BIBLIOTECA EN LÍNEA Watchtower
Watchtower
BIBLIOTECA EN LÍNEA
español
  • BIBLIA
  • PUBLICACIONES
  • REUNIONES
  • sg estudio 29 págs. 142-149
  • Presentación con afluencia, como en conversación y con pronunciación correcta

No hay ningún video disponible para este elemento seleccionado.

Lo sentimos, hubo un error al cargar el video.

  • Presentación con afluencia, como en conversación y con pronunciación correcta
  • Guía para la Escuela del Ministerio Teocrático
  • Subtítulos
  • Información relacionada
  • **********
  • **********
  • Fluidez
    Benefíciese de la Escuela del Ministerio Teocrático
  • Tono conversacional
    Benefíciese de la Escuela del Ministerio Teocrático
  • Naturalidad
    Benefíciese de la Escuela del Ministerio Teocrático
  • Improvisar las palabras a partir del bosquejo
    Benefíciese de la Escuela del Ministerio Teocrático
Ver más
Guía para la Escuela del Ministerio Teocrático
sg estudio 29 págs. 142-149

Estudio 29

Presentación con afluencia, como en conversación y con pronunciación correcta

1-4. Dé las causas y síntomas de la falta de afluencia.

1 Cuando usted se coloca enfrente de un auditorio para pronunciar un discurso, ¿se encuentra frecuentemente buscando a tientas las palabras correctas? O, al estar leyendo en voz alta, ¿tropieza usted en ciertas expresiones? Si así es, tiene un problema con la afluencia. El que se expresa con afluencia es el que usa las palabras con facilidad. No quiere decir una persona “palabrera,” es decir, alguien que usa las palabras sin pensar o insinceramente. Es habla suave o agradable por su gracia, habla que fluye con facilidad o libertad. La afluencia está alistada en la hoja de Consejo Oratorio para recibir atención especial.

2 Al hablar, las causas más comunes para la falta de afluencia son no tener los pensamientos con claridad en la mente y falta de preparación del material. Eso también puede ser el resultado de un vocabulario débil o pobre selección de palabras. Al leer, la falta de afluencia se debe usualmente a falta de práctica en leer en voz alta, aunque aquí también una falta de conocimiento de palabras hace que se tropiece o vacile. En el ministerio del campo, la falta de afluencia puede ser una combinación de estos factores junto con timidez o incertidumbre. En ese caso el problema es particularmente serio porque en algunos casos su auditorio literalmente se irá y lo dejará solo. En el Salón del Reino su auditorio no se irá literalmente, pero sus mentes divagarán y mucho de lo que usted diga se perderá. Así que es un asunto serio; la afluencia ciertamente es una cualidad que se debe adquirir.

3 Muchos oradores tienen el desconcertante manerismo de insertar expresiones como “y . . . ah . . .” o “que . . . este . . .” o muletillas semejantes. Si usted no se da cuenta de la frecuencia con que suele añadir expresiones como ésas a su habla, usted pudiera probar con una sesión de práctica o ensayo en que haga que alguien le escuche y repita estas expresiones después de cada vez que usted las diga. Pudiera esperarle una sorpresa.

4 Otras personas siempre hablan con regresiones, o sea, que comienzan una oración, entonces se interrumpen y empiezan de nuevo desde el principio. Si usted padece de este mal hábito, trate de vencerlo en su conversación diaria. Haga un esfuerzo consciente por pensar primero y poner el pensamiento con claridad en la mente. Entonces diga el pensamiento completo sin detenerse o cambiar de ideas “en medio de la corriente.”

5-10. ¿Qué sugerencias se dan para mejorar la afluencia del discursante?

5 Otra cosa. Estamos acostumbrados a usar palabras al expresarnos. Por lo tanto, las palabras deberían salir naturalmente si sabemos exactamente lo que queremos decir. Uno no tiene que pensar en las palabras. En realidad, es mejor, por la práctica, el sencillamente estar seguro de que la idea está clara en su mente y pensar en las palabras a medida que adelanta. Si hace esto, y si mantiene su mente puesta en la idea más bien que en las palabras que está enunciando, las palabras deberían venir automáticamente y sus pensamientos deberían ser expresados tal como usted verdaderamente los siente. Pero tan pronto como empiece a pensar en palabras en vez de ideas su habla se empezará a detener.

6 Si su problema en la afluencia es asunto de selección de palabras, entonces se necesita algún estudio con regularidad para edificar un vocabulario. Note especialmente en La Atalaya y otras publicaciones de la Sociedad las palabras con que no esté familiarizado y añada algunas de ellas a su vocabulario diario.

7 Puesto que la falta de afluencia en la lectura generalmente se debe a cierta falta de familiaridad con las palabras, sería bueno que usted practicara la lectura en voz alta con regularidad y sistemáticamente si éste es su problema.

8 Una manera en que puede hacer esto es seleccionando un párrafo o dos de material y entonces leyéndolo con cuidado silenciosamente hasta que se familiarice con todo el pensamiento de esa porción. Aísle grupos de palabras que comuniquen un pensamiento por sí mismos, marcándolos si es necesario. Entonces empiece a practicar la lectura de esta porción en voz alta. En la práctica, lea el material varias veces hasta que pueda leer grupos enteros de palabras que comuniquen un pensamiento por sí mismos sin siquiera una vacilación o sin detenerse en lugares en que no debe.

9 Las palabras raras o difíciles deben pronunciarse repetidas veces hasta poder decirse con facilidad. Después que pueda decir la palabra sola, entonces lea la oración entera con esa palabra en ella hasta que pueda añadirla a la oración tan libremente como puede hacer con las palabras que le son más familiares.

10 También, tenga como práctica regular leer tan pronto como vea algo que se pueda leer. Por ejemplo, siempre lea el texto diario y los comentarios en voz alta la primera vez que los vea. Acostúmbrese a permitir que su ojo tome las palabras en grupos, expresando pensamientos completos, en vez de ver solo una palabra a la vez. Si practica, puede conquistar esta cualidad vital de hablar y leer con eficacia.

**********

11-15. ¿De qué manera depende la cualidad de conversar de las expresiones que se usen?

11 Otra deseable característica de la oratoria anotada en la hoja de consejo es “Cualidad de conversar.” Esto es algo que usted tiene en la vida cotidiana, pero ¿lo tiene cuando se levanta para pronunciar un discurso? De alguna manera, personas que conversan fácilmente aun con un grupo grande por lo general se hacen muy formales y algo “sermoneadoras” cuando se les pide que se preparen de antemano para “pronunciar un discurso.” Sin embargo, la manera más eficaz de hablar en público es el estilo de habla como en conversación.

12 Uso de expresiones como en conversación. Mucha de la eficacia del habla como en conversación depende de las expresiones que se usen. Al preparar un discurso extemporáneo, generalmente no es bueno repetir las expresiones exactamente como aparecen en lo impreso. Un estilo escrito es diferente de la palabra hablada. Por lo tanto, forme estas ideas según su propia expresión individual. Evite usar oraciones de estructura envuelta o complicada.

13 Su habla en la plataforma debe reflejar su expresión diaria. Usted no debe tratar de dar impresiones falsas en la plataforma. Aun así, su discurso preparado será naturalmente una cosa mejor expresada que su habla diaria, puesto que sus ideas están más cuidadosamente pensadas por adelantado y vendrán con mayor afluencia. Por consiguiente, sus expresiones mismas deberían resultar mejor fraseadas.

14 Esto da énfasis a la importancia de la práctica diaria. Al hablar, sea usted mismo. Evite la vulgaridad. Evite la repetición constante de las mismas expresiones y frases para comunicar todo diferente pensamiento que tenga. Aprenda a hablar con significado. Enorgullézcase de que su conversación diaria sea de buena calidad y cuando esté en la plataforma, las palabras le vendrán con mayor facilidad y podrá hablar con una cualidad de conversar que le será llena de color, fácil y aceptable a cualquier auditorio.

15 Esto es particularmente cierto en el ministerio del campo. Y en sus discursos estudiantiles, si está hablando a un amo de casa, trate de hablar como si estuviera en el servicio ministerial en el campo, usando las expresiones que usted usaría allí de manera natural y fácil. Esto producirá un discurso informal y apegado a la realidad y, lo más importante, lo entrenará para presentaciones más eficaces en el ministerio del campo.

16-19. Señale cómo la presentación puede afectar la cualidad de conversar.

16 Presentación al estilo de conversación. La cualidad de conversar en el discurso no depende solamente de las expresiones que se usen. Su manera o estilo de presentación también es importante. Esto envuelve el tono de la voz, la inflexión de la voz y la naturalidad de expresión. Es tan espontáneo como el habla de cada día, aunque amplificado para el auditorio.

17 La presentación conversacional es exactamente lo contrario a la presentación afectada. No tiene ningún elemento de la presentación de “prédica” y está libre de todo fingimiento.

18 Un modo en que frecuentemente pierden la cualidad de conversar los discursantes que están comenzando es el de dar demasiada preparación de antemano a la fraseología de la información. Al prepararse para la presentación, no piense que para estar debidamente preparado debe repasar el discurso palabra por palabra hasta que casi se lo sabe de memoria. En la oratoria espontánea, la preparación para la presentación debe dar el énfasis a un repaso cuidadoso de las ideas que se van a presentar. Estas deben repasarse como pensamientos o ideas hasta que un pensamiento siga fácilmente al otro en su mente. Si han sido desarrolladas lógicamente y se han planeado bien, esto no debe ser difícil, y al presentarse el discurso las ideas deben venir libre y fácilmente. Siendo así la cosa, si se expresan con un deseo de comunicar, la cualidad de conversar será parte de la presentación.

19 Una manera en que usted puede asegurarse de esto es haciendo un esfuerzo por hablar a diferentes individuos del auditorio. Hable directamente a uno a la vez. Piense en esa persona como si hubiese hecho una pregunta, y entonces contéstela. Imagínese en conversación privada con esa persona mientras elabora ese pensamiento particular. Entonces pase a otra persona del auditorio y repita el mismo procedimiento.

20-23. ¿Cómo puede uno hacer que su lectura suene natural?

20 El mantener un estilo de presentación conversacional al leer es una de las cualidades más difíciles de dominar al discursar; sin embargo, es una de las más importantes. La mayor parte de nuestra lectura pública, por supuesto, es de la Biblia, al leer textos que son parte de un discurso en sus propias palabras. La Biblia debe leerse con sentimiento y con un sentido profundo de su significado. Debe ser una lectura viva. Por otra parte, los ministros verdaderos de Dios no emplean la inflexión santurrona del clero religioso. Los siervos de Jehová leerán Su Palabra con el énfasis natural y la realidad no pretensiosa que merece el lenguaje viviente de este Libro.

21 Lo mismo es cierto hasta buen grado al leer La Atalaya o los párrafos en un estudio de libro. Aquí, de nuevo, las expresiones y la estructura de las oraciones no son deliberadamente conversacionales, y por eso su lectura no puede sonar así. Pero, si usted capta el sentido de lo que está leyendo y lo lee tan naturalmente y con tanto significado como pueda, frecuentemente lo puede hacer sonar como si fuera habla algo informal, aunque quizás un poco más formal de la que usted normalmente usaría. Por lo tanto debe ser costumbre suya el poner por escrito en la información cualesquier marcas que le sean útiles, si puede prepararse de antemano, y hacer lo mejor que pueda por presentar la lectura en un estilo que refleje la realidad y sea natural.

22 En la lectura o el habla como de conversación, la sinceridad y la naturalidad son los puntos clave. Deje que su corazón rebose y hable con atractivo a sus oyentes.

23 La buena habla no se puede asumir para cierta ocasión, tal como no se puede hacer eso con los buenos modales. Pero si usted usa buena habla todos los días, eso se mostrará en la plataforma de la misma manera que sus buenos modales aplicados en el hogar siempre se dejan ver cuando usted está en público.

**********

24, 25. ¿Por qué es indeseable la pronunciación deficiente?

24 Pronunciación. La pronunciación apropiada también es importante, y se alista por separado en la hoja de Consejo Oratorio. Aunque no todos los cristianos han recibido mucha educación académica mundana, tal como se observó que Pedro y Juan eran hombres iletrados y ordinarios, aun así es importante evitar que nuestra presentación del mensaje sufra desdoro debido a pronunciación deficiente. Esto es algo que se puede corregir fácilmente si le damos adecuada atención.

25 Si la pronunciación de un individuo es muy mala, puede ser que hasta comunique ideas equivocadas a la mente de su auditorio, lo cual sería definitivamente indeseable. Cuando usted oye a alguien pronunciar mal una palabra en su discurso, el efecto general es que brilla en su mente como una luz o señal de parada. Es posible que usted hasta deje de seguir el hilo del argumento de la persona y empiece a pensar en la palabra que no pronunció bien. Ésta puede hacer que usted deje de prestar atención a lo que se está diciendo y la ponga en cómo se está diciendo.

26, 27. ¿Qué problemas se alistan con relación a la pronunciación?

26 Se pudiera decir que hay tres tipos generales de problemas con relación a la pronunciación. Uno es la pronunciación definitivamente errónea, en que el acento no se coloca en el lugar correcto o a las letras se les da el sonido incorrecto. Además, hay pronunciación que es correcta pero exagerada, demasiado precisa, dando la impresión de cosa afectada, hasta exhibición de superioridad, y esto no es deseable. El tercer problema es el habla descuidada, caracterizada por un constante “emborronar” de palabras, juntar demasiado las sílabas o dejar algunas sin pronunciar y otras cosas por el estilo. Estas cosas se deben evitar.

27 Frecuentemente en nuestra habla de todos los días usamos palabras con las cuales estamos bien familiarizados; por lo tanto la pronunciación no es gran problema en lo que respecta a esto. El problema mayor surge en la lectura. Pero los testigos de Jehová leen mucho, tanto en público como particularmente. Leemos la Biblia a la gente cuando vamos de casa en casa. A veces se nos pide que leamos los párrafos en el estudio de La Atalaya, en un estudio bíblico de casa o en un estudio de libro de congregación. Es importante que la lectura sea exacta, que la pronunciación sea correcta. Si no lo es, da la impresión de que no sabemos de qué estamos hablando. También aparta del mensaje la atención.

28-34. ¿Qué cosas pueden ayudar a uno a mejorar su pronunciación?

28 El consejo sobre pronunciación incorrecta no debe sobrepasarse. Si hay alguna duda en cuanto a una palabra o dos, quizás baste con consejo en privado. Pero aun si solo se pronuncian mal unas cuantas palabras durante un discurso, si éstas son palabras que usamos regularmente en nuestro ministerio o en nuestra habla diaria, sería útil para el estudiante el que el superintendente de la escuela llamara atención a éstas para que él aprenda a pronunciarlas correctamente.

29 Por otra parte, si al leer de la Biblia sucede que el estudiante no pronuncia bien uno o dos nombres hebreos, esto no se consideraría una debilidad sobresaliente. No obstante, si pronuncia mal muchos nombres, esto daría evidencia de falta de preparación, y se le debería suministrar consejo. Se debe ayudar al estudiante a aprender la pronunciación correcta y entonces practicarla.

30 Lo mismo se puede decir de la pronunciación exagerada. Si realmente detrae del discurso debido a ser una costumbre constante, el estudiante debe recibir ayuda. También debe notarse que, al hablar rápidamente, la mayoría de las personas se inclinan a “emborronar” algunas palabras. No hay que dar consejo en este caso, pero si es costumbre regular, si un estudiante continuamente emborrona sus palabras y se hace difícil entender su habla o esto detrae del mensaje, entonces sería aconsejable que se suministrara alguna ayuda en cuanto a articulación.

31 Por supuesto, su consejero recordará que la pronunciación aceptable quizás varíe en diferentes localidades. Aun los diccionarios frecuentemente alistan más de una pronunciación aceptable. Por lo tanto él ejercerá cuidado al aconsejarlo en cuanto a pronunciación. No lo hará un asunto de preferencia personal.

32 Si usted tiene un problema con la pronunciación, no le será difícil corregirlo cuando concentre en ello. Aun discursantes u oradores experimentados, al recibir una asignación de lectura, sacan el diccionario y buscan palabras con las cuales no están bien familiarizados. Ellos no hacen simplemente un conato de pronunciación en cuanto a ellas. Por eso, use el diccionario.

33 Otra manera en que se puede mejorar la pronunciación es leyéndole a otra persona, especialmente a alguien que sí pronuncia las palabras bien, y pedirle que lo detenga y lo corrija cada vez que usted cometa un error.

34 Un tercer método es escuchando cuidadosamente a los buenos discursantes. Piense mientras escucha; note especialmente las palabras que pronuncian de manera diferente a usted. Escríbalas; investíguelas en el diccionario y practíquelas. Pronto usted también tendrá pronunciación correcta. La presentación con afluencia y como en conversación, junto con la pronunciación correcta, grandemente mejorarán su expresión hablada.

    Publicaciones en español (1950-2025)
    Cerrar sesión
    Iniciar sesión
    • español
    • Compartir
    • Configuración
    • Copyright © 2025 Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania
    • Condiciones de uso
    • Política de privacidad
    • Configuración de privacidad
    • JW.ORG
    • Iniciar sesión
    Compartir