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  • ¿Vive usted su fe?
    La Atalaya 1963 | 1 de febrero
    • y hieren su conciencia que es débil, ustedes están pecando en contra de Cristo.” “No dejen, pues, que se hable de lo bueno que hacen con daño para ustedes. Porque el reino de Dios no significa el comer y el beber, sino que significa rectitud y paz y gozo con espíritu santo. Es bueno no comer carne ni beber vino ni hacer cosa alguna por la cual tropiece tu hermano.”—1 Cor. 8:9,12; Rom. 14:16,17,21.

      El anfitrión cristiano tiene que ser circunspecto en cuanto al servir bebidas alcohólicas, para no ofender o hacer tropezar a alguien. Más bien que ofrecer un refresco alcohólico a alguien cuyas preferencias no se conocen, proteja su conciencia y evite ofensas por medio de preguntarle qué le agradaría para apagar su sed. Si él prefiere vino u otra bebida de esta naturaleza se lo puede decir a usted. O, usted pudiera sencillamente servir café, té o una bebida gaseosa. Cuando un cristiano indica un deseo de abstenerse de bebidas alcohólicas, respete su resolución. Si el que usted usara tales refrescos lo perturbaría, no ejerza usted su autoridad, a causa de él. Esto también es vivir su fe.

      BODAS

      Estos son asuntos que no nos conviene pasar por alto durante las excitadas preparaciones para una boda. Los novios pueden decidir si se celebrará o no una recepción. Ellos también deberían decidir si habrán de servirse bebidas alcohólicas en tal fiesta de bodas o no, tomando en cuenta la costumbre local y quiénes asistirán. La pareja cristiana tiene la responsabilidad de ver que la recepción se efectúe de una manera cristiana, prescindiendo de quién verdaderamente la financie. No solo tiene que regularse estrictamente el ofrecimiento de vino o bebidas parecidas, sino que toda la ocasión debería reflejar la sinceridad de la profesión cristiana de fe de parte de ellos. Si usted celebra un casamiento cristiano, ¿por qué debiera conformarse con cosa alguna que no sea una fiesta de casamiento cristiana? Sus invitados juzgarán su cristianismo por el ambiente de la recepción. Tenga cuidado de no darles la impresión de que en el corazón usted todavía es parte del mundo.

      No parece haber justificación alguna para entregar el control de una recepción o programa de boda cristiano a un “maestro de ceremonias” mundano para que él dirija el entretenimiento. Si músicos profesionales se alquilan, es el deber de los novios el especificar qué clase de música es aceptable y qué no es aceptable. Música o baile que son inmodestos o innecesariamente bulliciosos y desenfrenados ciertamente no son ninguna recomendación de su esperanza y modo de vivir cristianos.

      La fiesta de boda cristiana, igual que el discurso matrimonial mismo, reflejará el punto de vista sano y piadoso que los verdaderos cristianos adoptan en cuanto al matrimonio. Las recepciones mundanas generalmente reflejan el punto de vista irresponsable del mundo hacia el contrato matrimonial. No se imagine usted que su recepción de boda no es un éxito a menos que siga el modelo de las fiestas bulliciosas del mundo. Si usted no tiene más éxito en su matrimonio mismo que el que tienen los matrimonios mundanos, quizás le espere a usted una desilusión amarga. De manera que recuerde que la Palabra de Dios dice: “No estén amando al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él . . . Además, el mundo está desapareciendo y también su deseo.”—1 Juan 2:15-17.

      Entonces, ¿cómo debería usted considerar la recepción de boda, si se decidiera a celebrar una? Considérela como oportunidad feliz de vivir su fe y comenzar su matrimonio en la dirección correcta. Por ejemplo, después de servir refrescos, se pudiera tener música apropiada y baile si se desea, pero hay algo más que también podría arreglarse para la ocasión. Tal vez querrá tener el canto en grupo de cánticos cristianos para alabanza de Jehová, o un coro mixto podría entretener, con sus participantes cantando las diferentes voces para producir armonía. Podría haber entretenimiento instrumental, si estuviera disponible. Una cosa excelente que hacer es hacer arreglos para varias expresiones o experiencias breves de parte de cristianos maduros quienes quisieran expresar su apreciación por el don de Dios del matrimonio y la felicidad que les ha venido por medio de aplicar principios bíblicos a la relación matrimonial. Se les pudiera pedir algunas palabras de consejo práctico a cristianos que hayan criado a hijos obedientes en la fe. Podrían señalarse trampas así como remedios cristianos para problemas que afrontan a personas casadas hoy en día.

      Un programa de esta índole es un testimonio maravilloso al hecho de que usted realmente vive su fe. Tal recepción de boda daría a los novios un valioso comienzo en el asunto serio de ser marido y esposa cristianos. Edificaría a todos los concurrentes. Cualquier pariente o invitado mundanos que asistiera a semejante fiesta no tendría duda alguna de que estuvieran entre cristianos verdaderos. ¿Quisiera usted dar a sus invitados cualquier otra impresión? Entonces viva su fe en este asunto de bodas.

      DANDO REGALOS

      Estrechamente relacionada a las bodas es la entrega de regalos. En este asunto Jesús nos dijo cómo vivir nuestra fe: “Cuídense mucho de no practicar su justicia delante de los hombres a fin de ser observados por ellos; de otro modo no tendrán recompensa con su Padre que está en los cielos. Por eso cuando empieces a hacer regalos de misericordia, no toques una trompeta delante de ti, así como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para que los hombres los glorifiquen.” (Mat. 6:1, 2) Esto no quiere decir que usted nunca puede identificarse como el dador de un regalo. Jesús estaba condenando el dar incorrecto que se practica para ser visto por los hombres. El dar que se hace con un espíritu de competencia o que pone en aprietos a alguien es malo también. (Gál. 5:26) Al dar regalos es posible que uno no esté viviendo su fe.

      Por ejemplo, en algunos países a las mujeres les gusta celebrar una fiesta de regalos, en la cual reunión hacen “llover” regalos sobre alguna persona merecedora. La manera en que la fiesta de regalos se lleva a cabo determina si es aceptable para cristianos o no. La manera de hacer presentaciones en grupo es mediante el declarar que los regalos son de “nosotros,” omitiendo la identificación de cada regalo con su donador particular. (Rom. 15:26) O, si uno prefiere, sería correcto el que una tarjeta, firmada por todos los presentes, se entregue junto con los regalos. Por medio de este método cristiano de hacer una presentación en grupo se evitará que uno sea tentado a gastar más allá de sus medios o a errar por medio de hacer una “exhibición ostentosa” de su medio de vida. (1 Juan 2:16) Si el regalo de una viuda pobre se abre al lado del obsequio espléndido de usted, no habrá ninguna comparación involuntaria que pudiera lastimar a uno de los pobres del Señor. Los más pobres no tendrían ningún temor de asistir a una fiesta de regalos de esta clase.

      Cuídese mucho de que su entrega de un regalo o la lectura de su tarjeta firmada no llegue a ser una “trompeta” que anuncie públicamente su generosidad. Tal proclamación en realidad anunciaría a Jehová y a los hombres que usted no vivió su fe. Sin embargo, si en cualquier ocasión usted desea dar un regalo, tal vez a un miembro de su familia o a un amigo íntimo, usted está libre para identificarse como el donador de un regalo en particular siempre que haga la presentación privadamente.—Mat. 6:3, 4.

      Claro está que el vivir nuestra fe cristiana es un trabajo de tiempo cabal. Significa más que el mantenerse libre del materialismo, de la entrega frenética a los placeres, de la idolatría y de la inmoralidad. Significa más que el predicar celosamente las buenas nuevas del reino de Dios. Si su fe está viva influirá en todo lo que usted haga.

      Recuerde, sin embargo, que Dios no le está preguntando a usted si su hermano vive su fe. La pregunta es: “¿Vive usted su fe?” Concéntrese en el cuidadosa y piadosamente vigilar su propia conducta, no la de su hermano. Parte de su fe es el animar a su compañero cristiano en el camino a la vida por medio de siempre ponerle un ejemplo excelente. Deje que su hermano vea el gozo y las bendiciones que vienen a usted debido a que realmente usted vive su fe. Entonces él querrá vivir la suya. ¿Ve usted la sabiduría de esto? Entonces, como dijo Jesús, “si ustedes saben estas cosas, felices son si las hacen.”—Juan 13:17.

  • Asambleas de distrito “Ministros valerosos”
    La Atalaya 1963 | 1 de febrero
    • Asambleas de distrito “Ministros valerosos”

      “PERMÍTAME decir que he oído a muchas personas decir que se impresionaron mucho de sus delegados y de la manera en que se condujo su asamblea. . . . Estoy seguro de que hablo de parte de los residentes de Sheboygan al decir ‘¡Bienvenidos para que vuelvan pronto!’”—Oficial municipal de Sheboygan, Wisconsin.

      Esta es tan solo una de las muchas expresiones hechas como resultado de las Asambleas de distrito “Ministros valerosos” de 1962, asambleas de tres días sobre las cuales hasta la fecha se han dado informes procedentes de noventa ciudades— cuarenta y nueve en los Estados Unidos de la América del Norte, once en el Canadá, ocho en las Islas Británicas y las demás en otros ocho países. Muchas más de estas asambleas se celebraron en varias partes del mundo.

      “Ministros valerosos”—¡qué tema apropiado para estas asambleas cristianas! Todos los hombres de todas partes tienen necesidad de ser valerosos en estos tiempos cruciales. Y estas asambleas de distrito, celebradas empezando en junio, se prepararon con el mismísimo propósito de inspirar a hombres de buena voluntad a ser valerosos.

      No extraña, entonces, el que decenas de miles de personas recibieran gozosamente en su presencia a los ministros de Jehová. En cuarenta de las cuarenta y nueve ciudades de los Estados Unidos mencionadas, los testigos de Jehová celebraban asambleas de distrito por primera vez. Este hecho dejó que el mensaje del reino de Dios fuese llevado a estas secciones con un impacto jamás experimentado antes. Los muchos lugares de asamblea hicieron que fuese más fácil que un número mayor de entre el público asistiera con poco costo o inconveniencia. Y, también, hicieron que fuese posible que muchas más personas que tenían familias numerosas asistieran a una asamblea, personas que de otro modo quizás lo hubieran hallado gravoso económicamente. Todo esto resultó en buena publicidad y una excelente reacción de parte del público, y las cifras de concurrencia manifiestan esto.

      En West Palm Beach, Florida, por ejemplo, el número de concurrentes del domingo de 5,288 representó un aumento de 58 por ciento sobre la concurrencia de la noche del sábado. En Southend, Inglaterra, hubo un aumento asombroso de 70 por ciento, y en Jersey City, Nueva Jersey, a pesar de una tronada, un aumento de 30 por ciento—todo lo cual muestra que un número saludable de público se presentó para oír la conferencia pública intitulada “¡Cobre valor—el reino de Dios se ha acercado!”

      Otros hechos emocionantes se ven en los totales. Por ejemplo, ¡en la asamblea que se celebró toda en francés en la ciudad de Quebec, Canadá, los asambleístas se emocionaron de una concurrencia de 2,103, y 63 se bautizaron! Hace solo unos años un mero puñado de Testigos allí luchaba por su vida cristiana, pero ¡ahora mire lo que está sucediendo! La cifra total para el Canadá es de 44,711, señal verdaderamente alentadora para expansión futura. Las Islas Británicas gozaron de una concurrencia

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