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Guía para la Escuela del Ministerio Teocrático
sg estudio 24 págs. 122-126

Estudio 24

Dirigiendo la atención a la Biblia

1, 2. ¿Por qué debemos dirigir a nuestros oyentes a la Biblia?

1 Nuestro deseo en el ministerio es dirigir la atención de toda persona a la Palabra de Dios, la Biblia. Ésta contiene el mensaje que predicamos, y queremos que la gente se dé cuenta de que lo que decimos no es de nuestra propia originalidad, sino de Dios. La gente que ama a Dios confía en la Biblia. Cuando se les lee, estas personas escuchan y toman a pechos su consejo. Pero cuando sacan su propio ejemplar de la Biblia y la lean para sí mismas, la impresión se hace considerablemente más profunda. Por eso, en el ministerio del campo, cuando las circunstancias lo hagan posible, es sabio animar al amo de casa a conseguir su propio ejemplar de la Biblia y buscar los textos junto con usted. Igualmente, en las reuniones de congregación, si a todos se les anima a usar su Biblia, los nuevos reconocerán más rápidamente que ésta es la fuente de nuestras creencias, y todos se beneficiarán por el énfasis añadido que da la impresión visual.

2 Por lo tanto, usted definitivamente tendrá una ventaja al cumplir su propósito de hablar si los de su auditorio, dondequiera que sea práctico, siguen su lectura de textos de las Escrituras con sus propias Biblias. El que lo hagan o no lo hagan depende a gran grado de si usted les da el estímulo apropiado. A esto es que se refiere la hoja de Consejo Oratorio con la frase “Auditorio animado a usar la Biblia.”

3, 4. ¿Cómo podemos hacer esto con eficacia?

3 Por sugerencia. Una de las mejores maneras de hacer esto es extender una invitación directa al auditorio para que use la Biblia; este método se usa con frecuencia. A veces se puede tener el mismo resultado con sencillamente decir dónde se encuentran los textos antes de leerlos; quizás así: “Ahora mientras leemos 2 Timoteo 3:1-5, piense en las condiciones que existen en esta misma vecindad.” Entonces, al pasar al texto, mire alrededor para ver si el auditorio se está aprovechando de la sugerencia. Usualmente empezarán a buscar el texto también.

4 Le toca al discursante decidir a cuáles textos, si a algunos, quiere dar énfasis haciendo que el auditorio los busque. Observe a su auditorio. Esté interesado en ver si le están siguiendo en su lectura. Aun si por alguna razón se requiere que usted presente un discurso leyéndolo de un escrito, usted frecuentemente puede tratar con los textos claves de tal manera que el auditorio lo siga con sus Biblias.

5, 6. Explique por qué es beneficioso el permitir tiempo para que el auditorio halle los textos que pensamos leer.

5 Permitiendo tiempo para hallar el texto. El meramente citar un texto bíblico no es suficiente. Si usted lo lee y entonces pasa a otro antes que el auditorio tenga tiempo para hallarlo, al fin se desanimarán y desistirán. Observe a su auditorio, y cuando la mayoría haya localizado el texto, entonces se puede leer.

6 Usualmente es aconsejable hacer referencia al texto con suficiente tiempo de anterioridad de la lectura que se propone hacer para que no se pierda tiempo valioso por pausas largas frecuentes o “rellenar” innecesario mientras el auditorio busca el texto. Pero el pausar apropiado aquí es correcto. Por otra parte, si la referencia se hace temprano en su introducción del texto usted debe recordar que algunas de las cosas que usted diga no van a ser seguidas tan estrechamente como otras. Por lo tanto, en ese caso las cosas que son pertinentes al adelantamiento del argumento tendrían que ser declaradas antes de hacer la referencia.

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7-18. ¿Qué métodos se pueden usar para introducir eficazmente los textos bíblicos?

7 Los textos que se usan en un discurso son generalmente los puntos focales del discurso. Los argumentos tienen como centro estos textos. Por lo tanto, lo que contribuyan al discurso depende de lo eficazmente que se les use. Por eso el asunto de “Textos con introducción apropiada,” que se anota en su hoja de Consejo Oratorio, es un asunto importante que merece consideración.

8 Hay gran variedad de maneras en que se puede introducir, leer y aplicar un texto bíblico. A veces, por ejemplo, la introducción de un texto no solo lleva a la lectura sino que también señala la aplicación, de modo que la lectura misma únicamente da énfasis o remate al punto. Por otra parte, algunos textos se usan con efecto poderoso cuando no se habla palabra ninguna de introducción, como, por ejemplo, al mismo comienzo de un discurso.

9 Para aprender a dar introducción eficaz a los textos, analice lo que hacen los oradores de experiencia. Trate de identificar diferentes maneras en que se introducen los textos. Considere su eficacia. Al preparar sus propios discursos dé consideración por adelantado a lo que ha de lograr el texto, especialmente si es un texto clave a un punto principal. Proyecte cuidadosamente su introducción para que se le use con el mejor efecto. He aquí algunas sugerencias:

10 Una pregunta. Las preguntas exigen respuestas. Estimulan el pensamiento. Permita que el texto y su aplicación suplan la contestación. Por ejemplo, al considerar transfusiones de sangre, quizás usted esté haciendo la introducción de Hechos 15:28, 29, después de haber mostrado claramente la prohibición que se dio según las Escrituras Hebreas. Pudiera introducir el texto preguntando: “Pero, ¿están los cristianos bajo esta misma prohibición? Note esta decisión autoritativa del cuerpo gobernante de la congregación primitiva al ser ellos impulsados por el espíritu santo.”

11 Una declaración o principio, que haya de recibir el apoyo del texto que se introduce. Por ejemplo, en un discurso acerca de la delincuencia usted pudiera decir: “Aun nuestra selección de compañeros es un factor importante en lo que haya de ser nuestra actitud hacia lo correcto y lo incorrecto.” Entonces podría leer las palabras de Pablo en 1 Corintios 15:33 como apoyo para su declaración.

12 Citando la Biblia como autoridad. Especialmente para textos bíblicos secundarios se pudiera decir sencillamente: “Note lo que declara la Palabra de Dios sobre este punto.” Esto es suficiente causa para esperar la lectura del texto y provee una razón clara por la cual usarlo.

13 Un problema. En un discurso sobre el “infierno,” usted pudiera decir: “Si un hombre fuera a sufrir en llamas de fuego eternas, eso querría decir que tendría que estar consciente después de la muerte. Pero note lo que dice Eclesiastés 9:5, 10.”

14 Selección múltiple. Si una pregunta directa o un problema pudiera ser demasiado difícil para cierto auditorio particular, presente varias posibilidades y permita que el texto y su aplicación suministren la respuesta. Al hablar a un católico usted pudiera usar Mateo 6:9 para mostrar a quién correctamente debe dirigirse la oración. Una pregunta directa o problema directo pudiera dirigir la atención de la mente del amo de casa en la dirección incorrecta, por lo tanto usted pudiera decir: “Hay muchos puntos de vista sobre a quién debemos orar. Unos dicen que es a María, otros dicen que es a uno de los ‘santos,’ pero otros dicen que solo a Dios debemos orar. Veamos ahora lo que Jesús dijo.”

15 Marco histórico. Si usted fuera a usar Hebreos 9:12 en un discurso acerca del rescate para mostrar que Jesús, por ofrecer su propia sangre, “obtuvo liberación eterna para nosotros,” pudiera hacérsele necesario el preceder su lectura del texto con una explicación breve del “lugar santo” del tabernáculo, lo cual, según indica Pablo, representó el lugar donde entró Jesús.

16 Contexto. A veces la situación que rodea un texto según se explica en los versículos circundantes es útil para introducir un texto. Por ejemplo, al usar el texto de Lucas 20:25 para mostrar lo que significa ‘pagar de vuelta a César las cosas de César,’ quizás le sería ventajoso explicar el que Jesús usara una moneda con la inscripción de César, según se relata el pasaje en el contexto.

17 Combinación. Por supuesto, las combinaciones de estos métodos también son posibles y frecuentemente provechosas.

18 La introducción de un texto bíblico debe despertar suficiente expectativa como para que se preste atención cuando el texto se lee y debe enfocar la atención en la razón que usted tiene para usar el texto.

19, 20. ¿Cómo podemos determinar si hemos despertado interés por el texto que citamos?

19 Despertado el interés en los textos que se han de leer. ¿Cómo puede usted saber cuando ha despertado interés por un texto? Principalmente por la respuesta del auditorio, pero también por la manera en que usted introduce el texto. Si al auditorio se le dejara en el aire por no leer usted el texto después de haberlo introducido, o si usted dejara una pregunta sin contestar en su introducción, entonces puede estar seguro de que ha despertado interés en el texto. Por supuesto, la introducción debe estar de acuerdo con el asunto que se trata y con el texto que se va a introducir. Y o el texto mismo o la aplicación que sigue debe contestar la pregunta que la introducción ha dejado sin contestar.

20 La introducción del texto pudiera compararse con el sonido de trompeta que precede a una proclamación. El heraldo no se presenta para tocar un concierto entero. Más bien, las notas despertadoras de su trompeta hacen de la proclamación todo el centro de interés y atención. Introducido de este modo, su texto seleccionado será escuchado con gozo y beneficio profundos.

21. ¿Por qué debemos enfocar la atención en la razón que tenemos para usar el texto?

21 Atención enfocada en la razón para usar el texto. Aunque una introducción a un texto quizás deje sin contestar una pregunta, todavía debería por lo menos proveer alguna razón que muestre por qué es apropiado y digno de toda atención el texto. Por ejemplo, en una consideración de la Tierra como el hogar permanente del hombre usted pudiera estarse preparando para usar Revelación 21:3, 4. Junto con su argumento preliminar, pudiera decir: “Ahora, con este texto que sigue, Revelación 21:3, 4, busque usted el lugar donde estará la tienda de Dios cuando el sufrimiento y la muerte ya no existan.” No solo ha despertado interés por lo que sigue por medio de dejar algo sin decir para que el texto lo revele, sino que también ha enfocado la atención en la parte significativa de su texto, la cual usted fácilmente puede aplicar a su argumento después de leer el texto. Por dirigir así la atención al contenido mismo del texto bíblico, usted da énfasis a la importancia de la Palabra de Dios.

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