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  • La tentación de la lotería
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La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1967
w67 1/11 págs. 643-644

La tentación de la lotería

SIN duda la lotería es una tentación para muchas personas. La perspectiva de obtener mucho a cambio de muy poco, así como la excitación que está asociada con ella, es irresistible para muchos. Aprovechándose de este hecho, Nueva York, uno de los principales estados de los Estados Unidos, ha inaugurado una lotería estatal, y la venta de billetes comenzó el 15 de junio de 1967.

Se pudiera decir que la lotería es una tentación doble, porque no solo es una tentación para los que compran billetes de lotería sino también para los gobiernos como fuente de ingresos. El cuerpo legislativo del estado de Nueva York repetidamente votó a favor de ella, así como una mayoría de los votantes del estado, 2.464.898 votando a favor de ella en comparación con 1.604.694 votando en contra de ella. En esto estuvieron siguiendo el ejemplo de la gente del estado cercano de New Hampshire, que hace tres años fue el primer estado de los Estados Unidos en setenta años que opera una lotería. A través del mundo más de ochenta países operan loterías, los cuales se embolsan más de 1.000 millones de dólares anualmente en ganancias.

Pudiera decirse que los Sweepstakes irlandeses es la lotería tentadora más extensamente conocida y patrocinada, también siendo el negocio de mayor escala de Irlanda. Según Fortune, una revista preponderante de negocios estadounidense, los Sweepstakes irlandeses se las arreglan para vender billetes en 146 diferentes países. Confiesan ganar unos 45 millones de dólares anualmente y dar una quinta parte de esto a la beneficencia. Es posible que Alemania Occidental tenga la más grande tentación de loterías, porque sus tres loterías, nacionales recogen 545 millones de dólares anualmente, un tercio de lo cual se aplica a programas de salud, juveniles y deportivos. En diciembre del año pasado Madrid tuvo su más grande lotería de día feriado, distribuyéndose a los ganadores 50 millones de dólares Inglaterra, Francia y México operan loterías provechosas y también lo hacen países comunistas como la Unión Soviética, Checoslovaquia y Hungría.

Debido a que la lotería puede ser una tentación engañosa en lo que toca a fuente de ingresos para los gobiernos, algunos caudillos de los asuntos cívicos norteamericanos han hecho propaganda vigorosa en contra de ella. De hecho, algunos de los funcionarios más encumbrados del estado de Nueva York se opusieron fuertemente a la lotería allí. ¿Por qué? Porque, como se expresó en el Post de Nueva York, “la gente que menos puede darse el lujo de gastar dinero en la lotería es la que lo hace. Por lo tanto una lotería es un tipo regresivo [contrario a progresivoa] de imponer impuestos que socialmente es incorrecto. . . . En Inglaterra las salas de apuestas clandestinas hacen la mayor parte de su negocio en los vecindarios pobres. . . . Tentados por la promesa de algo por nada, los pobres indiscutiblemente aplican al juego por dinero ingresos que deberían gastarse en cosas esenciales como alimento y ropa.”—3 de octubre de 1966.

Que esto no es teoría inútil se demostró cuando una huelga de empleados de la lotería detuvo la lotería en Puerto Rico por diez días. Durante ese tiempo las ventas de alimento en ciertos supermercados aumentaron 30 por ciento. ¡Obviamente, los pobres tienen más dinero para alimento cuando no hay lotería en la cual gastar su dinero!

Que el operar loterías para ingresos es una tentación engañosa es la posición que ha asumido el Instituto de Impuestos de los Estados Unidos: “Prescindiendo de cuántas maneras ingeniosas inventemos, tarde o temprano aprendemos con cada una de ellas que no hay. . .panacea. A la larga los métodos ‘sin dolor’ frecuentemente resultan ser los más dolorosos.”

Que la lotería es una tentación engañosa se discierne además en que es básicamente falta de solidez. Las loterías consumen mucho potencial humano y no obstante no producen riqueza; simplemente la distribuyen de las manos de los muchos a las manos de los pocos, y eso a un costo grande. En algunos casos los “gastos generales” son el 50 por ciento del total recibido. Solo hay tres formas honradas y sanas de transferir dinero, a saber, en forma de regalos verdaderos, a cambio de otras retribuciones valiosas y a cambio de trabajo.

Los que quieren ser guiados por principios bíblicos tienen que aprender a resistir la tentación de la lotería y otras formas de juego por dinero cuando están expuestos a ellas. Estas realmente son formas de extorsión, aunque el perdedor consiente en desprenderse de su dinero. Por mucho tiempo se ha considerado incorrecto el duelo, aunque se describa como asesinato mediante consentimiento mutuo. Así sucede con el juego por dinero, es extorsión mediante consentimiento mutuo; uno gana solo porque otro o muchos otros pierden. Es moralmente incorrecto buscar placer o ganancia ante el dolor o pérdida de otros.

Sí, las loterías estimulan el egoísmo, porque cada uno que participa en ellas espera desesperadamente ganar lo que su prójimo ha invertido en la lotería y por eso esto hace, en efecto, a cada uno enemigo de los demás. Es lo diametralmente opuesto a prestar atención al consejo bíblico de 1 Corintios 10:24: “Que cada uno siga buscando, no su propia ventaja, sino la de la otra persona.” En el fondo de esto se encuentra el amor al dinero, que es raíz de toda suerte de cosas perjudiciales, según el apóstol Pablo.—1 Tim. 6:9, 10.

Con razón a menudo la corrupción está asociada con las loterías; por cuya razón hace setenta años se hizo ilegal enviar billetes de lotería de un estado a otro de los Estados Unidos. Tampoco ha de pasarse por alto la condición desdichada de los que llegan a ser jugadores compulsivos; la cual aflicción resulta frecuentemente en mucha congoja y en cometer toda clase de crímenes.

El sucumbir a la tentación de la lotería también se opone al principio bíblico de que debemos ser trabajadores. Los que sucumben a la tentación de la lotería quieren sustituir el trabajo duro con la “suerte.” Pero la Biblia claramente dice: “Si alguien no quiere trabajar, que tampoco coma.”—2 Tes. 3:10; Pro. 6:6.

Por lo tanto, los cristianos, aunque no intervienen en lo que otros optan por hacer, resistirán la tentación de la lotería si quieren estar agradando a Dios. Ni siquiera venderán billetes de lotería ni aceptarán alguna clase semejante de empleo, sabiendo que a los que practican la extorsión se les excluye de la congregación cristiana y que el estar empleados de tales maneras los hace parte de la extorsión. Se contentarán con los frutos del trabajo afanoso productivo y buscarán su placer de maneras que no perjudiquen a nadie.—1 Cor. 6:9, 10.

[Nota]

a Un tipo ‘progresivo’ (matemáticamente) de imponer impuestos es uno que impone los impuestos de acuerdo con la habilidad para pagar... es decir, mientras más elevados son los ingresos de uno más elevado es el porcentaje de lo que se cobra por impuestos.

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