdadero, el que tiene la llave de David.” En Apocalipsis 5:5 una persona de edad dice de Jesús: “¡Mira! El León que es de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido.” Finalmente, en Apocalipsis 22:16, leemos: “Yo, Jesús, envié mi ángel para darles testimonio de estas cosas para las congregaciones. Yo soy la raíz y la prole de David, y la estrella resplandeciente de la mañana.” Aunque Jesús en la Tierra habló de sí como “Jesús el nazareno,” en realidad había nacido en el pueblo nativo del rey David, Belén, pero meramente había sido criado en Nazaret. (Juan 18:5-7; 19:19) Allí José su custodio fue considerado su padre. Su antepasado David tuvo un reino terrestre; pero el reino celestial de Jesús es algo más grandioso y más provechoso para toda la humanidad.

      33, 34. (a) ¿Cómo arguyen los clérigos que la fraseología de Juan 1:14 implica una encarnación de la Palabra? (b) ¿Qué arguye el uso por Pedro de la palabra clave, junto con los usos que se hacen de ella en otros lugares?

      33 El que era la Palabra o el Verbo pasó solo un tiempo corto entre los hombres, menos de treinta y cinco años desde que fue concebido en el vientre de la virgen judía que descendió del rey David. Como vierte Juan 1:14 Una Traducción Americana: “De modo que la Palabra se hizo carne y sangre y vivió por algún tiempo entre nosotros.” Los clérigos que creen en una encarnación y en un Hombre-Dios llaman atención al hecho de que el verbo griego que se traduce “vivió por algún tiempo” tiene su raíz en la palabra que significa “tienda” o “tabernáculo.” En realidad, así es como el Dr. Roberto Young vierte la expresión, traduciéndola: “Y la Palabra llegó a ser carne, y sí estuvo en tabernáculo entre nosotros.” Puesto que los que acampan moran en una tienda de campaña, los clérigos afirman que Jesús era todavía persona espiritual y meramente estaba en tabernáculo en un cuerpo de carne y por lo tanto era una encarnación, un Hombre–Dios. No obstante, el apóstol Pedro usó una expresión parecida acerca de sí mismo, diciendo: “Pues tengo por deber, mientras habito en esta tienda, estimularos con mis amonestaciones, considerando que pronto veré abatida mi tienda.” (2 Ped. 1:13, 14, NC) Ciertamente que por esas palabras Pedro no quiso decir que él mismo era una encarnación. Pedro quiso decir que él meramente iba a residir por un poco de tiempo más en la Tierra como criatura de carne.

      34 La misma palabra griega que se usa en Juan 1:14 se usa también en cuanto a otras personas que no son encarnaciones, en Apocalipsis 12:12; 13:6. Así pues, las palabras de Juan 1:14 no apoyan la teoría de encarnación.

  • Existencia prehumana
    La Atalaya 1963 | 1 de marzo
    • Existencia prehumana

      35, 36. (a) ¿A qué existencia se refiere Juan 1:1, y qué hombre fue el primero en llamar atención a ésta? (b) ¿Cómo fue Jesús un hombre que vino después de Juan y sin embargo que existió antes que él, y a qué se refirió el que Juan lo llamara el Cordero de Dios?

      EL APÓSTOL Juan abrió su narración, diciendo: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios.” Con esto él no quiso decir el principio del ministerio público de Jesús en la Tierra hace diecinueve siglos. Quiso decir que la Palabra o Verbo tuvo una existencia prehumana, mucho antes de que ‘llegara a ser carne’ en la Tierra. Juan hace claro esto en toda su narración. Más de un mes después de haberse bautizado Jesús en el río Jordán, Juan el Bautista llamó atención a Jesús y a su vida anterior, diciendo: “¡Vean, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo! Este es aquel de quien dije: Detrás de mí viene un hombre que se me ha adelantado, porque existió antes de mí. Ni siquiera yo le conocía, pero la razón por la cual yo vine bautizando en agua fue para que él fuera hecho manifiesto a Israel.”—Juan 1:29-31.

      36 Juan el Bautista nació como seis meses antes de que la Palabra ‘llegara a ser carne’ o naciera como el Hijo de la virgen judía. Por esa razón Juan dijo con referencia a Jesús: “Detrás de mí viene un hombre.” Pero ahora, debido a lo que le pasó a Jesús después que Juan lo bautizó, Juan podía llamar a Jesús “un hombre que se me ha adelantado.” De modo que cuando Juan dijo de Jesús: “Existió antes de mí,” Juan debe haber querido decir que Jesús tuvo una existencia prehumana. Juan también señaló al hecho de que Jesús había de llegar a ser un sacrificio a Dios, porque en el antiguo Israel los sacerdotes judíos sacrificaban diariamente corderos a Dios. Para que Jesús como el “Cordero de Dios” quitara el pecado del mundo, su sangre tendría que fluir en sacrificio, porque sin el derramamiento de la sangre de una víctima inocente no se podía obtener de Dios perdón de pecados.—Heb. 9:22.

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