Presentando las buenas nuevas... con la ayuda del espíritu de Jehová
1 A fin de tener éxito en el ministerio del Reino necesitamos la dirección y bendición de Jehová. Es vital que oremos por la ayuda del espíritu santo en nuestra actividad, pues Jesús aseguró a sus discípulos que Dios les daría espíritu santo a los que lo pidieran. (Luc. 11:13.)
2 Al testificar a cierta clase de personas quizás sintamos la necesidad de prepararnos particularmente bien. (Compárese con 1 Corintios 2:1-5.) Sin embargo, el espíritu de Dios nos ayudará si lo pedimos, y podremos expresar la verdad de manera exacta y clara.
3 El espíritu santo nos dará el denuedo necesario para hablar la verdad a “hombres de toda clase”. (1 Tim. 2:3, 4; 1 Tes. 2:2.) Por supuesto, el ser denodado no significa que el cristiano actuará de manera altanera o insolente.
CULTIVE EL FRUTO DEL ESPÍRITU
4 El apóstol Pedro dice que al hablar debemos mostrar “genio apacible y profundo respeto”. (1 Ped. 3:15.) La apacibilidad es un fruto del espíritu y es importante, especialmente, cuando tratamos con personas irrazonables. Otros frutos del espíritu nos ayudarán también al tratar con situaciones que nos pongan a prueba. (Gál. 5:22, 23.) No debemos considerar el rechazo por parte de algunas personas como una afrenta personal. Más bien, comprenda que ellas quizás no reconocen el valor del mensaje que les llevamos. El tener esta actitud mental nos ayudará a ser apacibles y respetuosos. Si lo considera apropiado, diga algo bondadoso al despedirse. Esto pudiera tener un efecto positivo en las personas de disposición desfavorable. (Pro. 15:1.)
5 Sea que trabajemos en el ministerio de casa en casa o en las calles, hay personas que nos observan. Nuestra conversación y nuestro comportamiento siempre deben ser inofensivos e irreprochables. No todo el mundo aprecia nuestra obra. Muchos no escucharán. No se desanime. Recuerde que buscamos a personas con cualidades de oveja. (Mat. 10:12-14.) Nuestro comportamiento en el servicio del campo debe honrar a Dios al reflejar el fruto de Su espíritu. Los buenos modales y el ser considerados quizás ablanden el corazón de algunos. (2 Cor. 6:3.)
6 Quizás podamos hacer unos breves comentarios si la persona con quien hablamos en verdad está ocupada. Pero el que seamos considerados puede resultar en una reacción más favorable la próxima vez que un Testigo visite a esa persona. El espíritu de Dios nos ayudará a mostrar amor genuino y a ser pacientes y bondadosos. Nos regocija el hecho de que Dios, en su misericordia, con frecuencia da a las personas muchas oportunidades de oír, lo cual resulta en que algunas finalmente crean. (1 Cor. 13:4.)
7 A medida que dejamos que el espíritu de Dios dirija nuestros esfuerzos, presentaremos el mensaje del Reino de manera atrayente a las personas razonables y temerosas de Dios. Póngase como meta ‘adornar la enseñanza de nuestro Salvador, Dios, en todas las cosas’. (Tito 2:10.)